La Señal Seis

Juan 9:1-10:42

91Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.

LOS DISCÍPULOS

2—Rabí,* ¿por qué nació ciego este hombre?

—le preguntaron sus discípulos—.

LOS DISCÍPULOS

¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres?

JESÚS

3—No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres

—contestó Jesús—.

JESÚS

Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él. 4Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió.* Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar; 5pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.

6Luego escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva y lo untó en los ojos del ciego. 7Le dijo:

JESÚS

«Ve a lavarte en el estanque de Siloé»

(Siloé significa «enviado»). Entonces el hombre fue, se lavó, ¡y regresó viendo!
8Sus vecinos y otros que lo conocían como un pordiosero ciego se preguntaban:

LOS AMIGOS DEL PORDIOSERO CIEGO

«¿No es ese el hombre que solía sentarse a mendigar?».

9Algunos decían que sí, y otros decían:

LOS AMIGO DEL PORDIOSERO CIEGO

«No, solo se le parece».

Pero el mendigo seguía diciendo:

UN PORDIOSERO CIEGO

«¡Sí, soy yo!».

10Le preguntaron:

LOS AMIGOS DEL PORDIOSERO CIEGO

—¿Quién te sanó? ¿Cómo sucedió?

11Él les dijo:

UN PORDIOSERO CIEGO

—El hombre al que llaman Jesús hizo lodo, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Entonces fui, me lavé, ¡y ahora puedo ver!

LOS AMIGOS DEL PORDIOSERO CIEGO

12—¿Dónde está él ahora?

—le preguntaron.

UN PORDIOSERO CIEGO

—No lo sé

—contestó.
13Entonces llevaron ante los fariseos al hombre que había sido ciego, 14porque era día de descanso cuando Jesús hizo el lodo y lo sanó. 15Los fariseos interrogaron al hombre sobre todo lo que había sucedido y les respondió:

UN PORDIOSERO CIEGO

«Él puso el lodo sobre mis ojos y, cuando me lavé, ¡pude ver!».

16Algunos de los fariseos decían:

LOS FARISEOS

«Ese tal Jesús no viene de Dios porque trabaja en el día de descanso».

Otros decían:

LOS FARISEOS

«¿Pero cómo puede un simple pecador hacer semejantes señales milagrosas?».

Así que había una profunda diferencia de opiniones entre ellos.
17Luego los fariseos volvieron a interrogar al hombre que había sido ciego:

LOS FARISEOS

—¿Qué opinas del hombre que te sanó?

UN PORDIOSERO CIEGO

—Creo que debe de ser un profeta

—contestó el hombre.
18Aun así los líderes judíos se negaban a creer que el hombre había sido ciego y ahora podía ver, así que llamaron a sus padres.

LOS LÍDERES JUDÍOS

19—¿Es este su hijo?

—les preguntaron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

¿Es verdad que nació ciego? Si es cierto, ¿cómo es que ahora ve?

20Sus padres contestaron:

LOS PADRES DEL PORDIOSERO CIEGO

—Sabemos que él es nuestro hijo y que nació ciego, 21pero no sabemos cómo es que ahora puede ver ni quién lo sanó. Pregúntenselo a él; ya tiene edad para hablar por sí mismo.

22Los padres dijeron eso por miedo a los líderes judíos, quienes habían anunciado que cualquiera que dijera que Jesús era el Mesías sería expulsado de la sinagoga. 23Por eso dijeron: «Ya tiene edad suficiente, entonces pregúntenle a él».
24Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron:

LOS LÍDERES JUDÍOS

—Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado,* porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador.

UN PORDIOSERO CIEGO

25—Yo no sé si es un pecador

—respondió el hombre—,

UN PORDIOSERO CIEGO

pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!

LOS LÍDERES JUDÍOS

26—¿Pero qué fue lo que hizo?

—le preguntaron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

¿Cómo te sanó?

UN PORDIOSERO CIEGO

27—¡Miren!

—exclamó el hombre—.

