Poder & Parábolas

Lucas 13:10-15:32

1310Cierto día de descanso, mientras Jesús enseñaba en la sinagoga, 11vio a una mujer que estaba lisiada a causa de un espíritu maligno. Había estado encorvada durante dieciocho años y no podía ponerse derecha. 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:

JESÚS

«Apreciada mujer, ¡estás sanada de tu enfermedad!».

13Luego la tocó y, al instante, ella pudo enderezarse. ¡Cómo alabó ella a Dios!
14En cambio, el líder a cargo de la sinagoga se indignó de que Jesús la sanara en un día de descanso.

UN LÍDER DE LA SINAGOGA

«Hay seis días en la semana para trabajar

—dijo a la multitud—.

UN LÍDER DE LA SINAGOGA

Vengan esos días para ser sanados, no el día de descanso».

15Así que el Señor respondió:

JESÚS

«¡Hipócritas! Cada uno de ustedes trabaja el día de descanso. ¿Acaso no desatan su buey o su burro y lo sacan del establo el día de descanso y lo llevan a tomar agua? 16Esta apreciada mujer, una hija de Abraham, estuvo esclavizada por Satanás durante dieciocho años. ¿No es justo que sea liberada, aun en el día de descanso?».

17Esto avergonzó a sus enemigos, pero toda la gente se alegraba de las cosas maravillosas que él hacía.
18Entonces Jesús dijo:

JESÚS

«¿A qué se parece el reino de Dios? ¿Cómo puedo ilustrarlo? 19Es como una pequeña semilla de mostaza que un hombre sembró en un jardín; crece y se convierte en un árbol, y los pájaros hacen nidos en las ramas».

20También preguntó:

JESÚS

«¿A qué otra cosa se parece el reino de Dios? 21Es como la levadura que utilizó una mujer para hacer pan. Aunque puso solo una pequeña porción de levadura en tres medidas de harina, la levadura impregnó toda la masa».

22Jesús iba enseñando por ciudades y aldeas mientras seguía adelante, camino a Jerusalén. 23Alguien le preguntó:

ALGUIEN POR EL CAMINO

—Señor, ¿solo unos pocos se salvarán?

Él contestó:

JESÚS

24—Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán. 25Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será demasiado tarde. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando: “¡Señor, ábrenos la puerta!”, pero él contestará: “No los conozco ni sé de dónde vienen”. 26Entonces ustedes dirán: “Pero comimos y bebimos contigo, y enseñaste en nuestras calles”. 27Entonces él responderá: “Les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes que hacen maldad”.
28»Habrá llanto y rechinar de dientes, porque verán a Abraham y a Isaac y a Jacob junto con todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes serán echados fuera. 29Y vendrán personas de todas partes del mundo —del oriente y del occidente, del norte y del sur— para ocupar sus lugares en el reino de Dios. 30Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes en ese día serán los más importantes, y algunos que ahora son los más importantes en ese día serán los menos importantes.*

31En ese tiempo, algunos fariseos le dijeron:

LOS FARISEOS

—¡Sal de aquí si quieres vivir! ¡Herodes Antipas quiere matarte!

32Jesús respondió:

JESÚS

—Vayan y díganle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y sanando a la gente hoy y mañana; y al tercer día cumpliré mi propósito. 33Sí, hoy, mañana y pasado mañana debo seguir mi camino. Pues, después de todo, ¡no se debe matar a un profeta de Dios en un lugar que no sea Jerusalén!
34»¡Oh, Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste. 35Y ahora, mira, tu casa está abandonada. Y no volverás a verme hasta que digas: “Bendiciones al que viene en el nombre del Señor”*.

141Cierto día de descanso, Jesús fue a cenar en la casa de un líder de los fariseos, y la gente lo observaba de cerca. 2Había allí un hombre que tenía hinchados los brazos y las piernas.* 3Jesús preguntó a los fariseos y a los expertos de la ley religiosa:

JESÚS

«¿Permite o no la ley sanar a la gente el día de descanso?».

