Llamado, Sanidad & Enseñanza

Lucas 5:1-6:49

51Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea,* grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. 2Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. 3Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón,* el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes.
4Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:

JESÚS

—Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar.

SIMÓN PEDRO

5—Maestro

—respondió Simón—,

SIMÓN PEDRO

hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.

6Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! 7Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.
8Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:

SIMÓN PEDRO

—Señor, por favor, aléjate de mí, soy demasiado pecador para estar cerca de ti.

9Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. 10Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados.
Jesús respondió a Simón:

JESÚS

«¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas!».

11Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.
12En una de las aldeas, Jesús conoció a un hombre que tenía una lepra muy avanzada. Cuando el hombre vio a Jesús, se inclinó rostro en tierra y le suplicó que lo sanara.

UN LEPROSO

—¡Señor!

—le dijo—,

UN LEPROSO

¡si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio!

13Jesús extendió la mano y lo tocó:

JESÚS

—Sí quiero

—dijo—.

JESÚS

¡Queda sano!

Al instante, la lepra desapareció. 14Entonces Jesús le dio instrucciones de que no dijera a nadie lo que había sucedido. Le dijo:

JESÚS

«Preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra.* Esto será un testimonio público de que has quedado limpio».

15Sin embargo, a pesar de las instrucciones de Jesús, la noticia de su poder corrió aún más, y grandes multitudes llegaron para escucharlo predicar y ser sanados de sus enfermedades. 16Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar.
17Cierto día, mientras Jesús enseñaba, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa estaban sentados cerca. (Al parecer, esos hombres habían llegado de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén). Y el poder sanador del Señor estaba presente con fuerza en Jesús.
18Unos hombres llegaron cargando a un paralítico en una camilla. Trataron de llevarlo dentro a donde estaba Jesús, 19pero no pudieron acercarse a él debido a la multitud. Entonces subieron al techo y quitaron algunas tejas. Luego bajaron al enfermo en su camilla hasta ponerlo en medio de la multitud, justo frente a Jesús. 20Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al hombre:

JESÚS

«Joven, tus pecados son perdonados».

21Entonces los fariseos y los maestros de la ley religiosa decían para sí:

LOS FARISEOS & LOS LÍDERES RELIGIOSOS

«¿Quién se cree que es? ¡Es una blasfemia! ¡Solo Dios puede perdonar pecados!».

22Jesús supo lo que pensaban, así que les preguntó:

JESÚS

«¿Por qué cuestionan eso en su corazón? 23¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie y camina”? 24Así que les demostraré que el Hijo del Hombre* tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados».

Entonces Jesús miró al paralítico y dijo:

JESÚS

«¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!».

25Al instante, delante de todos, el hombre se levantó de un salto, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. 26El asombro se apoderó de todos, y quedaron pasmados. Y alababan a Dios exclamando:

GENTE DE CAPERNAÚM

«¡Hoy hemos visto cosas maravillosas!».

27Tiempo después, al salir de la ciudad, Jesús vio a un cobrador de impuestos llamado Leví sentado en su cabina de cobrador.

JESÚS

«Sígueme y sé mi discípulo»,

le dijo Jesús. 28Entonces Leví se levantó, dejó todo y lo siguió.
29Más tarde, Leví dio un banquete en su casa, con Jesús como invitado de honor. Muchos de los cobradores de impuestos, compañeros de Leví, y otros invitados comieron con ellos. 30Así que los fariseos y los maestros de la ley religiosa les reclamaron severamente a los discípulos de Jesús diciéndoles:

LOS FARISEOS Y LOS LÍDERES RELIGIOSOS

«¿Por qué comen y beben con semejante escoria?*».

31Jesús les contestó:

JESÚS

«La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. 32No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores y necesitan arrepentirse».

33Cierto día, algunas personas le dijeron a Jesús:

ALGUNAS PERSONAS

—Los discípulos de Juan el Bautista ayunan y oran con frecuencia, igual que los discípulos de los fariseos. ¿Por qué tus discípulos están siempre comiendo y bebiendo?