UN PORDIOSERO CIEGO

Ya les dije una vez. ¿Acaso no me escucharon? ¿Para qué quieren oírlo de nuevo? ¿Ustedes también quieren ser sus discípulos?

28Entonces ellos lo insultaron y dijeron:

LOS LÍDERES JUDÍOS

—Tú eres su discípulo, ¡pero nosotros somos discípulos de Moisés! 29Sabemos que Dios le habló a Moisés, pero no sabemos ni siquiera de dónde proviene este hombre.

UN PORDIOSERO CIEGO

30—¡Qué cosa tan extraña!

—respondió el hombre—.

UN PORDIOSERO CIEGO

A mí me sanó los ojos, ¿y ustedes ni siquiera saben de dónde proviene? 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores pero está dispuesto a escuchar a los que lo adoran y hacen su voluntad. 32Desde el principio del mundo, nadie ha podido abrir los ojos de un ciego de nacimiento. 33Si este hombre no viniera de parte de Dios, no habría podido hacerlo.

LOS LÍDERES JUDÍOS

34—¡Tú naciste pecador hasta la médula!

—le respondieron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

¿Acaso tratas de enseñarnos a nosotros?

Y lo echaron de la sinagoga.
35Cuando Jesús supo lo que había pasado, encontró al hombre y le preguntó:

JESÚS

—¿Crees en el Hijo del Hombre?*

UN PORDIOSERO CIEGO

36—¿Quién es, señor?

—contestó el hombre—.

UN PORDIOSERO CIEGO

Quiero creer en él.

JESÚS

37—Ya lo has visto

—le dijo Jesús—,

JESÚS

¡y está hablando contigo!

UN PORDIOSERO CIEGO

38—¡Sí, Señor, creo!

—dijo el hombre. Y adoró a Jesús.
39Entonces Jesús le dijo:*

JESÚS

—Yo entré en este mundo para hacer juicio, para dar vista a los ciegos y para demostrarles a los que creen que ven,* que, en realidad, son ciegos.

40Algunos fariseos que estaban cerca lo oyeron y le preguntaron:

LOS FARISEOS

—¿Estás diciendo que nosotros somos ciegos?

JESÚS

41—Si fueran ciegos, no serían culpables

—contestó Jesús—,

JESÚS

pero siguen siendo culpables porque afirman que pueden ver.
10 1»Les digo la verdad, el que trepa por la pared de un redil a escondidas en lugar de entrar por la puerta ¡con toda seguridad es un ladrón y un bandido! 2Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3El portero le abre la puerta, y las ovejas reconocen la voz del pastor y se le acercan. Él llama a cada una de sus ovejas por su nombre y las lleva fuera del redil. 4Una vez reunido su propio rebaño, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz. 5Nunca seguirán a un desconocido; al contrario, huirán de él porque no conocen su voz.

6Los que oyeron a Jesús usar este ejemplo no entendieron lo que quiso decir, 7entonces les dio la explicación:

JESÚS

«Les digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que vinieron antes que yo* eran ladrones y bandidos, pero las verdaderas ovejas no los escucharon. 9Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos.* Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos. 10El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.
11»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas. 12El que trabaja a sueldo sale corriendo cuando ve que se acerca un lobo; abandona las ovejas, porque no son suyas y él no es su pastor. Entonces el lobo ataca el rebaño y lo dispersa. 13El cuidador contratado sale corriendo porque trabaja solamente por el dinero y, en realidad, no le importan las ovejas.
14»Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, 15como también mi Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre. Así que sacrifico mi vida por las ovejas. 16Además, tengo otras ovejas que no están en este redil, también las debo traer. Ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor.
17»El Padre me ama, porque sacrifico mi vida para poder tomarla de nuevo. 18Nadie puede quitarme la vida sino que yo la entrego voluntariamente en sacrificio. Pues tengo la autoridad para entregarla cuando quiera y también para volver a tomarla. Esto es lo que ordenó mi Padre».

19Al oírlo decir esas cosas, la gente* volvió a dividirse en cuanto a su opinión sobre Jesús. 20Algunos decían:

LA MULTITUD

«Está loco y endemoniado, ¿para qué escuchar a un hombre así?».

