Más Poder & Parábolas

Lucas 17:11-19:27

1711Mientras Jesús seguía camino a Jerusalén, llegó a la frontera entre Galilea y Samaria. 12Al entrar en una aldea, diez leprosos se quedaron a la distancia, 13gritando:

LOS DIEZ LEPROSOS

—¡Jesús! ¡Maestro! ¡Ten compasión de nosotros!

14Jesús los miró y dijo:

JESÚS

—Vayan y preséntense a los sacerdotes.*

Y, mientras ellos iban, quedaron limpios de la lepra.
15Uno de ellos, cuando vio que estaba sano, volvió a Jesús, y exclamó:

UNO DE LOS DIEZ LEPROSOS

«¡Alaben a Dios!».

16Y cayó al suelo, a los pies de Jesús, y le agradeció por lo que había hecho. Ese hombre era samaritano.
17Jesús preguntó:

JESÚS

«¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? 18¿Ninguno volvió para darle gloria a Dios excepto este extranjero?».

19Y Jesús le dijo al hombre:

JESÚS

«Levántate y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado*».

20Un día, los fariseos le preguntaron a Jesús:

LOS FARISEOS

—¿Cuándo vendrá el reino de Dios?

Jesús contestó:

JESÚS

—No pueden descubrir el reino de Dios por medio de señales visibles.* 21Nunca podrán decir: “¡Aquí está!” o “¡Está por allí!”, porque el reino de Dios ya está entre ustedes.*

22Entonces dijo a sus discípulos:

JESÚS

«Se acerca el tiempo en que desearán ver el día que el Hijo del Hombre regrese,* pero no lo verán. 23Algunos les dirán: “Miren, allí está el Hijo del Hombre” o “Aquí está”, pero no los sigan. 24Pues, así como el relámpago destella e ilumina el cielo de un extremo a otro, así será el día* cuando venga el Hijo del Hombre. 25Pero primero el Hijo del Hombre tiene que sufrir terriblemente* y ser rechazado por esta generación.
26»Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. 27En esos días, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco y llegó el diluvio y los destruyó a todos.
28»El mundo será como en los días de Lot, cuando las personas se ocupaban de sus quehaceres diarios —comían y bebían, compraban y vendían, cultivaban y edificaban— 29hasta la mañana en que Lot salió de Sodoma. Entonces llovió del cielo fuego y azufre ardiente, y destruyó a todos. 30Sí, será “todo como siempre” hasta el día en que se manifieste el Hijo del Hombre. 31Ese día, la persona que esté en la azotea no baje a la casa para empacar. La persona que esté en el campo no regrese a su casa. 32¡Recuerden lo que le pasó a la esposa de Lot! 33Si se aferran a su vida, la perderán; pero si dejan de aferrarse a su vida, la salvarán. 34Esa noche, dos personas estarán durmiendo en una misma cama; una será llevada y la otra, dejada. 35Dos mujeres estarán moliendo harina juntas en un molino; una será llevada, la otra será dejada*».

37Los discípulos le preguntaron:

LOS DISCÍPULOS

—¿Dónde sucederá eso, Señor?*

Jesús les contestó:

JESÚS

—Así como los buitres, cuando se juntan, indican que hay un cadáver cerca, de la misma manera, esas señales revelan que el fin está cerca.*

181Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.

JESÚS

2«Había un juez en cierta ciudad

—dijo—,

JESÚS

que no tenía temor de Dios ni se preocupaba por la gente. 3Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”. 4Durante un tiempo, el juez no le hizo caso, hasta que finalmente se dijo a sí mismo: “No temo a Dios ni me importa la gente, 5pero esta mujer me está volviendo loco. Me ocuparé de que reciba justicia, ¡porque me está agotando con sus constantes peticiones!”».

