Jesús es el Mesías

Marcos 8:1-9:50

81En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

JESÚS

2—Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. 3Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos.

4Sus discípulos respondieron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto?

JESÚS

5—¿Cuánto pan tienen?

—preguntó Jesús.

LOS DISCÍPULOS

—Siete panes

—contestaron ellos.
6Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. 7También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran.
8Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 9Ese día había unas cuatro mil personas en la multitud, y Jesús las envió a sus casas luego de que comieron. 10Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta.
11Cuando los fariseos oyeron que Jesús había llegado, se acercaron y comenzaron a discutir con él. Para ponerlo a prueba, exigieron que les mostrara una señal milagrosa del cielo que demostrara su autoridad.
12Cuando Jesús oyó esto, suspiró profundamente en su espíritu y dijo:

JESÚS

¿Por qué esta gente sigue exigiendo una señal milagrosa? Les digo la verdad, no daré ninguna señal a esta generación.

13Luego regresó a la barca y los dejó y cruzó al otro lado del lago.
14Pero los discípulos se habían olvidado de llevar comida y solo tenían un pan en la barca. 15Mientras cruzaban el lago, Jesús les advirtió:

JESÚS

¡Atención! ¡Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes!.

16Al oír esto, comenzaron a discutir entre sí, pues no habían traído nada de pan. 17Jesús supo lo que hablaban, así que les dijo:

JESÚS

—¿Por qué discuten por no tener pan? ¿Todavía no saben ni entienden? ¿Tienen el corazón demasiado endurecido para comprenderlo? 18“Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír?”* ¿No recuerdan nada en absoluto? 19Cuando alimenté a los cinco mil con cinco panes, ¿cuántas canastas con sobras recogieron después?

LOS DISCÍPULOS

—Doce

—contestaron ellos.

JESÚS

20—Y cuando alimenté a los cuatro mil con siete panes, ¿cuántas canastas grandes con sobras recogieron?

LOS DISCÍPULOS

—Siete

—dijeron.

JESÚS

21—¿Todavía no entienden?

—les preguntó.
22Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas llevaron a un hombre ciego ante Jesús y le suplicaron que lo tocara y lo sanara. 23Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera de la aldea. Luego escupió en los ojos del hombre, puso sus manos sobre él y le preguntó:

JESÚS

—¿Puedes ver algo ahora?

24El hombre miró a su alrededor y dijo:

EL CIEGO DE BETSAIDA

—Sí, veo a algunas personas, pero no puedo verlas con claridad; parecen árboles que caminan.

25Entonces Jesús puso nuevamente sus manos sobre los ojos del hombre y fueron abiertos. Su vista fue totalmente restaurada y podía ver todo con claridad. 26Jesús lo envió a su casa y le dijo:

JESÚS

—No pases por la aldea cuando regreses a tu casa.

27Jesús y sus discípulos salieron de Galilea y fueron a las aldeas cerca de Cesarea de Filipo. Mientras caminaban, él les preguntó:

JESÚS

—¿Quién dice la gente que soy?

LOS DISCÍPULOS

28—Bueno

—contestaron—,

LOS DISCÍPULOS

algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros profetas.

29Entonces les preguntó:

JESÚS

—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

Pedro contestó:

SIMÓN PEDRO

—Tú eres el Mesías.*

30Pero Jesús les advirtió que no le contaran a nadie acerca de él.
31Entonces Jesús comenzó a decirles que el Hijo del Hombre* tendría que sufrir muchas cosas terribles y ser rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero tres días después resucitaría. 32Mientras hablaba abiertamente de eso con sus discípulos, Pedro lo llevó aparte y empezó a reprenderlo por decir semejantes cosas.*
33Jesús se dio la vuelta, miró a sus discípulos y reprendió a Pedro:

JESÚS

¡Aléjate de mí, Satanás!

—dijo—.

JESÚS

Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no del punto de vista de Dios.

