Desafiado por Líderes Religiosos

Marcos 11:27-13:37

1127Nuevamente entraron en Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por la zona del templo, los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos se le acercaron.

LOS LÍDERES JUDÍOS

28—¿Con qué autoridad haces todas estas cosas?

—le reclamaron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

¿Quién te dio el derecho de hacerlas?

JESÚS

29—Les diré con qué autoridad hago estas cosas si me contestan una pregunta

—respondió Jesús—.

JESÚS

30La autoridad de Juan para bautizar, ¿provenía del cielo o era meramente humana? ¡Contéstenme!

31Ellos discutieron el asunto unos con otros:

LOS LÍDERES JUDÍOS

Si decimos que provenía del cielo, preguntará por qué nosotros no le creímos a Juan. 32¿Pero nos atrevemos a decir que era meramente humana?.

Pues tenían temor de lo que haría la gente, porque todos creían que Juan era un profeta. 33Entonces finalmente contestaron:

LOS LÍDERES JUDÍOS

—No sabemos.

Y Jesús respondió:

JESÚS

—Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.

121Después Jesús comenzó a enseñarles con historias:

JESÚS

Un hombre plantó un viñedo. Lo cercó con un muro, cavó un hoyo para extraer el jugo de las uvas y construyó una torre de vigilancia. Luego les alquiló el viñedo a unos agricultores arrendatarios y se mudó a otro país. 2Llegado el tiempo de la cosecha de la uva, envió a uno de sus siervos para recoger su parte de la cosecha; 3pero los agricultores agarraron al siervo, le dieron una paliza y lo mandaron de regreso con las manos vacías. 4Entonces el dueño envió a otro siervo, pero lo insultaron y le pegaron en la cabeza. 5Al próximo siervo que envió, lo mataron. Envió a otros, a unos los golpearon y a otros los mataron, 6hasta que le quedó solo uno, su hijo, a quien amaba profundamente. Finalmente, el dueño lo envió porque pensó: “Sin duda, respetarán a mi hijo”.
7»Los agricultores se dijeron unos a otros: “Aquí viene el heredero de esta propiedad. ¡Matémoslo y nos quedaremos con la propiedad!”. 8Así que lo agarraron, lo asesinaron y tiraron su cuerpo fuera del viñedo.
9»¿Qué creen qué hará el dueño del viñedo?

—preguntó Jesús—.

JESÚS

Les diré: irá y matará a esos agricultores y alquilará el viñedo a otros. 10¿Nunca leyeron en las Escrituras:
“La piedra que los constructores rechazaron
ahora se ha convertido en la piedra principal.
11Esto es obra del Señor
y es maravilloso verlo”*?.

12Los líderes religiosos* querían arrestar a Jesús porque se dieron cuenta de que contaba esa historia en contra de ellos, pues ellos eran los agricultores malvados; pero tenían miedo de la multitud, así que lo dejaron y se marcharon.
13Después los ancianos enviaron a algunos fariseos y partidarios de Herodes para hacer que Jesús cayera en la trampa de decir algo por lo cual pudiera ser arrestado.

LOS FARISEOS & LOS HERODIANOS

14—Maestro

—dijeron—,

LOS FARISEOS & LOS HERODIANOS

sabemos lo honesto que eres. Eres imparcial y no tienes favoritismos. Enseñas con verdad el camino de Dios. Ahora dinos, ¿es correcto que paguemos impuestos al César o no? 15¿Debemos o no pagarlos?

Jesús se dio cuenta de su hipocresía y dijo:

JESÚS

—¿Por qué intentan atraparme? Muéstrenme una moneda romana,* y les diré.

16Cuando se la dieron, les preguntó:

JESÚS

—¿A quién pertenecen la imagen y el título grabados en la moneda?

LOS FARISEOS & LOS HERODIANOS

—Al César

—contestaron.

JESÚS

17—Bien

—dijo Jesús—,

JESÚS

entonces den al César lo que pertenece al César y den a Dios lo que pertenece a Dios.

Su respuesta los dejó totalmente asombrados.
18Después se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección después de la muerte. Le plantearon la siguiente pregunta:

LOS SADUCEOS

19—Maestro, Moisés nos dio una ley que dice que, si un hombre muere y deja a una esposa sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda y darle un hijo para que el nombre del hermano continúe.* 20Ahora bien, supongamos que había siete hermanos. El mayor se casó y murió sin dejar hijos. 21Entonces el segundo hermano se casó con la viuda, pero también murió sin dejar hijos. Luego el tercer hermano se casó con ella. 22Lo mismo sucedió con los siete y aún no había hijos. Por último, la mujer también murió. 23Entonces dinos, ¿de quién será esposa en la resurrección? Pues los siete estuvieron casados con ella.

