El Rey Actúa Provocando Oposición

Mateo 11:2-12:50

11 2Juan el Bautista, quien estaba en prisión, oyó acerca de todas las cosas que hacía el Mesías. Entonces envió a sus discípulos para que le preguntaran a Jesús:

LOS DISCÍPULOS DE JUAN

3—¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado* o debemos seguir buscando a otro?

4Jesús les dijo:

JESÚS

—Regresen a Juan y cuéntenle lo que han oído y visto: 5los ciegos ven, los cojos caminan bien, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia. 6Y díganle: “Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí*”.

7Mientras los discípulos de Juan se iban, Jesús comenzó a hablar acerca de él a las multitudes:

JESÚS

¿A qué clase de hombre fueron a ver al desierto? ¿Acaso era una caña débil sacudida con la más leve brisa? 8¿O esperaban ver a un hombre vestido con ropa costosa? No, la gente que usa ropa costosa vive en los palacios. 9¿Buscaban a un profeta? Así es, y él es más que un profeta. 10Juan es el hombre al que se refieren las Escrituras cuando dicen:
“Mira, envío a mi mensajero por anticipado,
y él preparará el camino delante de ti”*.
11»Les digo la verdad, de todos los que han vivido, nadie es superior a Juan el Bautista. Sin embargo, hasta la persona más insignificante en el reino del cielo es superior a él. 12Desde los días en que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino del cielo ha venido avanzando con fuerza,* y gente violenta lo está atacando. 13Pues, antes de que viniera Juan, todos los profetas y la ley de Moisés anunciaban este tiempo; 14y si ustedes están dispuestos a aceptar lo que les digo, él es Elías, aquel que los profetas dijeron que vendría.* 15¡El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda!
16»¿Con qué puedo comparar a esta generación? Se parece a los niños que juegan en la plaza. Se quejan ante sus amigos:
17“Tocamos canciones de bodas,
y no bailaron;
entonces tocamos cantos fúnebres,
y no se lamentaron”.
18Pues Juan no dedicaba el tiempo a comer y beber, y ustedes dicen: “Está poseído por un demonio”. 19El Hijo del Hombre,* por su parte, festeja y bebe, y ustedes dicen: “¡Es un glotón y un borracho y es amigo de cobradores de impuestos y de otros pecadores!”. Pero la sabiduría demuestra estar en lo cierto por medio de sus resultados.

20Luego Jesús comenzó a denunciar a las ciudades en las que había hecho tantos milagros, porque no se habían arrepentido de sus pecados ni se habían vuelto a Dios.

JESÚS

21¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose con ropa de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento. 22Les digo que, el día del juicio, a Tiro y a Sidón les irá mejor que a ustedes.
23»Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos.* Pues, si hubiera hecho en la perversa ciudad de Sodoma los milagros que hice entre ustedes, la ciudad estaría aquí hasta el día de hoy. 24Les digo que, el día del juicio, aun a Sodoma le irá mejor que a ustedes.

25En esa ocasión, Jesús hizo la siguiente oración:

JESÚS

Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes, y por revelárselas a los que son como niños. 26Sí, Padre, ¡te agradó hacerlo de esa manera!
27»Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo.

28Luego dijo Jesús:

JESÚS

Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. 29Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. 30Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana.

121Por ese tiempo, Jesús caminaba en el día de descanso por unos terrenos sembrados. Sus discípulos tenían hambre, entonces comenzaron a arrancar unas espigas de grano y a comérselas. 2Algunos fariseos los vieron y protestaron:

LOS FARISEOS

—Mira, tus discípulos violan la ley al cosechar granos en el día de descanso.

3Jesús les dijo:

JESÚS

—¿No han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre? 4Entró en la casa de Dios, y él y sus compañeros violaron la ley al comer los panes sagrados, que solo a los sacerdotes se les permitía comer. 5¿Y no han leído en la ley de Moisés que los sacerdotes de turno en el templo pueden trabajar en el día de descanso? 6Les digo, ¡aquí hay uno que es superior al templo! 7Ustedes no habrían condenado a mis discípulos —quienes son inocentes— si conocieran el significado de la Escritura que dice: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”*. 8Pues el Hijo del Hombre* es Señor, ¡incluso del día de descanso!

9Luego Jesús entró en la sinagoga de ellos, 10y allí vio a un hombre que tenía una mano deforme. Los fariseos le preguntaron a Jesús:

LOS FARISEOS

—¿Permite la ley que una persona trabaje sanando en el día de descanso?

(Esperaban que él dijera que sí para poder levantar cargos en su contra).
11Él les respondió:

JESÚS

—Si tuvieran una oveja y esta cayera en un pozo de agua en el día de descanso, ¿no trabajarían para sacarla de allí? Por supuesto que lo harían. 12¡Y cuánto más valiosa es una persona que una oveja! Así es, la ley permite que una persona haga el bien en el día de descanso.

13Después le dijo al hombre:

JESÚS

Extiende la mano.