21Otros decían:

LA MULTITUD

«¡No suena como alguien poseído por un demonio! ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos de los ciegos?».

22Ya era invierno, y Jesús estaba en Jerusalén durante el tiempo de Januká, el Festival de la Dedicación. 23Se encontraba en el templo, caminando por la parte conocida como el pórtico de Salomón. 24La gente lo rodeó y le preguntó:

LA MULTITUD

—¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo sin rodeos.

25Jesús les contestó:

JESÚS

—Yo ya les dije, y ustedes no me creen. La prueba es la obra que hago en nombre de mi Padre, 26pero ustedes no me creen porque no son mis ovejas. 27Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen. 28Les doy vida eterna, y nunca perecerán. Nadie puede quitármelas, 29porque mi Padre me las ha dado, y él es más poderoso que todos.* Nadie puede quitarlas de la mano del Padre. 30El Padre y yo somos uno.

31Una vez más, la gente tomó piedras para matarlo. 32Jesús dijo:

JESÚS

—Bajo la dirección de mi Padre, he realizado muchas buenas acciones. ¿Por cuál de todas ellas me van a apedrear?

LOS LÍDERES JUDÍOS

33—No te apedreamos por ninguna buena acción, ¡sino por blasfemia!

—contestaron—.

LOS LÍDERES JUDÍOS

Tú, un hombre común y corriente, afirmas ser Dios.

34Jesús respondió:

JESÚS

—En sus propias Escrituras* está registrado que Dios les dijo a ciertos líderes del pueblo: “Yo digo que ustedes son dioses”*. 35Y ustedes bien saben que las Escrituras no pueden ser modificadas. Así que, si a las personas que recibieron el mensaje de Dios se les llamó “dioses”, 36¿por qué ustedes me acusan de blasfemar cuando digo: “Soy el Hijo de Dios”? Después de todo, el Padre me separó y me envió al mundo. 37No me crean a menos que lleve a cabo las obras de mi Padre; 38pero si hago su trabajo, entonces crean en las obras milagrosas que he hecho aunque no me crean a mí. Entonces sabrán y entenderán que el Padre está en mí y yo estoy en el Padre.

39Una vez más trataron de arrestarlo, pero él se escapó y los dejó. 40Se fue al otro lado del río Jordán, cerca del lugar donde Juan bautizaba al principio, y se quedó un tiempo allí. 41Y muchos lo siguieron.

LA MULTITUD

«Juan no hacía señales milagrosas

—se comentaban unos a otros—,

LA MULTITUD

pero todo lo que dijo acerca de este hombre resultó ser cierto».

42Y muchos de los que estaban allí creyeron en Jesús.

9:2 Rabí, del arameo, significa «amo» o «maestro».
9:4 Otros manuscritos dicen Debo llevar a cabo cuanto antes las tareas que me encargó el que me envió; incluso otros dicen Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que me envió.
9:24 O Dale la gloria a Dios, no a Jesús; en griego dice Dale la gloria a Dios.
9:35 Algunos manuscritos dicen el Hijo de Dios? «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo.
9:38-39a Algunos manuscritos no incluyen las palabras —¡Sí, Señor, creo! —dijo el hombre. Y adoró a Jesús. Entonces Jesús le dijo.
9:39b En griego los que ven.
10:8 Algunos manuscritos no incluyen antes que yo.
10:9 O encontrarán seguridad.
10:19 En griego los judíos; también en 10:24, 31.
10:29 Otros manuscritos dicen porque lo que mi Padre me ha dado es más poderoso que todo; incluso otros dicen porque, en cuanto a lo que mi Padre me ha dado, él es más importante que todos.
10:34a En griego su propia ley.
10:34b Sal 82:6.

ABRIENDO LA BIBLIA

  • ¿Qué sobresale para tí en este pasaje?
  • ¿Qué verdades puedes adquirir acerca del carácter de Dios?
  • ¿Qué verdades puedes adquirir/adquieres en referencia a hombres y mujeres?
  • ¿Qué cambios estas motivado a hacer a la luz de este pasaje?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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