34Entonces llamó a la multitud para que se uniera a los discípulos, y dijo:

JESÚS

Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. 35Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás; pero si entregas tu vida por mi causa y por causa de la Buena Noticia, la salvarás. 36¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma?* 37¿Hay algo que valga más que tu alma? 38Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje en estos días de adulterio y de pecado, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en la gloria de su Padre con sus santos ángeles.

91Jesús continuó diciendo:

JESÚS

¡Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán antes de ver el reino de Dios llegar con gran poder!.

2Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a una montaña alta para estar a solas. Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó, 3y su ropa se volvió blanca resplandeciente, más de lo que cualquier blanqueador terrenal jamás podría lograr. 4Después aparecieron Elías y Moisés y comenzaron a conversar con Jesús.
5Pedro exclamó:

SIMÓN PEDRO

Rabí,* ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios*: una para ti, una para Moisés y la otra para Elías.

6Dijo esto porque realmente no sabía qué otra cosa decir, pues todos estaban aterrados.
7Luego una nube los cubrió y, desde la nube, una voz dijo:

DIOS

Este es mi Hijo muy amado. Escúchenlo a él.

8De pronto, cuando miraban ellos a su alrededor, Moisés y Elías se habían ido, y vieron solo a Jesús con ellos.
9Mientras descendían de la montaña, él les dijo que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre* se levantara de los muertos. 10Así que guardaron el secreto, pero a menudo se preguntaban qué quería decir con «levantarse de los muertos».
11Entonces le preguntaron:

TRES DISCÍPULOS

—¿Por qué los maestros de la ley religiosa insisten en que Elías debe regresar antes de que venga el Mesías?*

12Jesús contestó:

JESÚS

—Es cierto que Elías viene primero a fin de dejar todo preparado. Sin embargo, ¿por qué las Escrituras dicen que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser tratado con total desprecio? 13Pero les digo, Elías ya vino, y ellos prefirieron maltratarlo, tal como lo predijeron las Escrituras.

14Cuando regresaron adonde estaban los demás discípulos, vieron que los rodeaba una gran multitud y que algunos maestros de la ley religiosa discutían con ellos. 15Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo.

JESÚS

16—¿Sobre qué discuten?

—preguntó Jesús.
17Un hombre de la multitud tomó la palabra y dijo:

EL PADRE DEL EPILÉPTICO

—Maestro, traje a mi hijo para que lo sanaras. Está poseído por un espíritu maligno que no le permite hablar. 18Y, siempre que este espíritu se apodera de él, lo tira violentamente al suelo y él echa espuma por la boca, rechina los dientes y se pone rígido.* Así que les pedí a tus discípulos que echaran fuera al espíritu maligno, pero no pudieron hacerlo.

19Jesús les dijo*:

JESÚS

¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho.

20Así que se lo llevaron. Cuando el espíritu maligno vio a Jesús, le causó una violenta convulsión al muchacho, quien cayó al piso retorciéndose y echando espuma por la boca.

JESÚS

21—¿Hace cuánto tiempo que le pasa esto?

—preguntó Jesús al padre del muchacho.

EL PADRE DEL EPILÉPTICO

—Desde que era muy pequeño

—contestó él—.

EL PADRE DEL EPILÉPTICO

22A menudo el espíritu lo arroja al fuego o al agua para matarlo. Ten misericordia de nosotros y ayúdanos si puedes.

JESÚS

23—¿Cómo que “si puedo”?

—preguntó Jesús—.

JESÚS

Todo es posible si uno cree.

24Al instante el padre clamó:

EL PADRE DEL EPILÉPTICO

—¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!

25Cuando Jesús vio que aumentaba el número de espectadores, reprendió al espíritu maligno.*

JESÚS

Escucha, espíritu que impides que este muchacho oiga y hable

—dijo—.

JESÚS

¡Te ordeno que salgas de este muchacho y nunca más entres en él!.

26Entonces el espíritu gritó, le causó otra convulsión violenta al muchacho y salió de él. El muchacho quedó como muerto. Un murmullo recorrió la multitud:

LA MULTITUD

Está muerto,

decía la gente. 27Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó, y el muchacho se puso de pie.
28Más tarde, cuando Jesús quedó a solas en la casa con sus discípulos, ellos le preguntaron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu maligno?

