El Rey Actúa en Respuesta a la Fe

Mateo 8:1-9:35

81Al bajar Jesús por la ladera del monte, grandes multitudes lo seguían. 2De repente, un leproso se le acercó y se arrodilló delante de él.

UN LEPROSO

—Señor

—dijo el hombre—,

UN LEPROSO

si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio.

3Jesús extendió la mano y lo tocó.

JESÚS

—Sí quiero

—dijo—.

JESÚS

¡Queda sano!

Al instante, la lepra desapareció.

JESÚS

4—No se lo cuentes a nadie

—le dijo Jesús—.

JESÚS

En cambio, preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra.* Esto será un testimonio público de que has quedado limpio.

5Cuando Jesús regresó a Capernaúm, un oficial romano* se le acercó y le rogó:

UN OFICIAL ROMANO

6—Señor, mi joven siervo* está en cama, paralizado y con terribles dolores.

JESÚS

7—Iré a sanarlo

—dijo Jesús.

UN OFICIAL ROMANO

8—Señor

—dijo el oficial—,

UN OFICIAL ROMANO

no soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará. 9Lo sé porque estoy bajo la autoridad de mis oficiales superiores y tengo autoridad sobre mis soldados. Solo tengo que decir: “Vayan”, y ellos van, o: “Vengan”, y ellos vienen. Y si les digo a mis esclavos: “Hagan esto”, lo hacen.

10Al oírlo, Jesús quedó asombrado. Se dirigió a los que lo seguían y dijo:

JESÚS

Les digo la verdad, ¡no he visto una fe como esta en todo Israel! 11Y les digo que muchos gentiles* vendrán de todas partes del mundo —del oriente y del occidente— y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en la fiesta del reino del cielo. 12Pero muchos israelitas —para quienes se preparó el reino— serán arrojados a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

13Entonces Jesús le dijo al oficial romano:

JESÚS

Vuelve a tu casa. Debido a que creíste, ha sucedido.

Y el joven siervo quedó sano en esa misma hora.
14Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, la suegra de Pedro estaba enferma en cama con mucha fiebre. 15Jesús le tocó la mano, y la fiebre se fue. Entonces ella se levantó y le preparó una comida.
16Aquella noche, le llevaron a Jesús muchos endemoniados. Él expulsó a los espíritus malignos con una simple orden y sanó a todos los enfermos. 17Así se cumplió la palabra del Señor por medio del profeta Isaías, quien dijo:
«Se llevó nuestras enfermedades
y quitó nuestras dolencias»*.
18Cuando Jesús vio a la multitud que lo rodeaba, dio instrucciones a sus discípulos de que cruzaran al otro lado del lago.
19Entonces uno de los maestros de la ley religiosa le dijo:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

20Jesús le respondió:

JESÚS

—Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre* no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.

21Otro de sus discípulos dijo:

UN DISCÍPULO

—Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre.

22Jesús le dijo:

JESÚS

—Sígueme ahora. Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos.*

23Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos. 24De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en el barco; pero Jesús dormía. 25Los discípulos fueron a despertarlo:

LOS DISCÍPULOS

—Señor, ¡sálvanos! ¡Nos vamos a ahogar!

—gritaron.

JESÚS

26—¿Por qué tienen miedo?

—preguntó Jesús—.

JESÚS

¡Tienen tan poca fe!

Entonces se levantó y reprendió al viento y a las olas y, de repente, hubo una gran calma.
27Los discípulos quedaron asombrados y preguntaron:

LOS DISCÍPULOS

¿Quién es este hombre? ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!.

28Cuando Jesús llegó al otro lado del lago, a la región de los gadarenos,* dos hombres que estaban poseídos por demonios salieron a su encuentro. Vivían en un cementerio y eran tan violentos que nadie podía pasar por esa zona.
29Comenzaron a gritarle:

ALGUNOS DEMONIOS

¿Por qué te entrometes con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para torturarnos antes del tiempo establecido por Dios?.

30Sucedió que a cierta distancia había una gran manada de cerdos alimentándose. 31Entonces los demonios suplicaron:

ALGUNOS DEMONIOS

—Si nos echas afuera, envíanos a esa manada de cerdos.

JESÚS

32—Muy bien, ¡vayan!

—les ordenó Jesús.
Entonces los demonios salieron de los hombres y entraron en los cerdos, y toda la manada se lanzó al lago por el precipicio y se ahogó en el agua.
33Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron a la ciudad cercana y contaron a todos lo que había sucedido con los endemoniados. 34Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús, pero le rogaron que se fuera y los dejara en paz.
91Jesús subió a una barca y regresó al otro lado del lago, a su propia ciudad. 2Unos hombres le llevaron a un paralítico en una camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico:

JESÚS

¡Ánimo, hijo mío! Tus pecados son perdonados.

3Entonces algunos de los maestros de la ley religiosa decían en su interior:

UNOS MAESTROS RELIGIOSOS

¡Es una blasfemia! ¿Acaso se cree que es Dios?


4Jesús sabía* lo que ellos estaban pensando, así que les preguntó:

JESÚS

¿Por qué tienen pensamientos tan malvados en el corazón? 5¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie y camina”? 6Así que les demostraré que el Hijo del Hombre* tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.

