El Juicio de Pablo en Cesarea

Hechos 23:12-26:32

2312A la mañana siguiente, un grupo de judíos se reunió y se comprometió* mediante un juramento a no comer ni beber hasta matar a Pablo. 13Eran más de cuarenta los cómplices en la conspiración. 14Fueron a los sacerdotes principales y a los ancianos y les dijeron:

40 CÓMPLICES

«Nos hemos comprometido mediante un juramento a no comer nada hasta que hayamos matado a Pablo. 15Así que ustedes y el Concilio Supremo deberían pedirle al comandante que lleve otra vez a Pablo ante el Concilio. Aparenten que quieren examinar su caso más a fondo. Nosotros lo mataremos en el camino».

16Pero el sobrino de Pablo —el hijo de su hermana— se enteró del plan y fue a la fortaleza y se lo contó a Pablo. 17Pablo mandó llamar a uno de los oficiales romanos* y le dijo:

PABLO

«Lleva a este joven al comandante; tiene algo importante que decirle».

18Entonces el oficial lo hizo y explicó:

UN OFICIAL ROMANO

«El prisionero Pablo me llamó y me pidió que le trajera a este joven porque tiene algo que decirle».

19El comandante lo tomó de la mano, lo llevó a un lado y le preguntó:

CLAUDIO LISIAS

—¿Qué es lo que quieres decirme?

20El sobrino de Pablo le dijo:

EL SOBRINO DE PABLO

—Unos judíos van a pedirle que usted lleve mañana a Pablo ante el Concilio Supremo, fingiendo que quieren obtener más información. 21¡Pero no lo haga! Hay más de cuarenta hombres escondidos por todo el camino, listos para tenderle una emboscada. Ellos han jurado no comer ni beber nada hasta que lo hayan matado. Ya están listos, solo esperan su consentimiento.

CLAUDIO LISIAS

22—Que nadie sepa que me has contado esto

—le advirtió el comandante al joven.
23Entonces el comandante llamó a dos de sus oficiales y les dio la siguiente orden:

CLAUDIO LISIAS

«Preparen a doscientos soldados para que vayan a Cesarea esta noche a las nueve. Lleven también doscientos lanceros y setenta hombres a caballo. 24Denle caballos a Pablo para el viaje y llévenlo a salvo al gobernador Félix».

25Después escribió la siguiente carta al gobernador:

CLAUDIO LISIAS

26«De Claudio Lisias. A su excelencia, el gobernador Félix. ¡Saludos!
27»Unos judíos detuvieron a este hombre y estaban a punto de matarlo cuando llegué con mis tropas. Luego me enteré de que él era ciudadano romano, entonces lo trasladé a un lugar seguro. 28Después lo llevé al Concilio Supremo judío para tratar de averiguar la razón de las acusaciones en su contra. 29Pronto descubrí que el cargo tenía que ver con su ley religiosa, nada que merezca prisión o muerte en absoluto; 30pero cuando se me informó de un complot para matarlo, se lo envié a usted de inmediato. Les he dicho a sus acusadores que presenten los cargos ante usted».

31Así que, esa noche, tal como se les había ordenado, los soldados llevaron a Pablo tan lejos como Antípatris. 32A la mañana siguiente, ellos regresaron a la fortaleza mientras que las tropas a caballo trasladaron a Pablo hasta Cesarea. 33Cuando llegaron a Cesarea, lo presentaron ante el gobernador Félix y le entregaron la carta. 34El gobernador la leyó y después le preguntó a Pablo de qué provincia era.

PABLO

—De Cilicia

—contestó Pablo.

EL GOBERNADOR FÉLIX

35—Yo mismo oiré tu caso cuando lleguen los que te acusan

—le dijo el gobernador.
Luego el gobernador ordenó que lo pusieran en la prisión del cuartel general* de Herodes.
241Cinco días después, Ananías, el sumo sacerdote, llegó con algunos de los ancianos judíos y con el abogado* Tértulo, para presentar su caso contra Pablo ante el gobernador. 2Una vez que hicieron entrar a Pablo, Tértulo presentó los cargos en su contra ante el gobernador con el siguiente discurso:

TÉRTULO EL ABOGADO

«Usted ha dado un largo período de paz a nosotros, los judíos y, con previsión, nos ha promulgado reformas. 3Por todo esto, su excelencia, le estamos muy agradecidos; 4pero no quiero aburrirlo, así que le ruego que me preste atención solo por un momento. 5Hemos descubierto que este hombre es un alborotador que constantemente provoca disturbios entre los judíos por todo el mundo. Es un cabecilla de la secta conocida como “los nazarenos”. 6Además, trataba de profanar el templo cuando lo arrestamos.* 8Puede averiguar la veracidad de nuestras acusaciones si lo interroga usted mismo».

