El Rey Actúa: Fe & Oposición

Mateo 13:54-17:27

1354Regresó a Nazaret, su pueblo. Cuando enseñó allí en la sinagoga, todos quedaron asombrados, y decían:

LA GENTE EN NAZARET

¿De dónde saca esa sabiduría y el poder para hacer milagros?

55Y se burlaban:

LA GENTE EN NAZARET

No es más que el hijo del carpintero, y conocemos a María, su madre, y a sus hermanos: Santiago, José,* Simón y Judas. 56Todas sus hermanas viven aquí mismo entre nosotros. ¿Dónde aprendió todas esas cosas?

57Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él.
Entonces Jesús les dijo:

JESÚS

Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre su propia familia.

58Por lo tanto, hizo solamente unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos.
141Cuando Herodes Antipas, el gobernante de Galilea,* oyó hablar de Jesús, 2les dijo a sus consejeros:

HERODES ANTIPAS

¡Este debe ser Juan el Bautista que resucitó de los muertos! Por eso puede hacer semejantes milagros.

3Pues Herodes había arrestado y encarcelado a Juan como un favor para su esposa, Herodías (exesposa de Felipe, el hermano de Herodes). 4Juan venía diciendo a Herodes:

JUAN EL BAUTISTA

Es contra la ley de Dios que te cases con ella.

5Herodes quería matar a Juan pero temía que se produjera un disturbio, porque toda la gente creía que Juan era un profeta.
6Pero durante la fiesta de cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó una danza que a él le agradó mucho; 7entonces le prometió con un juramento que le daría cualquier cosa que ella quisiera. 8Presionada por su madre, la joven dijo:

HERODÍAS LA MENOR

Quiero en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

9Entonces el rey se arrepintió de lo que había dicho; pero debido al juramento que había hecho delante de sus invitados, dio las órdenes necesarias. 10Así fue que decapitaron a Juan en la prisión, 11trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la joven, quien se la llevó a su madre. 12Después, los discípulos de Juan llegaron a buscar su cuerpo y lo enterraron. Luego fueron a contarle a Jesús lo que había sucedido.
13En cuanto Jesús escuchó la noticia, salió en una barca a un lugar alejado para estar a solas; pero las multitudes oyeron hacia dónde se dirigía y lo siguieron a pie desde muchas ciudades. 14Cuando Jesús bajó de la barca, vio a la gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos.
15Esa tarde, los discípulos se le acercaron y le dijeron:

LOS DISCÍPULOS

—Este es un lugar alejado y ya se está haciendo tarde. Despide a las multitudes para que puedan ir a las aldeas a comprarse comida.

16Jesús les dijo:

JESÚS

—Eso no es necesario; denles ustedes de comer.

LOS DISCÍPULOS

17—¡Pero lo único que tenemos son cinco panes y dos pescados!

—le respondieron.

JESÚS

18—Tráiganlos aquí

—dijo Jesús.
19Luego le dijo a la gente que se sentara sobre la hierba. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Después partió los panes en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes los distribuyeron entre la gente. 20Todos comieron cuanto quisieron, y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró. 21Aquel día, ¡unos cinco mil hombres se alimentaron, además de las mujeres y los niños!
22Inmediatamente después, Jesús insistió en que los discípulos regresaran a la barca y cruzaran al otro lado del lago mientras él enviaba a la gente a casa. 23Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.
24Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. 25A eso de las tres de la madrugada,* Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 26Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron:

LOS DISCÍPULOS

¡Es un fantasma!.

27Pero Jesús les habló de inmediato:

JESÚS

—No tengan miedo

—dijo—.

JESÚS

¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!*

28Entonces Pedro lo llamó:

SIMÓN PEDRO

—Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua.

JESÚS

29—Sí, ven

—dijo Jesús.
Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, 30pero cuando vio el fuerte* viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse.

SIMÓN PEDRO

—¡Sálvame, Señor!

—gritó.
31De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.

JESÚS

—Tienes tan poca fe

—le dijo Jesús—.

JESÚS

¿Por qué dudaste de mí?

32Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. 33Entonces los discípulos lo adoraron.

LOS DISCÍPULOS

¡De verdad eres el Hijo de Dios!,

exclamaron.
34Después de cruzar el lago, arribaron a Genesaret. 35Cuando la gente reconoció a Jesús, la noticia de su llegada corrió rápidamente por toda la región, y pronto la gente llevó a todos los enfermos para que fueran sanados. 36Le suplicaban que permitiera a los enfermos tocar al menos el fleco de su túnica, y todos los que tocaban a Jesús eran sanados.
151En ese momento, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús.

