El Mesías Vino a Servir

Marcos 10:1-11:26

101Luego Jesús salió de Capernaúm, descendió a la región de Judea y entró en la zona que está al oriente del río Jordán. Una vez más, las multitudes lo rodearon, y él les enseñaba como de costumbre.
2Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta:

LOS FARISEOS

—¿Está bien permitir que un hombre se divorcie de su esposa?

3Jesús les contestó con otra pregunta:

JESÚS

—¿Qué dijo Moisés en la ley sobre el divorcio?

LOS FARISEOS

4—Bueno, él lo permitió

—contestaron—.

LOS FARISEOS

Dijo que un hombre puede darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla.*

5Jesús les respondió:

JESÚS

—Moisés escribió ese mandamiento solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, 6pero desde el principio de la creación “Dios los hizo hombre y mujer”*. 7“Esto explica por qué un hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa,* 8y los dos se convierten en uno solo”*. Como ya no son dos sino uno, 9que nadie separe lo que Dios ha unido.

10Más tarde, cuando quedó a solas con sus discípulos en la casa, ellos sacaron el tema de nuevo. 11Él les dijo:

JESÚS

El que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio contra ella; 12y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

13Cierto día, algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos regañaron a los padres por molestarlo.
14Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo:

JESÚS

Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. 15Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él.

16Entonces tomó a los niños en sus brazos y después de poner sus manos sobre la cabeza de ellos, los bendijo.
17Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó:

UN JOVEN RICO

—Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

JESÚS

18—¿Por qué me llamas bueno?

—preguntó Jesús—.

JESÚS

Solo Dios es verdaderamente bueno; 19pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas asesinato; no cometas adulterio; no robes; no des falso testimonio; no estafes a nadie; honra a tu padre y a tu madre”*.

UN JOVEN RICO

20—Maestro

—respondió el hombre—,

UN JOVEN RICO

he obedecido todos esos mandamientos desde que era joven.

21Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él.

JESÚS

—Hay una cosa que todavía no has hecho

—le dijo—.

JESÚS

Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.

22Al oír esto, el hombre puso cara larga y se fue triste porque tenía muchas posesiones.
23Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos:

JESÚS

¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!.

24Los discípulos quedaron asombrados de sus palabras. Pero Jesús volvió a decir:

JESÚS

Queridos hijos, es muy difícil* entrar en el reino de Dios. 25De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!.

26Los discípulos quedaron atónitos.

LOS DISCÍPULOS

—Entonces, ¿quién podrá ser salvo?

—preguntaron.
27Jesús los miró fijamente y dijo:

JESÚS

—Humanamente hablando, es imposible, pero no para Dios. Con Dios, todo es posible.

28Entonces Pedro comenzó a hablar.

SIMÓN PEDRO

—Nosotros hemos dejado todo para seguirte

—dijo.

JESÚS

29—Así es

—respondió Jesús—,

JESÚS

y les aseguro que todo el que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o bienes por mi causa y por la Buena Noticia 30recibirá ahora a cambio cien veces más el número de casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y bienes, junto con persecución; y en el mundo que vendrá, esa persona tendrá la vida eterna. 31Pero muchos que ahora son los más importantes en ese día serán los menos importantes, y aquellos que ahora parecen menos importantes en ese día serán los más importantes.*

32Subían rumbo a Jerusalén, y Jesús caminaba delante de ellos. Los discípulos estaban llenos de asombro y la gente que los seguía, abrumada de temor. Jesús tomó a los doce discípulos aparte y, una vez más, comenzó a describir todo lo que estaba por sucederle.

JESÚS

33Escuchen

—les dijo—,

JESÚS

subimos a Jerusalén, donde el Hijo del Hombre* será traicionado y entregado a los principales sacerdotes y a los maestros de la ley religiosa. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los romanos.* 34Se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán con un látigo y lo matarán; pero después de tres días, resucitará.

35Entonces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron y dijeron:

SANTIAGO EL DISCÍPULO & JUAN EL DISCÍPULO

—Maestro, queremos que nos hagas un favor.

JESÚS

36—¿Cuál es la petición?

—preguntó él.
37Ellos contestaron:

SANTIAGO EL DISCÍPULO & JUAN EL DISCÍPULO

—Cuando te sientes en tu trono glorioso, nosotros queremos sentarnos en lugares de honor a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.

38Jesús les dijo:

JESÚS

—¡No saben lo que piden! ¿Acaso pueden beber de la copa amarga de sufrimiento que yo estoy a punto de beber? ¿Acaso pueden ser bautizados con el bautismo de sufrimiento con el cual yo tengo que ser bautizado?

SANTIAGO EL DISCÍPULO & JUAN EL DISCÍPULO

39—Claro que sí

—contestaron ellos—,

SANTIAGO EL DISCÍPULO & JUAN EL DISCÍPULO

¡podemos!

Entonces Jesús les dijo:

JESÚS

—Es cierto, beberán de mi copa amarga y serán bautizados con mi bautismo de sufrimiento; 40pero no me corresponde a mí decir quién se sentará a mi derecha o a mi izquierda. Dios preparó esos lugares para quienes él ha escogido.

41Cuando los otros diez discípulos oyeron lo que Santiago y Juan habían pedido, se indignaron. 42Así que Jesús los reunió a todos y les dijo:

JESÚS

Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. 43Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, 44y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás. 45Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos.

