El Rey Advierte & Anima

Mateo 24:1-25:46

241Cuando Jesús salía del terreno del templo, sus discípulos le señalaron los diversos edificios del templo. 2Pero él les respondió:

JESÚS

¿Ven todos esos edificios? Les digo la verdad, serán demolidos por completo. ¡No quedará ni una sola piedra sobre otra!.

3Más tarde, Jesús se sentó en el monte de los Olivos. Sus discípulos se le acercaron en privado y le dijeron:

LOS DISCÍPULOS

—Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso? ¿Qué señal marcará tu regreso y el fin del mundo?*

4Jesús les dijo:

JESÚS

—No dejen que nadie los engañe, 5porque muchos vendrán en mi nombre y afirmarán: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a muchos. 6Oirán de guerras y de amenazas de guerras, pero no se dejen llevar por el pánico. Es verdad, esas cosas deben suceder, pero el fin no vendrá inmediatamente después. 7Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino. Habrá hambres y terremotos en muchas partes del mundo. 8Sin embargo, todo eso es solo el comienzo de los dolores del parto, luego vendrán más.
9»Entonces los arrestarán, los perseguirán y los matarán. En todo el mundo los odiarán por ser mis seguidores.* 10Muchos se apartarán de mí, se traicionarán unos a otros y se odiarán. 11Aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a mucha gente. 12Abundará el pecado por todas partes, y el amor de muchos se enfriará; 13pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. 14Y se predicará la Buena Noticia acerca del reino por todo el mundo, de manera que todas las naciones* la oirán; y entonces vendrá el fin.
15»Llegará el día cuando verán de lo que habló el profeta Daniel: el objeto sacrílego que causa profanación* de pie en el Lugar Santo.

(Lector, ¡presta atención!).