LOS LÍDERES JUDÍOS

2—¿Por qué tus discípulos desobedecen nuestra antigua tradición?

—le preguntaron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

No respetan la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

3Jesús les respondió:

JESÚS

—¿Y por qué ustedes, por sus tradiciones, violan los mandamientos directos de Dios? 4Por ejemplo, Dios dice: “Honra a tu padre y a tu madre”* y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”*. 5Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”. 6De esta manera, ustedes afirman que no hay necesidad de honrar a los padres*; y entonces anulan la palabra de Dios por el bien de su propia tradición. 7¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió:
8“Este pueblo me honra con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí.
9Su adoración es una farsa
porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios”*.

10Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera.

JESÚS

Escuchen

—les dijo—,

JESÚS

y traten de entender. 11Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca.

12Entonces los discípulos se acercaron y le preguntaron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Te das cuenta de que has ofendido a los fariseos con lo que acabas de decir?

13Jesús contestó:

JESÚS

—Toda planta que no fue plantada por mi Padre celestial será arrancada de raíz, 14así que no les hagan caso. Son guías ciegos que conducen a los ciegos, y si un ciego guía a otro, los dos caerán en una zanja.

15Entonces Pedro le dijo a Jesús:

SIMÓN PEDRO

—Explícanos la parábola que dice que la gente no se contamina por lo que come.

JESÚS

16—¿Todavía no lo entienden?

—preguntó Jesús—.

JESÚS

17Todo lo que comen pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca, 18pero las palabras que ustedes dicen provienen del corazón; eso es lo que los contamina. 19Pues del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia. 20Esas cosas son las que los contaminan. Comer sin lavarse las manos nunca los contaminará.

21Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro y Sidón. 22Una mujer de los gentiles,* que vivía allí, se le acercó y le rogó:

LA MUJER SIROFENICIA

¡Ten misericordia de mí, oh Señor, Hijo de David! Pues mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente.

23Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera.

LOS DISCÍPULOS

Dile que se vaya

—dijeron—.

LOS DISCÍPULOS

Nos está molestando con sus súplicas.

24Entonces Jesús le dijo a la mujer:

JESÚS

—Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Dios, el pueblo de Israel.

25Ella se acercó y lo adoró, y le rogó una vez más:

LA MUJER SIROFENICIA

—¡Señor, ayúdame!

26Jesús le respondió:

JESÚS

—No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros.

LA MUJER SIROFENICIA

27—Es verdad, Señor

—respondió la mujer—,

LA MUJER SIROFENICIA

pero hasta a los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos.

JESÚS

28—Apreciada mujer

—le dijo Jesús—,

JESÚS

tu fe es grande. Se te concede lo que pides.

Y al instante la hija se sanó.
29Jesús regresó al mar de Galilea, subió a una colina y se sentó. 30Una inmensa multitud le llevó a personas cojas, ciegas, lisiadas, mudas y a muchas más. Las pusieron delante de Jesús y él las sanó a todas. 31¡La multitud quedó asombrada! Los que no podían hablar, ahora hablaban; los lisiados quedaron sanos, los cojos caminaban bien y los ciegos podían ver; y alababan al Dios de Israel.
32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

JESÚS

—Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. No quiero despedirlos con hambre, no sea que se desmayen por el camino.

33Los discípulos contestaron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Dónde conseguiríamos comida suficiente aquí en el desierto para semejante multitud?

JESÚS

34—¿Cuánto pan tienen?

—preguntó Jesús.

LOS DISCÍPULOS

—Siete panes y unos pocos pescaditos

—contestaron ellos.
35Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. 36Luego tomó los siete panes y los pescados, dio gracias a Dios por ellos y los partió en trozos. Se los dio a los discípulos, quienes repartieron la comida entre la multitud.
37Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 38Aquel día, cuatro mil hombres recibieron alimento, además de las mujeres y los niños. 39Entonces Jesús envió a todos a sus casas, subió a una barca y cruzó a la región de Magadán.
161Cierto día, los fariseos y saduceos se acercaron a Jesús para ponerlo a prueba, exigiéndole que les mostrara una señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad.
2Él respondió:

JESÚS

Ustedes conocen el dicho: “Si el cielo está rojo por la noche, mañana habrá buen clima; 3si el cielo está rojo por la mañana, habrá mal clima todo el día”. Saben interpretar las señales del clima en los cielos, pero no saben interpretar las señales de los tiempos.* 4Solo una generación malvada y adúltera reclamaría una señal milagrosa, pero la única señal que les daré es la del profeta Jonás*.