24Jesús contestó:

JESÚS

—El error de ustedes es que no conocen las Escrituras y no conocen el poder de Dios. 25Pues, cuando los muertos resuciten, no se casarán ni se entregarán en matrimonio. En este sentido, serán como los ángeles del cielo.
26»Ahora bien, en cuanto a si los muertos resucitarán, ¿nunca han leído acerca de esto en los escritos de Moisés, en la historia de la zarza que ardía? Mucho después de que Abraham, Isaac y Jacob murieron, Dios le dijo a Moisés:* “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”*. 27Por lo tanto, él es Dios de los que están vivos, no de los muertos. Ustedes han cometido un grave error.

28Uno de los maestros de la ley religiosa estaba allí escuchando el debate. Se dio cuenta de que Jesús había contestado bien, entonces le preguntó:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?

29Jesús contestó:

JESÚS

—El mandamiento más importante es: “¡Escucha, oh Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor. 30Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”*. 31El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”*. Ningún otro mandamiento es más importante que estos.

32El maestro de la ley religiosa respondió:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—Bien dicho, Maestro. Has hablado la verdad al decir que hay solo un Dios y ningún otro. 33Además yo sé que es importante amarlo con todo mi corazón y todo mi entendimiento y todas mis fuerzas, y amar a mi prójimo como a mí mismo. Esto es más importante que presentar todas las ofrendas quemadas y sacrificios exigidos en la ley.

34Al ver cuánto entendía el hombre, Jesús le dijo:

JESÚS

—No estás lejos del reino de Dios.

Y, a partir de entonces, nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
35Tiempo después, Jesús estaba enseñando al pueblo en el templo y preguntó:

JESÚS

¿Por qué afirman los maestros de la ley religiosa que el Mesías es hijo de David? 36Pues el propio David, mientras hablaba bajo la inspiración del Espíritu Santo, dijo:
“El Señor le dijo a mi Señor:
‘Siéntate en el lugar de honor a mi derecha,
hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies’”*.
37Ya que David mismo llamó al Mesías “mi Señor”, ¿cómo es posible que el Mesías sea su hijo?.

La gran multitud se deleitaba al escucharlo.
38Jesús también enseñó:

JESÚS

¡Cuídense de los maestros de la ley religiosa! Pues les gusta pavonearse en túnicas largas y sueltas y recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas. 39¡Y cómo les encanta ocupar los asientos de honor en las sinagogas y sentarse a la mesa principal en los banquetes! 40Sin embargo, estafan descaradamente a las viudas para apoderarse de sus propiedades y luego pretenden ser piadosos haciendo largas oraciones en público. Por eso, serán castigados con más severidad.

41Jesús se sentó cerca de la caja de las ofrendas del templo y observó mientras la gente depositaba su dinero. Muchos ricos echaban grandes cantidades. 42Entonces llegó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas.*
43Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

JESÚS

Les digo la verdad, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás que ofrendan. 44Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir.

131Cuando Jesús salía del templo ese día, uno de sus discípulos le dijo:

UN DISCÍPULO

—Maestro, ¡mira estos magníficos edificios! Observa las impresionantes piedras en los muros.

2Jesús respondió:

JESÚS

—Sí, mira estos grandes edificios, pero serán demolidos por completo. ¡No quedará ni una sola piedra sobre otra!

3Más tarde, Jesús se sentó en el monte de los Olivos, al otro lado del valle del templo. Pedro, Santiago, Juan y Andrés se le acercaron en privado y le preguntaron:

CUATRO DISCÍPULOS

4—Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso? ¿Qué señal nos indicará que esas cosas están por cumplirse?

5Jesús contestó:

JESÚS

—No dejen que nadie los engañe, 6porque muchos vendrán en mi nombre y afirmarán: “Yo soy el Mesías”*. Engañarán a muchos. 7Y ustedes oirán de guerras y de amenazas de guerras, pero no se dejen llevar por el pánico. Es verdad, esas cosas deben suceder, pero el fin no vendrá inmediatamente después. 8Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino. Habrá terremotos en muchas partes del mundo, y también hambres; pero eso es solo el comienzo de los dolores del parto, luego vendrán más.
9»Cuando esas cosas comiencen a suceder, ¡tengan cuidado! Los entregarán a los tribunales y los golpearán en las sinagogas. Serán sometidos a juicio ante gobernantes y reyes por ser mis seguidores, pero esa será una oportunidad para que ustedes les hablen de mí.* 10Pues la Buena Noticia primero tiene que ser predicada a todas las naciones.* 11Cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo hablen lo que Dios les diga en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.
12»Un hermano traicionará a muerte a su hermano, un padre traicionará a su propio hijo, y los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten. 13Todos los odiarán a ustedes por ser mis seguidores,* pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.
14»Llegará el día cuando verán el objeto sacrílego que causa profanación* de pie en un lugar donde él* no debe estar.