JESÚS

16Entonces los que estén en Judea huyan a las colinas. 17La persona que esté en la azotea no baje a la casa para empacar. 18La persona que esté en el campo no regrese ni para buscar un abrigo. 19¡Qué terribles serán esos días para las mujeres embarazadas y para las madres que amamantan! 20Y oren para que la huida no sea en invierno o en día de descanso. 21Pues habrá más angustia que en cualquier otro momento desde el principio del mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande. 22De hecho, a menos que se acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá; pero se acortará por el bien de los elegidos de Dios.
23»Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías” o “Allí está”, no lo crean. 24Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios. 25Miren, que les he advertido esto de antemano.
26»Por lo tanto, si alguien les dice: “Miren, el Mesías está en el desierto”, ni se molesten en ir a buscarlo. O bien, si les dicen: “Miren, se esconde aquí”, ¡no lo crean! 27Pues, así como el relámpago destella en el oriente y brilla en el occidente, así será cuando venga el Hijo del Hombre.* 28Así como los buitres, cuando se juntan, indican que hay un cadáver cerca, de la misma manera, esas señales revelan que el fin está cerca.*
29»Inmediatamente después de la angustia de esos días,
“El sol se oscurecerá,
la luna no dará luz,
las estrellas caerán del cielo,
y los poderes de los cielos serán sacudidos”*.
30Y entonces, por fin, aparecerá en los cielos la señal de que el Hijo del Hombre viene, y habrá un profundo lamento entre todos los pueblos de la tierra. Verán al Hijo del Hombre venir en las nubes del cielo con poder y gran gloria.* 31Enviará a sus ángeles con un potente toque de trompeta y reunirán a los elegidos de todas partes del mundo,* desde los extremos más lejanos de la tierra y del cielo.
32»Ahora, aprendan una lección de la higuera. Cuando las ramas echan brotes y comienzan a salir las hojas, ustedes saben que el verano se acerca. 33De la misma manera, cuando vean que suceden todas estas cosas, sabrán que su regreso está muy cerca, a las puertas. 34Les digo la verdad, no pasará esta generación* hasta que todas estas cosas sucedan. 35El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás.
36»Sin embargo, nadie sabe el día ni la hora en que sucederán estas cosas, ni siquiera los ángeles en el cielo ni el propio Hijo.* Solo el Padre lo sabe.
37»Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. 38En esos días, antes del diluvio, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco. 39La gente no se daba cuenta de lo que iba a suceder hasta que llegó el diluvio y arrasó con todos. Así será cuando venga el Hijo del Hombre.
40»Dos hombres estarán trabajando juntos en el campo; uno será llevado, el otro será dejado. 41Dos mujeres estarán moliendo harina en el molino; una será llevada, la otra será dejada.
42»¡Así que ustedes también deben estar alerta!, porque no saben qué día vendrá su Señor. 43Entiendan lo siguiente: si el dueño de una casa supiera exactamente a qué hora viene un ladrón, se mantendría alerta y no dejaría que asaltara su casa. 44Ustedes también deben estar preparados todo el tiempo, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen.
45»Un sirviente fiel y sensato es aquel a quien el amo puede darle la responsabilidad de dirigir a los demás sirvientes y alimentarlos. 46Si el amo regresa y encuentra que el sirviente ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa. 47Les digo la verdad, el amo pondrá a ese sirviente a cargo de todo lo que posee. 48¿Pero qué tal si el sirviente es malo y piensa: “Mi amo no regresará por un tiempo” 49y comienza a golpear a los otros sirvientes, a parrandear y a emborracharse? 50El amo regresará inesperadamente y sin previo aviso, 51cortará al sirviente en pedazos y le asignará un lugar con los hipócritas. En ese lugar habrá llanto y rechinar de dientes.
25 1»Entonces, el reino del cielo será como diez damas de honor* que tomaron sus lámparas y salieron para encontrarse con el novio. 2Cinco de ellas eran necias y cinco sabias. 3Las cinco que eran necias no llevaron suficiente aceite de oliva para sus lámparas, 4pero las otras cinco fueron tan sabias que llevaron aceite extra. 5Como el novio se demoró, a todas les dio sueño y se durmieron.
6»A la medianoche, se despertaron ante el grito de: “¡Miren, ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!”.
7»Todas las damas de honor se levantaron y prepararon sus lámparas. 8Entonces las cinco necias les pidieron a las otras: “Por favor, dennos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”.
9»Sin embargo, las sabias contestaron: “No tenemos suficiente para todas. Vayan a una tienda y compren un poco para ustedes”.
10»Pero durante el lapso en que se fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entonces las que estaban listas entraron con él a la fiesta de bodas y se cerró la puerta con llave. 11Más tarde, cuando regresaron las otras cinco damas de honor, se quedaron afuera, y llamaron: “¡Señor, señor! ¡Ábrenos la puerta!”.
12»Él les respondió: “Créanme, ¡no las conozco!”.
13»¡Así que ustedes también deben estar alerta! Porque no saben el día ni la hora de mi regreso.
14»También el reino del cielo puede ilustrarse mediante la historia de un hombre que tenía que emprender un largo viaje. Reunió a sus siervos y les confió su dinero mientras estuviera ausente. 15Lo dividió en proporción a las capacidades de cada uno. Al primero le dio cinco bolsas de plata;* al segundo, dos bolsas de plata; al último, una bolsa de plata. Luego se fue de viaje.
16»El siervo que recibió las cinco bolsas de plata comenzó a invertir el dinero y ganó cinco más. 17El que tenía las dos bolsas de plata también salió a trabajar y ganó dos más. 18Pero el siervo que recibió una sola bolsa de plata cavó un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su amo.
19»Después de mucho tiempo, el amo regresó de su viaje y los llamó para que rindieran cuentas de cómo habían usado su dinero. 20El siervo al cual le había confiado las cinco bolsas de plata se presentó con cinco más y dijo: “Amo, usted me dio cinco bolsas de plata para invertir, y he ganado cinco más”.
21»El amo lo llenó de elogios. “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!*”.
22»Se presentó el siervo que había recibido las dos bolsas de plata y dijo: “Amo, usted me dio dos bolsas de plata para invertir, y he ganado dos más”.
23»El amo dijo: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”.
24»Por último se presentó el siervo que tenía una sola bolsa de plata y dijo: “Amo, yo sabía que usted era un hombre severo, que cosecha lo que no sembró y recoge las cosechas que no cultivó. 25Tenía miedo de perder su dinero, así que lo escondí en la tierra. Mire, aquí está su dinero de vuelta”.
26»Pero el amo le respondió: “¡Siervo perverso y perezoso! Si sabías que cosechaba lo que no sembré y recogía lo que no cultivé, 27¿por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él”.
28»Entonces ordenó: “Quítenle el dinero a este siervo y dénselo al que tiene las diez bolsas de plata. 29A los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más y tendrán en abundancia; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen. 30Ahora bien, arrojen a este siervo inútil a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes”.
31»Cuando el Hijo del Hombre* venga en su gloria acompañado por todos los ángeles, entonces se sentará sobre su trono glorioso. 32Todas las naciones* se reunirán en su presencia, y él separará a la gente como un pastor separa a las ovejas de las cabras. 33Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
34»Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: “Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar. 36Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron”.
37»Entonces esas personas justas responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos algo de beber, o 38te vimos como extranjero y te brindamos hospitalidad, o te vimos desnudo y te dimos ropa, 39o te vimos enfermo o en prisión, y te visitamos?”.
40»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”.
41»Luego el Rey se dirigirá a los de la izquierda y dirá: “¡Fuera de aquí, ustedes, los malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus demonios*! 42Pues tuve hambre, y no me alimentaron. Tuve sed, y no me dieron de beber. 43Fui extranjero, y no me invitaron a su hogar. Estuve desnudo, y no me dieron ropa. Estuve enfermo y en prisión, y no me visitaron”.
44»Entonces ellos responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre o con sed o como extranjero o desnudo o enfermo o en prisión y no te ayudamos?”.
45»Y él responderá: “Les digo la verdad, cuando se negaron a ayudar al más insignificante de estos, mis hermanos, se negaron a ayudarme a mí”.
46»Y ellos irán al castigo eterno, pero los justos entrarán en la vida eterna.

