Jesus Afirma su Rostro para ir a Jerusalén

Lucas 9:51-11:54

951Cuando se acercaba el tiempo de ascender al cielo, Jesús salió con determinación hacia Jerusalén. 52Envió mensajeros por delante a una aldea de Samaria para que se hicieran los preparativos para su llegada, 53pero los habitantes de la aldea no recibieron a Jesús porque iba camino a Jerusalén. 54Cuando Santiago y Juan vieron eso, le dijeron a Jesús:

SANTIAGO EL DISCÍPULO & JUAN EL DISCÍPULO

«Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los consuma*?».

55Entonces Jesús se volvió a ellos y los reprendió.* 56Así que siguieron de largo hacia otro pueblo.
57Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús:

ALGUIEN POR EL CAMINO

—Te seguiré a cualquier lugar que vayas.

58Jesús le respondió:

JESÚS

—Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.

59Dijo a otro:

JESÚS

—Ven, sígueme.

El hombre aceptó, pero le dijo:

ALGUIEN POR EL CAMINO

—Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre.

60Jesús le dijo:

JESÚS

—¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos!* Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios.

61Otro dijo:

ALGUIEN POR EL CAMINO

—Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia.

62Jesús le dijo:

JESÚS

—El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.

101Después el Señor escogió a otros setenta y dos* discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar. 2Y les dio las siguientes instrucciones:

JESÚS

«La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos. 3Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos. 4No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
5»Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: “La paz de Dios sea sobre esta casa”. 6Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes. 7No cambien de una casa a otra. Quédense en un lugar, coman y beban lo que les den. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen recibir su salario.
8»Si entran en un pueblo donde los reciben bien, coman todo lo que les ofrezcan. 9Sanen a los enfermos y díganles: “El reino de Dios ahora está cerca de ustedes”. 10Pero si un pueblo se niega a recibirlos bien, salgan a las calles y digan: 11“Nos limpiamos de los pies hasta el polvo de su ciudad para mostrar que los abandonamos a su suerte. Y sepan esto: ¡el reino de Dios está cerca!”. 12Les aseguro que, el día del juicio, le irá mejor a la perversa Sodoma que a ese pueblo.
13»¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento. 14Así es, el día del juicio, les irá mejor a Tiro y Sidón que a ustedes. 15Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos*».

16Entonces dijo a sus discípulos:

JESÚS

«El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió».

17Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría:

LOS 72 DISCÍPULOS

—¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre!

JESÚS

18—Sí

—les dijo—.

JESÚS

Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. 19Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño. 20Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.

21En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo:

JESÚS

«Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera.
22»Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo».

23Después, cuando estuvieron a solas, se volvió a sus discípulos y les dijo:

JESÚS

«Benditos los ojos que ven lo que ustedes han visto. 24Les digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron».

25Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

26Jesús contestó:

JESÚS

—¿Qué dice la ley de Moisés? ¿Cómo la interpretas?

27El hombre contestó:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”*.

JESÚS

28—¡Correcto!

—le dijo Jesús—.

JESÚS

¡Haz eso y vivirás!

29El hombre quería justificar sus acciones, entonces le preguntó a Jesús:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—¿Y quién es mi prójimo?

30Jesús respondió con una historia:

JESÚS

—Un hombre judío bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones. Le quitaron la ropa, le pegaron y lo dejaron medio muerto al costado del camino.
31»Un sacerdote pasó por allí de casualidad, pero cuando vio al hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo. 32Un ayudante del templo* pasó y lo vio allí tirado, pero también siguió de largo por el otro lado.
33»Entonces pasó un samaritano despreciado y, cuando vio al hombre, sintió compasión por él. 34Se le acercó y le alivió las heridas con vino y aceite de oliva, y se las vendó. Luego subió al hombre en su propio burro y lo llevó hasta un alojamiento, donde cuidó de él. 35Al día siguiente, le dio dos monedas de plata* al encargado de la posada y le dijo: “Cuida de este hombre. Si los gastos superan esta cantidad, te pagaré la diferencia la próxima vez que pase por aquí”.
36»Ahora bien, ¿cuál de los tres te parece que fue el prójimo del hombre atacado por los bandidos?

—preguntó Jesús.
37El hombre contestó:

UN MAESTRO RELIGIOSO

—El que mostró compasión.

Entonces Jesús le dijo:

JESÚS

—Así es, ahora ve y haz lo mismo.

38Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. 39Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, 40pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:

MARTA

—Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.

41El Señor le dijo:

JESÚS

—Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! 42Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.

111Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo:

UN DISCÍPULO

—Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos.

2Jesús dijo:

JESÚS

—Deberían orar de la siguiente manera:*
»Padre, que siempre sea santificado tu nombre.
Que tu reino venga pronto.
3Danos cada día el alimento que necesitamos*
4y perdónanos nuestros pecados,
así como nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros.
Y no permitas que cedamos ante la tentación.*

5Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración:

JESÚS

«Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: 6“Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”. 7Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”. 8Les digo que, aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia.*
9»Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. 10Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.
11»Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden* un pescado, ¿les dan una serpiente en su lugar? 12O si les piden un huevo, ¿les dan un escorpión? ¡Claro que no! 13Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan».

14Cierto día, Jesús expulsó un demonio de un hombre que no podía hablar y, cuando el demonio salió, el hombre comenzó a hablar. Las multitudes quedaron asombradas, 15pero algunos dijeron:

LA MULTITUD

«Con razón puede expulsar demonios. Él recibe su poder de Satanás,* el príncipe de los demonios».

16Otros, con la intención de poner a Jesús a prueba, le exigían que les mostrara alguna señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad.
17Jesús conocía sus pensamientos, así que dijo:

JESÚS

«Todo reino dividido por una guerra civil está condenado al fracaso. Una familia dividida por peleas se desintegrará. 18Ustedes dicen que mi poder proviene de Satanás, pero si Satanás está dividido y pelea contra sí mismo, ¿cómo puede sobrevivir su reino? 19Entonces, si mi poder proviene de Satanás, ¿qué me dicen de sus propios exorcistas quienes también expulsan demonios? Así que ellos los condenarán a ustedes por lo que acaban de decir. 20Sin embargo, si yo expulso a los demonios por el poder de Dios,* entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes. 21Cuando un hombre fuerte, como Satanás, está armado y protege su palacio, sus posesiones están seguras, 22hasta que alguien aún más fuerte lo ataca y lo vence, le quita sus armas y se lleva sus pertenencias.
23»El que no está conmigo a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.
24»Cuando un espíritu maligno* sale de una persona, va al desierto en busca de descanso, pero como no lo encuentra, dice: “Volveré a la persona de la cual salí”. 25De modo que regresa y encuentra que su antigua casa está barrida y en orden. 26Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes».

27Mientras él hablaba, una mujer de la multitud exclamó:

UNA MUJER DE LA MULTITUD

«¡Que Dios bendiga a tu madre, el vientre del cual saliste y los pechos que te amamantaron!».

28Jesús respondió:

JESÚS

«Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica».

29Al apretujarse la multitud contra Jesús, él dijo:

JESÚS

«Esta generación maligna sigue pidiéndome que le muestre una señal milagrosa, pero la única que le daré será la señal de Jonás. 30Lo que le sucedió a él fue una señal para los habitantes de Nínive de que Dios lo había enviado. Lo que le suceda al Hijo del Hombre* será una señal para la gente de este tiempo de que él fue enviado por Dios.
31»El día del juicio, la reina de Saba* se levantará contra esta generación y la condenará, porque vino de una tierra lejana para oír la sabiduría de Salomón. Ahora alguien superior a Salomón está aquí, pero ustedes se niegan a escuchar. 32Los habitantes de Nínive también se levantarán contra esta generación el día del juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de sus pecados al escuchar la predicación de Jonás. Ahora alguien superior a Jonás está aquí, pero ustedes se niegan a arrepentirse.
33»Nadie enciende una lámpara y luego la esconde o la pone debajo de una canasta.* En cambio, una lámpara se coloca en un lugar alto donde todos los que entren en la casa puedan ver su luz.
34»Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, tu cuerpo está lleno de oscuridad. 35Asegúrate de que la luz que crees tener no sea en realidad oscuridad. 36Si estás lleno de luz, sin rincones oscuros, entonces toda tu vida será radiante, como si un reflector te llenara con su luz».