Luego Jesús los dejó y se fue.
5Más tarde, cuando ya habían cruzado al otro lado del lago, los discípulos descubrieron que se habían olvidado de llevar pan.

JESÚS

6¡Atención!

—les advirtió Jesús—.

JESÚS

Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de los saduceos.

7Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí pues no habían traído nada de pan. 8Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo:

JESÚS

¡Tienen tan poca fe! ¿Por qué discuten los unos con los otros por no tener pan? 9¿Todavía no entienden? ¿No recuerdan los cinco mil que alimenté con cinco panes y las canastas con sobras que recogieron? 10¿Ni los cuatro mil que alimenté con siete panes ni las grandes canastas con sobras que recogieron? 11¿Por qué no pueden entender que no hablo de pan? Una vez más les digo: “Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos”.

12Entonces, al fin, comprendieron que no les hablaba de la levadura del pan, sino de las enseñanzas engañosas de los fariseos y de los saduceos.
13Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó a sus discípulos:

JESÚS

—¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?*

LOS DISCÍPULOS

14—Bueno

—contestaron—,

LOS DISCÍPULOS

algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen Jeremías o algún otro profeta.

15Entonces les preguntó:

JESÚS

—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

16Simón Pedro contestó:

SIMÓN PEDRO

—Tú eres el Mesías,* el Hijo del Dios viviente.

17Jesús respondió:

JESÚS

—Bendito eres, Simón hijo de Juan,* porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. 18Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”),* y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará.* 19Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas* en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas* en la tierra será permitido en el cielo.

20Luego advirtió severamente a los discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías.
21A partir de entonces, Jesús* empezó a decir claramente a sus discípulos que era necesario que fuera a Jerusalén, y que sufriría muchas cosas terribles a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero al tercer día resucitaría.
22Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo* por decir semejantes cosas.

SIMÓN PEDRO

—¡Dios nos libre, Señor!

—dijo—.

SIMÓN PEDRO

Eso jamás te sucederá a ti.

23Jesús se dirigió a Pedro y le dijo:

JESÚS

—¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

24Luego Jesús dijo a sus discípulos:

JESÚS

Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. 25Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. 26¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma?* ¿Hay algo que valga más que tu alma? 27Pues el Hijo del Hombre vendrá con sus ángeles en la gloria de su Padre y juzgará a cada persona de acuerdo con sus acciones. 28Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán antes de ver al Hijo del Hombre llegar en su reino.

171Seis días después, Jesús tomó a Pedro y a los dos hermanos, Santiago y Juan, y los llevó a una montaña alta para estar a solas. 2Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó a tal punto que la cara le brillaba como el sol y su ropa se volvió tan blanca como la luz. 3De repente, aparecieron Moisés y Elías y comenzaron a conversar con Jesús.
4Pedro exclamó:

SIMÓN PEDRO

Señor, ¡es maravilloso que estemos aquí! Si deseas, haré tres enramadas como recordatorios:* una para ti, una para Moisés y la otra para Elías.

5No había terminado de hablar cuando una nube brillante los cubrió, y desde la nube una voz dijo:

DIOS

Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo. Escúchenlo a él.

6Los discípulos estaban aterrados y cayeron rostro en tierra.
7Entonces Jesús se les acercó y los tocó.

JESÚS

Levántense

—les dijo—,

JESÚS

no tengan miedo.

8Cuando levantaron la vista, Moisés y Elías habían desaparecido, y vieron solo a Jesús.
9Mientras descendían de la montaña, Jesús les ordenó:

JESÚS

No le cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del Hombre* se haya levantado de los muertos.

10Luego sus discípulos le preguntaron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Por qué los maestros de la ley religiosa insisten en que Elías debe regresar antes de que venga el Mesías?*

11Jesús contestó:

JESÚS

—Es cierto que Elías viene primero a fin de dejar todo preparado. 12Pero les digo, Elías ya vino, pero no fue reconocido y ellos prefirieron maltratarlo. De la misma manera, también harán sufrir al Hijo del Hombre.

13Entonces los discípulos se dieron cuenta de que hablaba de Juan el Bautista.
14Al pie del monte, les esperaba una gran multitud. Un hombre vino y se arrodilló delante de Jesús y le dijo:

EL PADRE DEL EPILÉPTICO

15Señor, ten misericordia de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente. A menudo cae al fuego o al agua. 16Así que lo llevé a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo.