6Entonces el Señor dijo:

JESÚS

«Aprendan una lección de este juez injusto. 7Si hasta él dio un veredicto justo al final, ¿acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta? 8Les digo, ¡él pronto les hará justicia! Pero cuando el Hijo del Hombre* regrese, ¿a cuántas personas con fe encontrará en la tierra?».

9Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban a los demás:

JESÚS

10«Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era un despreciado cobrador de impuestos. 11El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración:* “Te agradezco, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! 12Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”.
13»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. 14Les digo que fue este pecador —y no el fariseo— quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados».

15Cierto día, algunos padres llevaron a sus hijitos a Jesús para que él los tocara y los bendijera; pero cuando los discípulos vieron esto, regañaron a los padres por molestarlo.
16Entonces Jesús llamó a los niños y dijo a los discípulos:

JESÚS

«Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. 17Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él».

18Cierta vez, un líder religioso le hizo a Jesús la siguiente pregunta:

UN JOVEN RICO

—Maestro bueno, ¿qué debería hacer para heredar la vida eterna?

JESÚS

19—¿Por qué me llamas bueno?

—le preguntó Jesús—.

JESÚS

Solo Dios es verdaderamente bueno; 20pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas adulterio; no cometas asesinato; no robes; no des falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”*.

21El hombre respondió:

UN JOVEN RICO

—He obedecido todos esos mandamientos desde que era joven.

22Cuando Jesús oyó su respuesta, le dijo:

JESÚS

—Hay una cosa que todavía no has hecho. Vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.

23Cuando el hombre oyó esto, se puso triste porque era muy rico.
24Jesús lo vio* y dijo:

JESÚS

«¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! 25De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!».

26Los que lo oyeron, dijeron:

LA MULTITUD

«Entonces, ¿quién podrá ser salvo?».

27Él contestó:

JESÚS

«Lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios».

28Pedro dijo:

SIMÓN PEDRO

—Nosotros hemos dejado nuestros hogares para seguirte.

JESÚS

29—Así es

—respondió Jesús—,

JESÚS

y les aseguro que todo el que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos por causa del reino de Dios 30recibirá mucho más en esta vida y tendrá la vida eterna en el mundo que vendrá.

31Jesús llevó a los doce discípulos aparte y dijo:

JESÚS

«Escuchen, subimos a Jerusalén, donde todas las predicciones de los profetas acerca del Hijo del Hombre se harán realidad. 32Será entregado a los romanos,* y se burlarán de él, lo tratarán de manera vergonzosa y lo escupirán. 33Lo azotarán con un látigo y lo matarán, pero al tercer día resucitará».

34Sin embargo, ellos no entendieron nada de esto. La importancia de sus palabras estaba oculta de ellos, y no captaron lo que decía.
35Al acercarse Jesús a Jericó, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. 36Cuando oyó el ruido de la multitud que pasaba, preguntó qué sucedía. 37Le dijeron que Jesús de Nazaret* pasaba por allí. 38Entonces comenzó a gritar:

EL CIEGO BARTIMEO

«¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!».

LA MULTITUD

39«¡Cállate!»,

le gritaba la gente que estaba más adelante.
Sin embargo, él gritó aún más fuerte:

EL CIEGO BARTIMEO

«¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

40Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y ordenó que le trajeran al hombre. Al acercarse el ciego, Jesús le preguntó:

JESÚS

41—¿Qué quieres que haga por ti?

EL CIEGO BARTIMEO

—Señor

—le dijo—,

EL CIEGO BARTIMEO

¡quiero ver!

42Jesús le dijo:

JESÚS

—Bien, recibe la vista. Tu fe te ha sanado.

43Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús mientras alababa a Dios. Y todos los que lo vieron también alabaron a Dios.
191Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad. 2Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico. 3Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud. 4Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí.
5Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre:

JESÚS

«¡Zaqueo!

—le dijo—.

JESÚS

¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa».

6Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; 7pero la gente estaba disgustada, y murmuraba:

LA MULTITUD

«Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama».

8Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo:

ZAQUEO

—Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más.

