Las Señales Dos & Tres

Juan 4:43-5:47

443Pasados los dos días, Jesús siguió camino a Galilea. 44Él mismo había declarado que un profeta no recibe honra en su propio pueblo. 45Sin embargo, los galileos lo recibieron bien, porque habían estado en Jerusalén durante la celebración de la Pascua y habían visto todo lo que él hizo allí.
46En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo. 47Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.
48Jesús le preguntó:

JESÚS

—¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?

UN OFICIAL DE CAPERNAÚM

49—Señor, por favor

—suplicó el funcionario—,

UN OFICIAL DE CAPERNAÚM

ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.

50Entonces Jesús le dijo:

JESÚS

—Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá!

Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.
51Mientras el funcionario iba en camino, algunos de sus sirvientes salieron a su encuentro con la noticia de que su hijo estaba vivo y sano. 52Él les preguntó a qué hora el niño había comenzado a mejorar, y ellos le contestaron:

UN SIRVIENTE DEL OFICIAL

«Ayer, a la una de la tarde, ¡la fiebre de pronto se le fue!».

53Entonces el padre se dio cuenta de que la sanidad había ocurrido en el mismo instante en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vivirá». Y tanto él como todos los de su casa creyeron en Jesús. 54Esa fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús en Galilea al volver de Judea.
51Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos. 2Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda,* que tenía cinco pórticos cubiertos. 3Una multitud de enfermos —ciegos, cojos, paralíticos— estaban tendidos en los pórticos.* 5Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó:

JESÚS

—¿Te gustaría recuperar la salud?

UN ENFERMO DEL ESTANQUE

7—Es que no puedo, señor

—contestó el enfermo—,

UN ENFERMO DEL ESTANQUE

porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo.

8Jesús le dijo:

JESÚS

—¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!

9¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso, 10así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que había sido sanado:

LOS LÍDERES JUDÍOS

—¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!

11Pero él respondió:

UN ENFERMO DEL ESTANQUE

—El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”.

LOS LÍDERES JUDÍOS

12—¿Quién te dijo semejante cosa?

—le exigieron.
13El hombre no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la multitud; 14pero después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo:

JESÚS

«Ya estás sano; así que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor».

15Entonces el hombre fue a ver a los líderes judíos y les dijo que era Jesús quien lo había sanado.
16Entonces los líderes judíos comenzaron a acosar* a Jesús por haber violado las reglas del día de descanso. 17Pero Jesús respondió:

JESÚS

«Mi Padre siempre trabaja, y yo también».

18Entonces los líderes judíos se esforzaron aún más por encontrar una forma de matarlo. Pues no solo violaba el día de descanso sino que, además, decía que Dios era su Padre, con lo cual se hacía igual a Dios.
19Entonces Jesús explicó:

JESÚS

«Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta; solo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo, 20pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. De hecho, el Padre le mostrará cómo hacer cosas más trascendentes que el sanar a ese hombre. Entonces ustedes quedarán realmente asombrados. 21Pues, así como el Padre da vida a los que resucita de los muertos, también el Hijo da vida a quien él quiere. 22Además, el Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado al Hijo autoridad absoluta para juzgar, 23a fin de que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo ciertamente tampoco honra al Padre que lo envió.
24»Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.
25»Y les aseguro que se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán. 26El Padre tiene vida en sí mismo y le ha entregado a su Hijo ese mismo poder de dar vida.* 27Y le ha dado autoridad para juzgar a todos, porque es el Hijo del Hombre.* 28¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios 29y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio. 30Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía.
31»Si yo diera testimonio en mi propio favor, mi testimonio no sería válido; 32pero hay otro que también da testimonio de mí, y les aseguro que todo lo que dice acerca de mí es verdad. 33De hecho, ustedes enviaron a sus hombres para que escucharan a Juan el Bautista, y el testimonio que él dio acerca de mí fue cierto. 34Por supuesto, no necesito testigos humanos, pero digo estas cosas para que ustedes sean salvos. 35Juan era como una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo; 36pero yo tengo un testigo aún más importante que Juan: mis enseñanzas y mis milagros. El Padre me dio estas obras para que yo las realizara, y ellas prueban que él me envió. 37El Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto cara a cara, 38y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.
39»Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí! 40Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida.
41»La aprobación de ustedes no significa nada para mí, 42porque sé que no tienen el amor de Dios adentro. 43Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes me han rechazado. Sin embargo, si otros vienen en su propio nombre, ustedes los reciben con gusto. 44¡Con razón les cuesta creer! Pues a ustedes les encanta honrarse unos a otros, pero no les importa la honra que proviene del único que es Dios.*
45»Sin embargo, no soy yo quien los acusará ante el Padre. ¡Moisés los acusará! Sí, Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. 46Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí; 47pero como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo?».

5:2 Otros manuscritos dicen Bet-zata; incluso otros dicen Betsaida.
5:3 Algunos manuscritos amplían el versículo 3 y agregan el versículo 4: esperando un determinado movimiento del agua, 4 porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando y agitaba el agua. Y la primera persona que se metía en el agua después de que se agitara quedaba sana de cualquier enfermedad que tuviera.
5:16 O perseguir.
5:26 En griego y le ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.
5:27 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
5:44 Algunos manuscritos dicen del Único.

APRENDIENDO DEL PASADO

  • ¿Con qué personaje te identificas más en esta porción de las Escrituras? ¿Por qué?
  • ¿Qué fortalezas y/o debilidades ves en este personaje en esta porción de las Escrituras?
  • ¿Qué piensas que Dios quería lograr a través de la vida del personaje que seleccionaste?
  • ¿Qué piensas que Dios quiere lograr a través de tu vida? ¿Cómo puedes cooperar con sus buenos propósitos en tu vida?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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