29Jesús contestó:

JESÚS

—Esa clase solo puede ser expulsada con oración.*

30Saliendo de esa región, viajaron por Galilea. Jesús no quería que nadie supiera que él estaba allí, 31porque deseaba pasar más tiempo con sus discípulos y enseñarles. Les dijo:

JESÚS

El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos. Lo matarán, pero tres días después se levantará de los muertos.

32Ellos no entendieron lo que quería decir, sin embargo, tenían miedo de preguntarle.
33Después de llegar a Capernaúm e instalarse en una casa, Jesús preguntó a sus discípulos:

JESÚS

¿Qué venían conversando en el camino?.

34Pero no le contestaron porque venían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante. 35Jesús se sentó y llamó a los doce discípulos y dijo:

JESÚS

Quien quiera ser el primero debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos los demás.

36Entonces puso a un niño pequeño en medio de ellos. Y, tomándolo en sus brazos, les dijo:

JESÚS

37Todo el que recibe de mi parte* a un niño pequeño como este me recibe a mí, y todo el que me recibe, no solo me recibe a mí, sino también a mi Padre, quien me envió.

38Juan le dijo a Jesús:

JUAN EL DISCÍPULO

—Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera, porque no pertenece a nuestro grupo.

JESÚS

39—¡No lo detengan!

—dijo Jesús—.

JESÚS

Nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. 40Todo el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor. 41Si alguien les da a ustedes incluso un vaso de agua porque pertenecen al Mesías, les digo la verdad, esa persona ciertamente será recompensada.
42»Si tú haces que uno de estos pequeños que confían en mí caiga en pecado, sería mejor que te arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello. 43Si tu mano te hace pecar, córtatela. Es preferible entrar en la vida eterna con una sola mano que en el fuego inextinguible del infierno* con las dos manos.* 45Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Es preferible entrar en la vida eterna con un solo pie que ser arrojado al infierno con los dos pies.* 47Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Es preferible entrar en el reino de Dios con un solo ojo que tener los dos ojos y ser arrojado al infierno, 48“donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga”*.
49»Pues cada uno será probado con fuego.* 50La sal es buena para condimentar, pero si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo? Entre ustedes deben tener las cualidades de la sal y vivir en paz unos con otros.

8:18 Jr 5:21.
8:29 O el Cristo. Tanto Cristo (término griego) como Mesías (término hebreo) quieren decir «ungido».
8:31 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
8:32 O empezó a corregirlo.
8:36 O tu propio ser?; similar en 8:37.
9:5a Rabí, del arameo, significa «amo» o «maestro».
9:5b En griego tres tabernáculos.
9:9 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
9:11 En griego que Elías debe venir primero?
9:18 O se pone débil.
9:19 O dijo a sus discípulos.
9:25 En griego impuro.
9:29 Algunos manuscritos dicen con oración y ayuno.
9:37 En griego recibe en mi nombre.
9:43a En griego Gehena; también en 9:45, 47.
9:43b Algunos manuscritos agregan el versículo 44: “donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga”. Ver 9:48.
9:45 Algunos manuscritos agregan el versículo 46: “donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga”. Ver 9:48.
9:48 Is 66:24.
9:49 En griego será salado con fuego; otros manuscritos agregan y cada sacrificio será salado con sal.

HAMBRE POR CONOCER MÁS A DIOS

  • Medita en las acciones de Dios descritas en esta porción de las Escrituras.
  • ¿Qué clarifican acerca del corazón de Dios?
  • ¿Haz experimentado esta expresión del corazón de Dios en tu vida? Si es así, ¿cómo? Si no, ¿qué pasos podrías tomar para experimentarla?
  • ¿Qué puedes hacer para crecer en tu deseo de conocer y obedecer a Dios de una manera mas íntima en tu vida?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
© Tyndale House Foundation, 2010.
Todos los derechos reservados.

© 2018 SourceView LLC.
11