17Jesús dijo:

JESÚS

¡Gente corrupta y sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme aquí al muchacho.

18Entonces Jesús reprendió al demonio, y el demonio salió del joven. A partir de ese momento, el muchacho estuvo bien.
19Más tarde, los discípulos le preguntaron a Jesús en privado:

LOS DISCÍPULOS

—¿Por qué nosotros no pudimos expulsar el demonio?

JESÚS

20—Ustedes no tienen la fe suficiente

—les dijo Jesús—.

JESÚS

Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible.*

22Luego, cuando volvieron a reunirse en Galilea, Jesús les dijo:

JESÚS

El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos. 23Lo matarán, pero al tercer día se levantará de los muertos.

Y los discípulos se llenaron de profundo dolor.
24Cuando llegaron a Capernaúm, los cobradores del impuesto del templo* se acercaron a Pedro y le preguntaron:

LOS COBRADORES DE IMPUESTOS

—¿Tu maestro no paga el impuesto del templo?

SIMÓN PEDRO

25—Sí, lo paga

—contestó Pedro.
Luego entró en la casa, pero antes de tener oportunidad de hablar, Jesús le preguntó:

JESÚS

—¿Qué te parece, Pedro?* Los reyes, ¿cobran impuestos a su propia gente o a la gente que han conquistado?*

SIMÓN PEDRO

26—Se los cobran a los que han conquistado

—contestó Pedro.

JESÚS

—Muy bien

—dijo Jesús—,

JESÚS

entonces, ¡los ciudadanos quedan exentos! 27Sin embargo, no queremos que se ofendan, así que desciende al lago y echa el anzuelo. Abre la boca del primer pez que saques y allí encontrarás una gran moneda de plata.* Tómala y paga mi impuesto y el tuyo.

13:55 Otros manuscritos dicen Joses; incluso otros dicen Juan.
14:1 En griego Herodes el tetrarca. Herodes Antipas era un hijo del rey Herodes y gobernaba sobre Galilea.
14:25 En griego En la cuarta vigilia de la noche.
14:27 O ¡El “Yo soy” está aquí! En griego dice Yo soy. Ver Ex 3:14.
14:30 Algunos manuscritos no incluyen fuerte.
15:4a Ex 20:12; Dt 5:16.
15:4b Ex 21:17 (versión griega); Lv 20:9 (versión griega).
15:6 En griego a su padre; otros manuscritos dicen a su padre o a su madre.
15:8-9 Is 29:13 (versión griega).
15:22 Gentil[es], que no es judío. En griego cananea.
16:2-3 Varios manuscritos no incluyen ninguna de las palabras de 16:2-3 después de Él respondió.
16:4 En griego la señal de Jonás.
16:13 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
16:16 O el Cristo. Tanto Cristo (término griego) como Mesías (término hebreo) quieren decir «ungido».
16:17 En griego Simón bar-Jonás; ver Jn 1:42; 21:15-17.
16:18a En griego que tú eres Pedro.
16:18b En griego y las puertas del Hades no la conquistarán.
16:19a O ates, o cierres.
16:19b O desates, o abras.
16:21 Algunos manuscritos dicen Jesús el Mesías.
16:22 O comenzó a corregirlo.
16:26 O tu propio ser?; similar en 16:26b.
17:4 En griego tres tabernáculos.
17:9 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
17:10 En griego que Elías debe venir primero?
17:20 Algunos manuscritos agregan el versículo 21: Pero esta clase de demonio no se va sino con oración y ayuno. Comparar Mc 9:29.
17:24 En griego [del impuesto] de dos dracmas; similar en 17:24b. Ver Ex 30:13-16; Ne 10:32-33.
17:25a En griego Simón?
17:25b En griego a sus hijos o a extraños?
17:27 En griego un estatero [moneda griega equivalente a cuatro dracmas].

PREGUNTAS, PREGUNTAS, PREGUNTAS

  • Enumera todas las preguntas hechas en el texto. ¿Quién las hace? ¿A quién son dirigidas?
  • ¿Hay alguna pregunta que destaque para tí? ¿Por qué?
  • ¿Qué preguntas te gustaría hacerle al autor de este texto?
  • ¿Qué implicaciones tienen las preguntas del texto en tu vida?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
© Tyndale House Foundation, 2010.
Todos los derechos reservados.

© 2018 SourceView LLC.
11