(Lector, ¡presta atención!).

JESÚS

Entonces los que estén en Judea huyan a las colinas. 15La persona que esté en la azotea no baje a la casa para empacar. 16El que esté en el campo no regrese ni para buscar un abrigo. 17¡Qué terribles serán esos días para las mujeres embarazadas y para las madres que amamantan! 18Y oren para que la huida no sea en invierno. 19Pues habrá más angustia en esos días que en cualquier otro momento desde que Dios creó al mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande. 20De hecho, a menos que el Señor acorte ese tiempo de calamidad, ni una sola persona sobrevivirá; pero por el bien de los elegidos, él ha acortado esos días.
21»Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías” o “Allí está”, no lo crean. 22Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios. 23¡Tengan cuidado! ¡Les he advertido esto de antemano!
24»En ese tiempo, después de la angustia de esos días,
el sol se oscurecerá,
la luna no dará luz,
25las estrellas caerán del cielo,
y los poderes de los cielos serán sacudidos.*
26Entonces todos verán al Hijo del Hombre* venir en las nubes con gran poder y gloria.* 27Y él enviará a sus ángeles para que reúnan a los elegidos de todas partes del mundo,*desde los extremos más lejanos de la tierra y del cielo.
28»Ahora, aprendan una lección de la higuera. Cuando las ramas echan brotes y comienzan a salir las hojas, ustedes saben que el verano se acerca. 29De la misma manera, cuando vean que suceden todas estas cosas, sabrán que su regreso está muy cerca, a las puertas. 30Les digo la verdad, no pasará esta generación* hasta que todas estas cosas sucedan. 31El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás.
32»Sin embargo, nadie sabe el día ni la hora en que sucederán esas cosas, ni siquiera los ángeles en el cielo ni el propio Hijo. Solo el Padre lo sabe. 33Y, ya que ustedes tampoco saben cuándo llegará ese tiempo, ¡manténganse en guardia! ¡Estén alerta*!
34»La venida del Hijo del Hombre puede ilustrarse mediante la historia de un hombre que tenía que emprender un largo viaje. Cuando salió de casa, dio instrucciones a cada uno de sus esclavos sobre el trabajo que debían hacer y le dijo al portero que esperara su regreso. 35¡Ustedes también deben estar alerta! Pues no saben cuándo regresará el amo de la casa: si en la tarde, a medianoche, durante la madrugada o al amanecer. 36Que no los encuentre dormidos cuando llegue sin previo aviso. 37Les digo a ustedes lo que digo a todos: ¡Manténganse despiertos esperándolo a él!

12:10-11 Sal 118:22-23.
12:12 En griego Ellos.
12:15 En griego un denario.
12:19 Ver Dt 25:5-6.
12:26a En griego en la historia de la zarza? Dios le dijo.
12:26b Ex 3:6.
12:29-30 Dt 6:4-5.
12:31 Lv 19:18.
12:36 Sal 110:1.
12:42 En griego dos leptas, que es un kodrante [es decir, un cuadrante].
13:6 En griego y afirmarán: “Yo soy”.
13:9 O pero ese será su testimonio contra ellos.
13:10 O todos los grupos étnicos.
13:13 En griego por causa de mi nombre.
13:14a En griego la abominación de la desolación. Ver Dn 9:27; 11:31; 12:11.
13:14b O esto.
13:24-25 Ver Is 13:10; 34:4; Jl 2:10.
13:26a «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
13:26b Ver Dn 7:13.
13:27 En griego de los cuatro vientos.
13:30 O esta era, o esta nación.
13:33 Algunos manuscritos agregan y oren

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Qué indicaciones dadas por Dios puedes observar en este pasaje?
  • Imagínate en el pasaje y visualiza cómo hubiera sido recibir estas instrucciones. ¿Cómo lo relacionarías con tu vida personal y familia hoy en día?
  • ¿Qué palabras de ánimo inspiradas por Dios puedes observar en este pasaje? ¿Cómo puedes experimentar más de estas en tu vida?
  • Escribe un poema que represente lo que significan estas palabras de ánimo para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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