46Después llegaron a Jericó y mientras Jesús y sus discípulos salían de la ciudad, una gran multitud los siguió. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. 47Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba cerca, comenzó a gritar:

EL CIEGO BARTIMEO

¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!.

ALGUNAS PERSONAS

48¡Cállate!,

muchos le gritaban, pero él gritó aún más fuerte:

EL CIEGO BARTIMEO

¡Hijo de David, ten compasión de mí!.

49Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo:

JESÚS

Díganle que se acerque.

Así que llamaron al ciego.

ALGUNAS PERSONAS

Anímate

—le dijeron—.

ALGUNAS PERSONAS

¡Vamos, él te llama!.

50Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús.

JESÚS

51—¿Qué quieres que haga por ti?

—preguntó Jesús.

EL CIEGO BARTIMEO

—Mi Rabí*

—dijo el hombre ciego—,

EL CIEGO BARTIMEO

¡quiero ver!

52Y Jesús le dijo:

JESÚS

—Puedes irte, pues tu fe te ha sanado.

Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino.*
111Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran.

JESÚS

2Vayan a la aldea que está allí

—les dijo—.

JESÚS

En cuanto entren, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 3Si alguien les pregunta: “¿Qué están haciendo?” simplemente digan: “El Señor lo necesita y él lo devolverá pronto”.

4Los dos discípulos salieron y encontraron el burrito en la calle, atado frente a la puerta principal. 5Mientras lo desataban, algunos que estaban allí les preguntaron:

ALGUNAS PERSONAS

¿Qué están haciendo, por qué desatan ese burrito?.

6Ellos contestaron lo que Jesús había dicho y se les dio permiso para llevarlo. 7Así que llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima y él se sentó allí.
8Muchos de la multitud tendían sus prendas sobre el camino delante de él y otros extendían ramas frondosas que habían cortado en los campos. 9Jesús estaba en el centro de la procesión, y la gente que lo rodeaba gritaba:

LA MULTITUD

«¡Alaben a Dios!*
¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!
10¡Bendiciones al reino que viene, el reino de nuestro antepasado David!
¡Alaben a Dios en el cielo más alto!*.

11Así Jesús llegó a Jerusalén y entró en el templo. Después de mirar todo detenidamente a su alrededor, salió porque ya era tarde. Después regresó a Betania con los doce discípulos.
12A la mañana siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre. 13Vio que a cierta distancia había una higuera frondosa, así que se acercó para ver si encontraba higos; pero solo tenía hojas porque aún no había comenzado la temporada de los higos. 14Entonces Jesús dijo al árbol:

JESÚS

¡Que nadie jamás vuelva a comer tu fruto!.

Y los discípulos lo oyeron.
15Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que compraban y vendían animales para los sacrificios. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, 16y les prohibió a todos que usaran el templo como un mercado.* 17Les dijo:

JESÚS

Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones*.

18Cuando los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa oyeron lo que Jesús había hecho, comenzaron a planificar cómo matarlo; pero tenían miedo de Jesús, porque la gente estaba asombrada de su enseñanza.
19Esa tarde Jesús y los discípulos salieron* de la ciudad.
20A la mañana siguiente, al pasar junto a la higuera que él había maldecido, los discípulos notaron que se había marchitado desde la raíz. 21Pedro recordó lo que Jesús había dicho al árbol el día anterior y exclamó:

LOS DISCÍPULOS

—¡Mira, Rabí*! ¡La higuera que maldijiste se marchitó y murió!

22Entonces Jesús dijo a los discípulos:

JESÚS

—Tengan fe en Dios. 23Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá; pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón. 24Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya. 25Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados.*

10:4 Ver Dt 24:1.
10:6 Ver Gn 1:27; 5:2.
10:7 Algunos manuscritos no incluyen y se une a su esposa.
10:7-8 Gn 2:24.
10:19 Ex 20:12-16; Dt 5:16-20.
10:24 Algunos manuscritos dicen muy difícil para aquellos que confían en las riquezas.
10:31 En griego Pero muchos que son primeros serán los últimos; y los últimos serán primeros.
10:33a «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
10:33b En griego los gentiles. (Gentil[es], que no es judío).
10:51 En griego se emplea el término hebreo Raboní, que significa «maestro».
10:52 O en el camino.
11:9 En griego Hosanna, una exclamación de alabanza que literalmente significa «salva ahora»; también en 11:10.
11:9-10 Sal 118:25-26; 148:1.
11:16 O que llevaran mercancías a través del templo.
11:17 Is 56:7; Jr 7:11.
11:19 En griego ellos salieron; otros manuscritos dicen él salió.
11:21 Rabí, del arameo, significa «amo» o «maestro».
11:25 Algunos manuscritos agregan el versículo 26: Pero si ustedes se niegan a perdonar, su Padre que está en el cielo no les perdonará sus pecados. Comparar Mt 6:15.

SIGUIENDO EJEMPLOS PIADOSOS

  • ¿Hay un ejemplo que deberías imitar en esta historia? ¿Cuál es?
  • ¿Qué pasos puedes tomar hoy para hacer esto?
  • ¿Hay algún ejemplo en esta historia que deberías evitar? ¿Cuál?
  • ¿Qué pasos puedes tomar hoy para hacer esto?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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