4Como ellos se negaron a contestar, Jesús tocó al hombre enfermo, lo sanó y lo despidió. 5Después se dirigió a ellos y dijo:

JESÚS

«¿Quién de ustedes no trabaja el día de descanso? Si tu hijo* o tu buey cae en un pozo, ¿acaso no corres para sacarlo?».

6Una vez más, ellos no pudieron responder.
7Cuando Jesús vio que todos los invitados a la cena trataban de sentarse en los lugares de honor, cerca de la cabecera de la mesa, les dio el siguiente consejo:

JESÚS

8«Cuando te inviten a una fiesta de bodas, no te sientes en el lugar de honor. ¿Qué pasaría si invitaron a alguien más distinguido que tú? 9El anfitrión vendría y te diría: “Cédele tu asiento a esta persona”. Te sentirías avergonzado, ¡y tendrías que sentarte en cualquier otro lugar que haya quedado libre al final de la mesa!
10»Más bien, ocupa el lugar más humilde, al final de la mesa. Entonces, cuando el anfitrión te vea, vendrá y te dirá: “¡Amigo, tenemos un lugar mejor para ti!”. Entonces serás honrado delante de todos los demás invitados. 11Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados».

12Luego Jesús se dirigió al anfitrión:

JESÚS

«Cuando ofrezcas un almuerzo o des un banquete

—le dijo—,

JESÚS

no invites a tus amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos. Pues ellos también te invitarán a ti, y esa será tu única recompensa. 13Al contrario, invita al pobre, al lisiado, al cojo y al ciego. 14Luego, en la resurrección de los justos, Dios te recompensará por invitar a los que no podían devolverte el favor».

15Al oír esto, un hombre que estaba sentado a la mesa con Jesús exclamó:

UN INVITADO

«¡Qué bendición será participar de un banquete* en el reino de Dios!».

16Jesús respondió con la siguiente historia:

JESÚS

«Un hombre preparó una gran fiesta y envió muchas invitaciones. 17Cuando el banquete estuvo listo, envió a su sirviente a decirles a los invitados: “Vengan, el banquete está preparado”; 18pero todos comenzaron a poner excusas. Uno dijo: “Acabo de comprar un campo y debo ir a inspeccionarlo. Por favor, discúlpame”. 19Otro dijo: “Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes y quiero ir a probarlas. Por favor, discúlpame”. 20Otro dijo: “Acabo de casarme, así que no puedo ir”.
21»El sirviente regresó y le informó a su amo lo que le habían dicho. Su amo se puso furioso y le dijo: “Ve rápido a las calles y callejones de la ciudad e invita a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”. 22Después de hacerlo, el sirviente informó: “Todavía queda lugar para más personas”. 23Entonces su amo dijo: “Ve por los senderos y detrás de los arbustos y a cualquiera que veas, insístele que venga para que la casa esté llena. 24Pues ninguno de mis primeros invitados probará ni una migaja de mi banquete”».

25Una gran multitud seguía a Jesús. Él se dio vuelta y les dijo:

JESÚS

26«Si quieres ser mi discípulo, debes aborrecer a los demás —a tu padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas— sí, hasta tu propia vida. De lo contrario, no puedes ser mi discípulo. 27Además, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo.
28»Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? 29De no ser así, tal vez termines solamente los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se reirán de ti. 30Dirán: “¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo terminarlo!”.
31»¿O qué rey entraría en guerra con otro rey sin primero sentarse con sus consejeros para evaluar si su ejército de diez mil puede vencer a los veinte mil soldados que marchan contra él? 32Y, si no puede, enviará una delegación para negociar las condiciones de paz mientras el enemigo todavía esté lejos. 33Así que no puedes convertirte en mi discípulo sin dejar todo lo que posees.
34»La sal es buena para condimentar, pero si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo? 35La sal sin sabor no sirve ni para la tierra ni para el abono. Se tira. ¡El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda!».