Entonces Jesús miró al paralítico y dijo:

JESÚS

¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!.

7¡El hombre se levantó de un salto y se fue a su casa! 8Al ver esto, el temor se apoderó de la multitud; y alababan a Dios por enviar a un hombre con tanta autoridad.*
9Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre llamado Mateo sentado en su cabina de cobrador de impuestos.

JESÚS

Sígueme y sé mi discípulo,

le dijo Jesús. Entonces Mateo se levantó y lo siguió.
10Más tarde, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a una cena en su casa, junto con muchos cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama. 11Cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos:

LOS FARISEOS

¿Por qué su maestro come con semejante escoria?*.

12Cuando Jesús los oyó, les dijo:

JESÚS

La gente sana no necesita médico, los enfermos sí.

13Luego añadió:

JESÚS

Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”*. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores.

14Un día los discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron:

LOS DISCÍPULOS DE JUAN

—¿Por qué tus discípulos no ayunan,* como lo hacemos nosotros y los fariseos?

15Jesús respondió:

JESÚS

—¿Acaso los invitados de una boda están de luto mientras festejan con el novio? Por supuesto que no, pero un día el novio será llevado, y entonces sí ayunarán.
16»Además, ¿a quién se le ocurriría remendar una prenda vieja con tela nueva? Pues el remiendo nuevo encogería y se desprendería de la tela vieja, lo cual dejaría una rotura aún mayor que la anterior.
17»Y nadie pone vino nuevo en cueros viejos. Pues los cueros viejos se reventarían por la presión y el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. El vino nuevo se guarda en cueros nuevos para preservar a ambos.

18Mientras Jesús decía esas cosas, el líder de una sinagoga se le acercó y se arrodilló delante de él.

JAIRO

Mi hija acaba de morir

—le dijo—,

JAIRO

pero tú puedes traerla nuevamente a la vida solo con venir y poner tu mano sobre ella».

19Entonces Jesús y sus discípulos se levantaron y fueron con él. 20Justo en ese momento, una mujer quien hacía doce años que sufría de una hemorragia continua se le acercó por detrás. Tocó el fleco de la túnica de Jesús 21porque pensó:

LA MUJER CON HEMORRAGIA

Si tan solo toco su túnica, quedaré sana.

22Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo:

JESÚS

¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.

Y la mujer quedó sana en ese instante.
23Cuando Jesús llegó a la casa del oficial, vio a una ruidosa multitud y escuchó la música del funeral.

JESÚS

24¡Salgan de aquí!

—les dijo—.

JESÚS

La niña no está muerta; solo duerme;

pero la gente se rió de él. 25Sin embargo, una vez que hicieron salir a todos, Jesús entró y tomó la mano de la niña, ¡y ella se puso de pie! 26La noticia de este milagro corrió por toda la región.
27Cuando Jesús salió de la casa de la niña, lo siguieron dos hombres ciegos, quienes gritaban:

EL PRIMER GRUPO DE CIEGOS

¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!.

28Entraron directamente a la casa donde Jesús se hospedaba, y él les preguntó:

JESÚS

—¿Creen que puedo darles la vista?

EL PRIMER GRUPO DE CIEGOS

—Sí, Señor

—le dijeron—,

EL PRIMER GRUPO DE CIEGOS

lo creemos.

29Entonces él les tocó los ojos y dijo:

JESÚS

—Debido a su fe, así se hará.

30Entonces sus ojos se abrieron, ¡y pudieron ver! Jesús les advirtió severamente:

JESÚS

No se lo cuenten a nadie;

31pero ellos, en cambio, salieron e hicieron correr su fama por toda la región.
32Cuando se fueron, un hombre que no podía hablar, poseído por un demonio, fue llevado a Jesús. 33Entonces Jesús expulsó al demonio y después el hombre comenzó a hablar. Las multitudes quedaron asombradas.

LA MULTITUD

¡Jamás sucedió algo así en Israel!,

exclamaron.
34Sin embargo, los fariseos dijeron:

LA MULTITUD

Puede expulsar demonios porque el príncipe de los demonios le da poder.

35Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino; y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias.

8:4 Ver Lv 14:2-32.
8:5 En griego un centurión; similar en 8:8, 13.
8:6 O hijo; también en 8:13.
8:11 Gentil[es], que no es judío.
8:17 Is 53:4.
8:20 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
8:22 En griego Deja que los muertos entierren a sus propios muertos.
8:28 Otros manuscritos dicen gerasenos; incluso otros dicen gergesenos. Comparar Mc 5:1; Lc 8:26.
9:4 Algunos manuscritos dicen vio.
9:6 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
9:8 En griego por darles semejante autoridad a los seres humanos.
9:11 En griego con cobradores de impuestos y pecadores?
9:13 Os 6:6 (versión griega).
9:14 Algunos manuscritos dicen ayunan a menudo.

SIGUIENDO EJEMPLOS PIADOSOS

  • ¿Hay algún un ejemplo que deberías imitar en esta historia? ¿Cuál?
  • ¿Qué pasos puedes tomar hoy para hacer esto?
  • ¿Hay algún ejemplo en esta historia que deberías evitar? ¿Cuál?
  • ¿Qué pasos puedes tomar hoy para hacer esto?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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