9Así que los demás judíos intervinieron, declarando que todo lo que Tértulo había dicho era cierto.
10Entonces el gobernador le hizo una seña a Pablo para que hablara. Y Pablo dijo:

PABLO

«Yo sé, señor, que usted ha sido juez de asuntos judíos durante muchos años, por lo tanto, presento con gusto mi defensa ante usted. 11Con facilidad puede averiguar que llegué a Jerusalén hace no más de doce días para adorar en el templo. 12Los que me acusan nunca me encontraron discutiendo con nadie en el templo ni provocando disturbios en ninguna sinagoga o en las calles de la ciudad. 13Estos hombres no pueden probar las cosas por las cuales me acusan.
14»Pero admito que soy seguidor del Camino, al cual ellos llaman secta. Adoro al Dios de nuestros antepasados y firmemente creo en la ley judía y en todo lo que escribieron los profetas. 15Tengo la misma esperanza en Dios que la que tienen estos hombres, la esperanza de que él resucitará tanto a los justos como a los injustos. 16Por esto, siempre trato de mantener una conciencia limpia delante de Dios y de toda la gente.
17»Después de estar ausente durante varios años, regresé a Jerusalén con dinero para ayudar a mi pueblo y para ofrecer sacrificios a Dios. 18Los que me acusan me vieron en el templo mientras yo terminaba una ceremonia de purificación. No había ninguna multitud a mi alrededor ni ningún disturbio; 19pero algunos judíos de la provincia de Asia estaban allí, ¡y ellos deberían estar aquí para presentar cargos si es que tienen algo en mi contra! 20Pregúnteles a estos hombres que están aquí de qué crimen me encontró culpable el Concilio Supremo judío,* 21excepto por una sola vez que grité: “¡Hoy se me juzga ante ustedes porque creo en la resurrección de los muertos!”».

22En ese momento, Félix, quien estaba bastante familiarizado con el Camino, levantó la sesión y dijo:

EL GOBERNADOR FÉLIX

«Esperen hasta que llegue Lisias, el comandante de la guarnición. Entonces tomaré una decisión sobre el caso».

23Le ordenó a un oficial* que mantuviera a Pablo bajo custodia pero le diera ciertas libertades y permitiera que sus amigos lo visitaran y se encargaran de sus necesidades.
24Unos días después, Félix regresó con su esposa, Drusila, quien era judía. Mandó llamar a Pablo, y lo escucharon mientras les habló acerca de la fe en Cristo Jesús. 25Al razonar Pablo con ellos acerca de la justicia, el control propio y el día de juicio que vendrá, Félix se llenó de miedo.

EL GOBERNADOR FÉLIX

«Vete por ahora

—le dijo—.

EL GOBERNADOR FÉLIX

Cuando sea más conveniente, volveré a llamarte».

26También esperaba que Pablo lo sobornara, de modo que lo mandaba a llamar muy a menudo y hablaba con él.
27Pasaron dos años así, y Félix fue sucedido por Porcio Festo. Y, como Félix quería ganarse la aceptación del pueblo judío, dejó a Pablo en prisión.
251Tres días después de que Festo llegó a Cesarea para asumir sus nuevas funciones, partió hacia Jerusalén, 2donde los sacerdotes principales y otros líderes judíos se reunieron con él y le presentaron sus acusaciones contra Pablo. 3Le pidieron a Festo que les hiciera el favor de trasladar a Pablo a Jerusalén (ya que tenían pensado tenderle una emboscada y matarlo en el camino). 4Pero Festo respondió que Pablo estaba en Cesarea y que pronto él mismo iba a regresar allí. 5Así que les dijo:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

«Algunos de ustedes que tengan autoridad pueden volver conmigo. Si Pablo ha hecho algo malo, entonces podrán presentar sus acusaciones».

6Unos ocho o diez días después, Festo regresó a Cesarea y, al día siguiente, tomó su lugar en la corte y ordenó que trajeran a Pablo. 7Cuando Pablo llegó, los líderes judíos de Jerusalén lo rodearon e hicieron muchas acusaciones graves que no podían probar.
8Pablo negó los cargos.

PABLO

«No soy culpable de ningún delito contra las leyes judías, ni contra el templo, ni contra el gobierno romano»,

dijo.
9Entonces Festo, queriendo complacer a los judíos, le preguntó:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

—¿Estás dispuesto a ir a Jerusalén y ser juzgado ante mí allá?