151Los cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama a menudo venían a escuchar las enseñanzas de Jesús. 2Por eso los fariseos y los maestros de la ley religiosa se quejaban de que Jesús se juntaba con semejantes pecadores, ¡y hasta comía con ellos!
3Entonces Jesús les contó la siguiente historia:

JESÚS

4«Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? 5Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. 6Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”. 7De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!
8»O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata* y pierde una. ¿No encenderá una lámpara y barrerá toda la casa y buscará con cuidado hasta que la encuentre? 9Y, cuando la encuentre, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “¡Alégrense conmigo porque encontré mi moneda perdida!”. 10De la misma manera, hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente».

11Para ilustrar mejor esa enseñanza, Jesús les contó la siguiente historia:

JESÚS

«Un hombre tenía dos hijos. 12El hijo menor le dijo al padre: “Quiero la parte de mi herencia ahora, antes de que mueras”. Entonces el padre accedió a dividir sus bienes entre sus dos hijos.
13»Pocos días después, el hijo menor empacó sus pertenencias y se mudó a una tierra distante, donde derrochó todo su dinero en una vida desenfrenada. 14Al mismo tiempo que se le acabó el dinero, hubo una gran hambruna en todo el país, y él comenzó a morirse de hambre. 15Convenció a un agricultor local de que lo contratara, y el hombre lo envió al campo para que diera de comer a sus cerdos. 16El joven llegó a tener tanta hambre que hasta las algarrobas con las que alimentaba a los cerdos le parecían buenas para comer, pero nadie le dio nada.
17»Cuando finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo: “En casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, ¡y aquí estoy yo, muriéndome de hambre! 18Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’”.
20»Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. 21Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo*”.
22»Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: “Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies. 23Maten el ternero que hemos engordado. Tenemos que celebrar con un banquete, 24porque este hijo mío estaba muerto y ahora ha vuelto a la vida; estaba perdido y ahora ha sido encontrado”. Entonces comenzó la fiesta.
25»Mientras tanto, el hijo mayor estaba trabajando en el campo. Cuando regresó, oyó el sonido de música y baile en la casa, 26y preguntó a uno de los sirvientes qué pasaba. 27“Tu hermano ha vuelto —le dijo—, y tu padre mató el ternero engordado. Celebramos porque llegó a salvo”.
28»El hermano mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió y le suplicó que entrara, 29pero él respondió: “Todos estos años, he trabajado para ti como un burro y nunca me negué a hacer nada de lo que me pediste. Y en todo ese tiempo, no me diste ni un cabrito para festejar con mis amigos. 30Sin embargo, cuando este hijo tuyo regresa después de haber derrochado tu dinero en prostitutas, ¡matas el ternero engordado para celebrar!”.
31»Su padre le dijo: “Mira, querido hijo, tú siempre has estado a mi lado y todo lo que tengo es tuyo. 32Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!”».

13:30 En griego algunos que son últimos serán primeros, y algunos que son primeros serán últimos.
13:35 Sal 118:26.
14:2 O que tenía hidropesía.
14:5 Algunos manuscritos dicen burro.
14:15 En griego será comer pan.
15:8 En griego diez dracmas. Una dracma equivalía a la paga de una jornada completa de trabajo.
15:21 Algunos manuscritos agregan Por favor, contrátame como jornalero.

ABRIENDO LA BIBLIA

  • ¿Cuál es tu parte favorita de esta historia?
  • ¿Qué aprendiste/puedes aprender acerca de Dios?
  • ¿Qué puedes aprender/aprendiste acerca de los seres humanos?
  • ¿Qué acción estas inspirado a tomar a la luz de lo que haz leído?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
© Tyndale House Foundation, 2010.
Todos los derechos reservados.

© 2018 SourceView LLC.
11