34Jesús contestó:

JESÚS

—¿Acaso los invitados de una boda ayunan mientras festejan con el novio? Por supuesto que no; 35pero un día el novio será llevado, y entonces sí ayunarán.

36Luego Jesús les dio la siguiente ilustración:

JESÚS

«Nadie quita un pedazo de tela de una prenda nueva y la usa para remendar una prenda vieja; pues la prenda nueva se arruinaría y el remiendo nuevo no haría juego con la prenda vieja.
37»Nadie pone vino nuevo en cueros viejos; pues el vino nuevo reventaría los cueros, el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. 38El vino nuevo debe guardarse en cueros nuevos. 39Ni nadie que prueba el vino añejo parece querer el vino nuevo. Pues dicen: “El añejo es mejor”».

61Cierto día de descanso, mientras Jesús caminaba por unos terrenos sembrados, sus discípulos arrancaron unas espigas de grano, las frotaron entre sus manos para sacarles la cáscara y se comieron los granos. 2Algunos fariseos dijeron:

LOS FARISEOS

—¿Por qué violan la ley al cosechar granos en el día de descanso?

3Jesús les respondió:

JESÚS

—¿Acaso no han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre? 4Entró en la casa de Dios y violó la ley al comer los panes sagrados que solo los sacerdotes pueden comer, y también les dio una porción a sus compañeros.

5Entonces Jesús agregó:

JESÚS

—El Hijo del Hombre* es Señor incluso del día de descanso.

6Otro día de descanso, un hombre que tenía la mano derecha deforme estaba en la sinagoga mientras Jesús enseñaba. 7Los maestros de la ley religiosa y los fariseos vigilaban a Jesús de cerca. Si sanaba la mano del hombre, tenían pensado acusarlo por trabajar en el día de descanso.
8Pero Jesús sabía lo que pensaban y le dijo al hombre con la mano deforme:

JESÚS

«Ven y ponte de pie frente a todos».

Así que el hombre pasó adelante. 9Entonces Jesús les dijo a sus acusadores:

JESÚS

«Tengo una pregunta para ustedes: ¿Permite la ley hacer buenas acciones en el día de descanso o es un día para hacer el mal? ¿Es un día para salvar la vida o para destruirla?».

10Miró uno por uno a los que lo rodeaban y luego le dijo al hombre:

JESÚS

«Extiende la mano».

Entonces el hombre la extendió, ¡y la mano quedó restaurada! 11Al ver esto, los enemigos de Jesús se llenaron de rabia y comenzaron a discutir para decidir qué harían con él.
12Cierto día, poco tiempo después, Jesús subió a un monte a orar y oró a Dios toda la noche. 13Al amanecer, llamó a todos sus discípulos y escogió a doce de ellos para que fueran apóstoles. Sus nombres son los siguientes:
14Simón (a quien llamó Pedro),
Andrés (hermano de Pedro),
Santiago,
Juan,
Felipe,
Bartolomé,
15Mateo,
Tomás,
Santiago (hijo de Alfeo),
Simón (a quien llamaban el zelote),
16Judas (hijo de Santiago),
Judas Iscariote (quien después lo traicionó).
17Cuando descendieron del monte, los discípulos se quedaron con Jesús en un amplio lugar llano, rodeados de muchos seguidores y de las multitudes. Había gente de toda Judea y Jerusalén, y de lugares tan al norte como las costas de Tiro y Sidón. 18Habían llegado para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus malignos* fueron sanados. 19Todos trataban de tocarlo, porque de él salía poder sanador, y los sanó a todos.
20Entonces Jesús se volvió hacia sus discípulos y les dijo:

JESÚS

«Dios los bendice a ustedes, que son pobres,
porque el reino de Dios les pertenece.
21Dios los bendice a ustedes, que ahora tienen hambre,
porque serán saciados.
Dios los bendice a ustedes, que ahora lloran,
porque a su debido tiempo reirán.
22Qué bendiciones les esperan cuando la gente los odie y los excluya, cuando se burlen de ustedes y los maldigan, como si fueran gente maligna, porque siguen al Hijo del Hombre. 23Cuando les suceda eso, pónganse contentos. ¡Sí, salten de alegría, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que los antepasados de ellos trataron a los antiguos profetas de la misma manera.
24»Qué aflicción les espera a ustedes, los que son ricos,
porque su única felicidad es aquí y ahora.
25Qué aflicción les espera a ustedes, los que ahora están gordos y prósperos,
porque tienen un horrible tiempo de hambre por delante.
Qué aflicción les espera a ustedes, los que ahora se ríen,
porque su risa se convertirá en luto y dolor.
26Qué aflicción les espera a ustedes, los que son elogiados por las multitudes,
porque sus antepasados también elogiaron a falsos profetas.
27»A los que están dispuestos a escuchar, les digo: ¡amen a sus enemigos! Hagan bien a quienes los odian. 28Bendigan a quienes los maldicen. Oren por aquellos que los lastiman. 29Si alguien te da una bofetada en una mejilla, ofrécele también la otra mejilla. Si alguien te exige el abrigo, ofrécele también la camisa. 30Dale a cualquiera que te pida; y cuando te quiten las cosas, no trates de recuperarlas. 31Traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes.
32»Si solo aman a quienes los aman a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores aman a quienes los aman a ellos! 33Y si solo hacen bien a los que son buenos con ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores hacen eso! 34Y si prestan dinero solamente a quienes pueden devolverlo, ¿qué mérito tienen? Hasta los pecadores prestan a otros pecadores a cambio de un reembolso completo.
35»¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. 36Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.
37»No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados. 38Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio*».

39Luego Jesús les dio la siguiente ilustración:

JESÚS

«¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en una zanja? 40Los alumnos* no son superiores a su maestro, pero el alumno que complete su entrenamiento se volverá como su maestro.
41»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo* cuando tú tienes un tronco en el tuyo? 42¿Cómo puedes decir: “Amigo,* déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo.
43»Un buen árbol no puede producir frutos malos, y un árbol malo no puede producir frutos buenos. 44Al árbol se le identifica por su fruto. Los higos no se recogen de los espinos, y las uvas no se cosechan de las zarzas. 45Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón. Lo que uno dice brota de lo que hay en el corazón.
46»Así que, ¿por qué siguen llamándome “¡Señor, Señor!” cuando no hacen lo que digo? 47Les mostraré cómo es cuando una persona viene a mí, escucha mi enseñanza y después la sigue. 48Es como una persona que, para construir una casa, cava hondo y echa los cimientos sobre roca sólida. Cuando suben las aguas de la inundación y golpean contra esa casa, esta queda intacta porque está bien construida. 49Pero el que oye y no obedece es como una persona que construye una casa sin cimientos. Cuando las aguas de la inundación azoten esa casa, se derrumbará en un montón de escombros».

5:1 En griego del lago de Genesaret, otro nombre para el mar de Galilea.
5:3 Simón es llamado «Pedro» desde 6:14 en adelante.
5:14 Ver Lv 14:2-32.
5:24 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
5:30 En griego con cobradores de impuestos y pecadores?
6:5 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
6:18 En griego impuros.
6:38 O La medida que den será la medida que recibirán a cambio.
6:40 O discípulos.
6:41 En griego el ojo de tu hermano; también en 6:42.
6:42 En griego Hermano.

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Qué instrucciones dadas por Dios puedes identificar en esta porción de las Escrituras?
  • Ponte en la marco original de esta historia y piensa de manera creativa como hubiera sido recibir estas instrucciones. ¿Cómo se relaciona esto al lugar donde vives y trabajas hoy en día?
  • ¿Qué esperanza inspirada por Dios notas en esta porción de las Escrituras? ¿Cómo puedes crecer para tener más de esta en tu vida?
  • Comprometete a compartir hoy con un amigo sobre lo que significa esta esperanza para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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