10Pero Pablo contestó:

PABLO

—¡No! Esta es la corte oficial romana, por lo tanto, debo ser juzgado aquí mismo. Usted sabe muy bien que no soy culpable de hacer daño a los judíos. 11Si he hecho algo digno de muerte, no me niego a morir; pero si soy inocente, nadie tiene el derecho de entregarme a estos hombres para que me maten. ¡Apelo al César!

12Festo consultó con sus consejeros y después respondió:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

—¡Muy bien! Has apelado al César, ¡y al César irás!

13Unos días más tarde el rey Agripa llegó con su hermana, Berenice,* a presentar sus respetos a Festo. 14Durante su visita de varios días, Festo conversó con el rey acerca del caso de Pablo.

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

—Aquí hay un prisionero

—le dijo—

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

cuyo caso me dejó Félix. 15Cuando yo estaba en Jerusalén, los sacerdotes principales y los ancianos judíos presentaron cargos en su contra y me pidieron que yo lo condenara. 16Les hice ver que la ley romana no declara culpable a nadie sin antes tener un juicio. El acusado debe tener una oportunidad para que confronte a sus acusadores y se defienda.
17»Cuando los acusadores de Pablo llegaron aquí para el juicio, yo no me demoré. Convoqué al tribunal el día siguiente y di órdenes para que trajeran a Pablo, 18pero las acusaciones que hicieron en su contra no correspondían a ninguno de los delitos que yo esperaba. 19En cambio, tenían algo que ver con su religión y con un hombre muerto llamado Jesús, quien —según Pablo— está vivo. 20No sabía cómo investigar estas cuestiones, así que le pregunté si él estaba dispuesto a ser juzgado por estos cargos en Jerusalén; 21pero Pablo apeló al emperador para que resuelva su caso. Así que di órdenes de que lo mantuvieran bajo custodia hasta que yo pudiera hacer los arreglos necesarios para enviarlo al César.

HERODES AGRIPA

22—Me gustaría oír personalmente a ese hombre

—dijo Agripa.
Y Festo respondió:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

—¡Mañana lo oirás!

23Así que, al día siguiente, Agripa y Berenice llegaron al auditorio con gran pompa, acompañados por oficiales militares y hombres prominentes de la ciudad. Festo dio órdenes de que trajeran a Pablo. 24Después Festo dijo:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

«Rey Agripa y los demás presentes, este es el hombre a quien todos los judíos tanto aquí como en Jerusalén quieren ver muerto; 25pero en mi opinión, él no ha hecho nada que merezca la muerte. Sin embargo, como apeló al emperador, decidí enviarlo a Roma.
26»¿Pero qué debo escribirle al emperador?, pues no hay ningún cargo concreto en su contra. Así que lo he traído ante todos ustedes —especialmente ante ti, rey Agripa— para tener algo que escribir después de que lo interroguemos. 27¡Pues no tiene sentido enviarle un prisionero al emperador sin especificar los cargos que hay en su contra!».

261Entonces Agripa le dijo a Pablo:

HERODES AGRIPA

«Tienes permiso para hablar en tu defensa».

Así que Pablo, haciendo una seña con la mano, comenzó su defensa:

PABLO

2«Me considero afortunado, rey Agripa, de que sea usted quien oye hoy mi defensa en contra de todas estas acusaciones que han hecho los líderes judíos, 3porque sé que usted es un experto en costumbres y controversias judías. Ahora, por favor, escúcheme con paciencia.
4»Como bien saben los líderes judíos, desde mi temprana infancia recibí una completa capacitación judía entre mi propia gente y también en Jerusalén. 5Ellos saben, si quisieran admitirlo, que he sido miembro de los fariseos, la secta más estricta de nuestra religión. 6Ahora se me juzga por la esperanza en el cumplimiento de la promesa que Dios les hizo a nuestros antepasados. 7De hecho, esta es la razón por la cual las doce tribus de Israel adoran a Dios con celo día y noche, y participan de la misma esperanza que yo tengo. Aun así, Su Majestad, ¡ellos me acusan por tener esta esperanza! 8¿Por qué les parece increíble a todos ustedes que Dios pueda resucitar a los muertos?
9»Yo solía creer que mi obligación era hacer todo lo posible para oponerme al nombre de Jesús de Nazaret.* 10Por cierto, eso fue justo lo que hice en Jerusalén. Con la autorización de los sacerdotes principales, hice que muchos creyentes* de allí fueran enviados a la cárcel. Di mi voto en contra de ellos cuando los condenaban a muerte. 11Muchas veces hice que los castigaran en las sinagogas para que maldijeran a Jesús.* Estaba tan violentamente en contra de ellos que los perseguí hasta en ciudades extranjeras.
12»Cierto día, yo me dirigía a Damasco para cumplir esa misión respaldado por la autoridad y el encargo de los sacerdotes principales. 13Cerca del mediodía, Su Majestad, mientras iba de camino, una luz del cielo, más intensa que el sol, brilló sobre mí y mis compañeros. 14Todos caímos al suelo y escuché una voz que me decía en arameo*: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Es inútil que luches contra mi voluntad*”.
15»“¿Quién eres, señor?”, pregunté.
»Y el Señor contestó: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 16Ahora, ¡levántate! Pues me aparecí ante ti para designarte como mi siervo y testigo. Dile a la gente que me has visto y lo que te mostraré en el futuro. 17Y yo te rescataré de tu propia gente y de los gentiles.* Sí, te envío a los gentiles 18para que les abras los ojos, a fin de que pasen de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios. Entonces recibirán el perdón de sus pecados y se les dará un lugar entre el pueblo de Dios, el cual es apartado por la fe en mí”.
19»Por lo tanto, rey Agripa, obedecí esa visión del cielo. 20Primero les prediqué a los de Damasco, luego en Jerusalén y por toda Judea, y también a los gentiles: que todos tienen que arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y demostrar que han cambiado, por medio de las cosas buenas que hacen. 21Unos judíos me arrestaron en el templo por predicar esto y trataron de matarme; 22pero Dios me ha protegido hasta este mismo momento para que yo pueda dar testimonio a todos, desde el menos importante hasta el más importante. Yo no enseño nada fuera de lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: 23que el Mesías sufriría y que sería el primero en resucitar de los muertos, y de esta forma anunciaría la luz de Dios tanto a judíos como a gentiles por igual».

24De repente Festo gritó:

EL GOBERNADOR PORCIO FESTO

—Pablo, estás loco. ¡Tanto estudio te ha llevado a la locura!

25Pero Pablo respondió:

PABLO

—No estoy loco, excelentísimo Festo. Lo que digo es la pura verdad, 26y el rey Agripa sabe de estas cosas. Yo hablo con atrevimiento porque estoy seguro de que todos estos acontecimientos le son familiares, ¡pues no se hicieron en un rincón! 27Rey Agripa, ¿usted les cree a los profetas? Yo sé que sí.

28Agripa lo interrumpió:

HERODES AGRIPA

—¿Acaso piensas que puedes persuadirme para que me convierta en cristiano en tan poco tiempo?*

29Pablo contestó:

PABLO

—Sea en poco tiempo o en mucho, le pido a Dios en oración que tanto usted como todos los presentes en este lugar lleguen a ser como yo, excepto por estas cadenas.

30Entonces el rey, el gobernador, Berenice y todos los demás se pusieron de pie y se retiraron. 31Mientras salían, hablaron del tema y acordaron:

LAS AUTORIDADES ROMANAS

«Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte o la cárcel».

32Y Agripa le dijo a Festo:

HERDODES AGRIPA

«Podría ser puesto en libertad si no hubiera apelado al César».

23:12 En griego siguiente, los judíos se reunieron y se comprometieron.
23:17 En griego los centuriones; similar en 23:23.
23:35 En griego del pretorio.
24:1 En griego algunos ancianos y un orador.
24:6 Algunos manuscritos amplían el versículo 6, agregan todo el versículo 7 y una frase adicional en el versículo 8: Nosotros lo habríamos juzgado de acuerdo con nuestra ley, 7 pero Lisias, el comandante de la guarnición, llegó y se lo llevó por la fuerza, 8 y ordenó a sus acusadores que se presentaran ante ti.
24:20 En griego el Sanedrín.
24:23 En griego centurión.
25:13 En griego el rey Agripa y Berenice llegaron.
26:9 O Jesús nazareno.
26:10 En griego muchos del pueblo santo de Dios.
26:11 En griego para que blasfemaran.
26:14a O hebreo.
26:14b En griego Te es difícil dar patadas contra el aguijón.
26:17 Gentil[es], que no es judío.
26:28 O —Un poco más y tus argumentos me convierten en cristiano.

PROFUNDIZANDO MÁS

  • Pablo da su testimonio dos veces en este pasaje. ¿Cómo describe su vida antes de conocer a Jesús?
  • ¿Cómo describe Pablo su encuentro con Jesús?
  • ¿Cómo describe Pablo su vida como un seguidor de Jesús?
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