24:3 O del siglo?
24:9 En griego por causa de mi nombre.
24:14 O todos los grupos étnicos.
24:15 En griego la abominación de la desolación. Ver Dn 9:27; 11:31; 12:11.
24:27 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
24:28 En griego Donde hay un animal muerto, allí se juntan los buitres.
24:29 Ver Is 13:10; 34:4; Jl 2:10.
24:30 Ver Dn 7:13.
24:31 En griego de los cuatro vientos.
24:34 O esta era, o esta nación.
24:36 Algunos manuscritos no incluyen ni el propio Hijo.
25:1 O 10 vírgenes; similar en el 25:7, 11.
25:15 En griego 5 talentos; lo mismo se repite en toda la historia. Un talento equivale a 34 kilos o 75 libras.
25:21 En griego Entra en el gozo de tu amo [o tu Señor]; también en 25:23.
25:31 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
25:32 O Todos los grupos étnicos.
25:41 En griego sus ángeles.

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Qué instrucciones dadas por Dios puedes identificar en esta porción de las Escrituras?
  • Ponte en la marco original de esta historia y piensa de manera creativa como hubiera sido recibir estas instrucciones. ¿Cómo se relaciona esto al lugar donde vives y trabajas hoy en día?
  • ¿Qué esperanza inspirada por Dios notas en esta porción de las Escrituras? ¿Cómo puedes crecer para tener más de esta en tu vida?
  • Comprometete a compartir hoy con un amigo sobre lo que significa esta esperanza para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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