9Jesús respondió:

JESÚS

—La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. 10Pues el Hijo del Hombre* vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.

11La multitud escuchaba todo lo que Jesús decía, y como ya se acercaba a Jerusalén, les contó una historia para corregir la idea de que el reino de Dios comenzaría de inmediato. 12Les dijo:

JESÚS

«Un hombre de la nobleza fue llamado a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. 13Antes de partir, reunió a diez de sus siervos y dividió entre ellos cinco kilos de plata,* diciéndoles: “Inviertan esto por mí mientras estoy de viaje”; 14pero sus súbditos lo odiaban y enviaron una delegación tras él a decir: “No queremos que él sea nuestro rey”.
15»Después de que lo coronaran rey, volvió y llamó a los siervos a quienes les había dado el dinero. Quería saber qué ganancias habían tenido. 16El primer siervo informó: “Amo, invertí su dinero, ¡y multipliqué diez veces el monto inicial!”.
17»“¡Bien hecho! —exclamó el rey—. Eres un buen siervo. Has sido fiel con lo poco que te confié, así que como recompensa serás gobernador de diez ciudades”.
18»El siguiente siervo informó: “Amo, invertí su dinero y multipliqué cinco veces el monto original”.
19»“¡Bien hecho! —exclamó el rey—. Serás gobernador de cinco ciudades”.
20»Pero el tercer siervo trajo solo la suma original y dijo: “Amo, escondí su dinero para protegerlo. 21Tenía miedo, porque usted es un hombre muy difícil de tratar, que toma lo que no es suyo y cosecha lo que no sembró”.
22»“¡Siervo perverso! —dijo el rey a gritos—. Tus propias palabras te condenan. Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y cosecho lo que no sembré, 23¿por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él”.
24»Luego, dirigiéndose a los otros que estaban cerca, el rey ordenó: “Quiten el dinero de este siervo y dénselo al que tiene cinco kilos”.
25»“Pero amo —le dijeron—, él ya tiene cinco kilos”.
26»“Sí —respondió el rey—, y a los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen. 27En cuanto a esos enemigos míos que no querían que yo fuera su rey, tráiganlos y ejecútenlos aquí mismo en mi presencia”».

17:14 Ver Lv 14:2-32.
17:19 O Tu fe te ha salvado.
17:20 O por medio de sus especulaciones.
17:21 O el reino de Dios está dentro de ustedes, o el reino de Dios está a su alcance.
17:22 O desearán aunque sea un día con el Hijo del Hombre. «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
17:24 Algunos manuscritos no incluyen el día.
17:25 O sufrir muchas cosas.
17:35 Algunos manuscritos agregan el versículo 36: Dos hombres estarán trabajando en el campo; uno será llevado, el otro será dejado. Comparar Mt 24:40.
17:37a En griego —¿Dónde, Señor?
17:37b En griego —Donde hay un cadáver, allí se juntan los buitres.
18:8 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
18:11 Algunos manuscritos dicen El fariseo se puso de pie e hizo la siguiente oración para sí mismo.
18:20 Ex 20:12-16; Dt 5:16-20.
18:24 Algunos manuscritos dicen Jesús vio lo triste que estaba el hombre.
18:32 En griego los gentiles. (Gentil[es], que no es judío).
18:37 O Jesús nazareno.
19:10 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
19:13 En griego diez minas; una mina equivalía aproximadamente a tres meses de salario.

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Qué instrucciones dadas por Dios puedes identificar en esta porción de las Escrituras?
  • Ponte en la marco original de esta historia y piensa de manera creativa como hubiera sido recibir estas instrucciones. ¿Cómo se relaciona esto al lugar donde vives y trabajas hoy en día?
  • ¿Qué esperanza inspirada por Dios notas en esta porción de las Escrituras? ¿Cómo puedes crecer para tener más de esta en tu vida?
  • Comprometete a compartir hoy con un amigo sobre lo que significa esta esperanza para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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