37Mientras Jesús hablaba, uno de los fariseos lo invitó a comer en su casa. Jesús fue y se sentó a la mesa.* 38Su anfitrión se sorprendió de que se sentara a la mesa sin antes realizar la ceremonia de lavarse las manos que exigía la costumbre judía. 39Entonces el Señor le dijo:

JESÚS

«Ustedes, los fariseos, son tan cuidadosos para limpiar la parte exterior de la taza y del plato pero están sucios por dentro, ¡llenos de avaricia y de perversidad! 40¡Necios! ¿No hizo Dios tanto el interior como el exterior? 41Por lo tanto, limpien el interior dando de sus bienes a los pobres, y quedarán completamente limpios.
42»¡Qué aflicción les espera, fariseos! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas,* pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.
43»¡Qué aflicción les espera, fariseos! Pues les encanta ocupar los asientos de honor en las sinagogas y recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas. 44¡Sí, qué aflicción les espera! Pues son como tumbas escondidas en el campo. Las personas caminan sobre ellas sin saber de la corrupción que están pisando».

UN MAESTRO RELIGIOSO

45—Maestro

—le dijo un experto en la ley religiosa—, nos has insultado a nosotros también con lo que has dicho.

JESÚS

46—Sí

—dijo Jesús—,

JESÚS

¡qué aflicción les espera también a ustedes, expertos en la ley religiosa! Pues aplastan a la gente bajo el peso de exigencias religiosas insoportables y jamás mueven un dedo para aligerar la carga. 47¡Qué aflicción les espera! Pues levantan monumentos a los profetas que sus propios antepasados mataron tiempo atrás. 48Por lo cual, ustedes quedan como testigos que aprueban lo que hicieron sus antepasados. Ellos mataron a los profetas, ¡y ustedes se convierten en cómplices al edificar los monumentos! 49Esto es lo que Dios en su sabiduría dijo acerca de ustedes:* “Les enviaré profetas y apóstoles, pero ellos matarán a unos y perseguirán a otros”.
50»Como consecuencia, a esta generación se le hará responsable del asesinato de todos los profetas de Dios desde la creación del mundo, 51desde el asesinato de Abel hasta el de Zacarías, a quien mataron entre el altar y el santuario. Sí, de verdad se culpará a esta generación.
52»¡Qué aflicción les espera a ustedes, expertos en la ley religiosa! Pues le quitan a la gente la llave del conocimiento. Ustedes mismos no entran al reino e impiden que otros entren.

53Mientras Jesús se retiraba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos se pusieron agresivos y trataron de provocarlo con muchas preguntas. 54Querían tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra.

9:54 Algunos manuscritos agregan como hizo Elías.
9:55 Algunos manuscritos amplían el versículo 55 y agregan una oración adicional en el versículo 56: Y él dijo: «Ustedes no se dan cuenta de cómo es su corazón. 56 Pues el Hijo del Hombre no vino a destruir vidas, sino a salvarlas».
9:60 En griego Deja que los muertos entierren a sus propios muertos.
10:1 Algunos manuscritos dicen setenta; también en 10:17.
10:15 En griego al Hades.
10:27 Dt 6:5; Lv 19:18.
10:32 En griego Un levita.
10:35 En griego dos denarios. Un denario equivalía a la paga de un obrero por una jornada completa de trabajo.
11:2 Algunos manuscritos agregan frases adicionales en el Padrenuestro, como aparece en Mt 6:9-13.
11:3 O Danos cada día nuestro alimento para ese día; o Danos cada día nuestro alimento para mañana.
11:4 O Y líbranos de ser puestos a prueba.
11:8 O para evitar la vergüenza, o para que su reputación no se vea dañada.
11:11 Algunos manuscritos agregan pan, ¿les dan una piedra? O [si les piden].
11:15 En griego Beelzeboul; también en 11:18,19. Otros manuscritos dicen Beezeboul; la versión latina dice Beelzebú.
11:20 En griego por el dedo de Dios.
11:24 En griego impuro.
11:30 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
11:31 En griego la reina del sur.
11:33 Algunos manuscritos no incluyen o la pone debajo de una canasta.
11:37 O se reclinó.
11:42 En griego sobre la menta, la ruda y cada hierba.
11:49 En griego Por lo tanto, la sabiduría de Dios dijo.

PROFUNDIZANDO MÁS

  • Nota las distintas maneras en que personas respondieron a Jesús en su trayecto a Jerusalén.
  • ¿Te identificas con alguna de estas respuestas? Si es así, ¿cómo?
  • En las palabras de Jesús, ¿quién es nuestro 'prójimo' y como podemos demostrarle amor?
  • Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. ¿Qué puedes aprender de la respuesta de Jesús?
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