Entonces el hombre la extendió, y la mano quedó restaurada, ¡igual que la otra! 14Entonces los fariseos convocaron a una reunión para tramar cómo matar a Jesús.
15Pero Jesús sabía lo que ellos tenían en mente. Entonces salió de esa región, y mucha gente lo siguió. Sanó a todos los enfermos de esa multitud, 16pero les advirtió que no revelaran quién era él. 17Con eso se cumplió la profecía de Isaías acerca de él:
18«Miren a mi Siervo, al que he elegido.
Él es mi Amado, quien me complace.
Pondré mi Espíritu sobre él,
y proclamará justicia a las naciones.
19No peleará ni gritará,
ni levantará su voz en público.
20No aplastará la caña más débil
ni apagará una vela que titila.
Al final, hará que la justicia salga victoriosa.
21Y su nombre será la esperanza
de todo el mundo»*.
22Luego le llevaron a Jesús a un hombre ciego y mudo que estaba poseído por un demonio. Jesús sanó al hombre para que pudiera hablar y ver. 23La multitud quedó llena de asombro, y preguntaba:

LA MULTITUD

¿Será posible que Jesús sea el Hijo de David, el Mesías?.

24Pero cuando los fariseos oyeron del milagro, dijeron:

LOS FARISEOS

Con razón puede expulsar demonios. Él recibe su poder de Satanás,* el príncipe de los demonios.

25Jesús conocía sus pensamientos y les contestó:

JESÚS

Todo reino dividido por una guerra civil está condenado al fracaso. Una ciudad o una familia dividida por peleas se desintegrará. 26Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido y pelea contra sí mismo; su propio reino no sobrevivirá. 27Entonces, si mi poder proviene de Satanás, ¿qué me dicen de sus propios exorcistas, quienes también expulsan demonios? Así que ellos los condenarán a ustedes por lo que acaban de decir. 28Sin embargo, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes. 29Pues, ¿quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte como Satanás y saquear sus bienes? Solo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa.
30»El que no está conmigo, a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.
31»Por eso les digo, cualquier pecado y blasfemia pueden ser perdonados, excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo, que jamás será perdonada. 32El que hable en contra del Hijo del Hombre puede ser perdonado, pero el que hable contra el Espíritu Santo jamás será perdonado, ya sea en este mundo o en el que vendrá.
33»A un árbol se le identifica por su fruto. Si el árbol es bueno, su fruto será bueno. Si el árbol es malo, su fruto será malo. 34¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice. 35Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón. 36Les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. 37Las palabras que digas te absolverán o te condenarán.

38Un día, algunos maestros de la ley religiosa y algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron:

LOS LÍDERES JUDÍOS

—Maestro, queremos que nos muestres alguna señal milagrosa para probar tu autoridad.

39Jesús les respondió:

JESÚS

—Solo una generación maligna y adúltera exigiría una señal milagrosa; pero la única que les daré será la señal del profeta Jonás. 40Así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez durante tres días y tres noches, el Hijo del Hombre estará en el corazón de la tierra durante tres días y tres noches.
41»El día del juicio los habitantes de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de sus pecados al escuchar la predicación de Jonás. Ahora alguien superior a Jonás está aquí, pero ustedes se niegan a arrepentirse. 42La reina de Saba* también se levantará contra esta generación el día del juicio y la condenará, porque vino de una tierra lejana para oír la sabiduría de Salomón. Ahora alguien superior a Salomón está aquí, pero ustedes se niegan a escuchar.
43»Cuando un espíritu maligno* sale de una persona, va al desierto en busca de descanso, pero no lo encuentra. 44Entonces dice: “Volveré a la persona de la cual salí”. De modo que regresa y encuentra su antigua casa vacía, barrida y en orden. 45Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes. Eso es lo que le ocurrirá a esta generación maligna.

46Mientras Jesús hablaba a la multitud, su madre y sus hermanos estaban afuera y pedían hablar con él. 47Alguien le dijo a Jesús:

ALGUIEN EN CAPERNAÚM

Tu madre y tus hermanos están parados afuera y desean hablar contigo.*

48Jesús preguntó:

JESÚS

¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?.

49Luego señaló a sus discípulos y dijo:

JESÚS

Miren, estos son mi madre y mis hermanos. 50Pues todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo es mi hermano y mi hermana y mi madre.

11:3 En griego ¿Eres tú el que viene?
11:6 O que no son ofendidos por mí.
11:10 Ml 3:1.
11:12 O el reino del cielo ha sufrido violencia.
11:14 Ver Ml 4:5.
11:19 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
11:23 En griego al Hades.
12:7 Os 6:6 (versión griega).
12:8 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
12:18-21 Is 42:1-4 (versión griega para el 42:4).
12:24 En griego Beelzeboul; también en 12:27. Otros manuscritos dicen Beezeboul; la versión latina dice Beelzebú.
12:42 En griego La reina del sur.
12:43 En griego impuro.
12:47 Algunos manuscritos no incluyen el versículo 47. Comparar Mc 3:32 y Lc 8:20.

HAMBRE POR CONOCER MÁS A DIOS

  • Reflexiona en las acciones de Dios descritas en este pasaje.
  • ¿Qué muestran con respecto a los caminos de Dios?
  • ¿Haz experimentado los caminos de Dios en tu vida? Si es así, ¿cómo? Si no, ¿qué podrías hacer para experimentarlos?
  • ¿Qué puedes hacer esta semana para crecer en tu deseo de conocer y seguir a Dios de una manera más íntima?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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