El Fruto de la Gracia Transformacional

Romanos 12:1-15:13

121Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.* 2No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.
3Basado en el privilegio y la autoridad* que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.* 4Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, 5el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.
6Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. 7Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. 8Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto.
9No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. 10Ámense unos a otros con un afecto genuino* y deléitense al honrarse mutuamente. 11No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.* 12Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. 13Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad.
14Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga. 15Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. 16Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!
17Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. 18Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.
19Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras:
«Yo tomaré venganza;
yo les pagaré lo que se merecen»*,
dice el Señor.
20En cambio,
«Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer.
Si tienen sed, dales de beber.
Al hacer eso, amontonarás
carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza»*.
21No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.
131Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. 2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. 3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. 7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad.
8No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios. 9Pues los mandamientos dicen: «No cometas adulterio. No cometas asesinato. No robes. No codicies»*. Estos y otros mandamientos semejantes se resumen en uno solo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»*. 10El amor no hace mal a otros, por eso el amor cumple con las exigencias de la ley de Dios.
11Esto es aún más urgente, porque ustedes saben que es muy tarde; el tiempo se acaba. Despierten, porque nuestra salvación ahora está más cerca que cuando recién creímos. 12La noche ya casi llega a su fin; el día de la salvación amanecerá pronto. Por eso, dejen de lado sus actos oscuros como si se quitaran ropa sucia, y pónganse la armadura resplandeciente de la vida recta. 13Ya que nosotros pertenecemos al día, vivamos con decencia a la vista de todos. No participen en la oscuridad de las fiestas desenfrenadas y de las borracheras, ni vivan en promiscuidad sexual e inmoralidad, ni se metan en peleas, ni tengan envidia. 14Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos.
141Acepten a los creyentes que son débiles en la fe y no discutan acerca de lo que ellos consideran bueno o malo. 2Por ejemplo, un creyente piensa que está bien comer de todo; pero otro creyente, con una conciencia sensible, come solo verduras. 3Los que se sienten libres para comer de todo no deben menospreciar a los que no sienten la misma libertad; y los que no comen determinados alimentos no deben juzgar a los que sí los comen, porque a esos hermanos Dios los ha aceptado. 4¿Quién eres tú para juzgar a los sirvientes de otro? Su amo dirá si quedan en pie o caen; y con la ayuda del Señor, quedarán en pie y recibirán la aprobación de él.
5Del mismo modo, algunos piensan que un día es más sagrado que otro, mientras que otros creen que todos los días son iguales. Cada uno debería estar plenamente convencido de que el día que elija es aceptable. 6Los que adoran al Señor un día en particular lo hacen para honrarlo a él. Los que comen toda clase de alimentos lo hacen para honrar al Señor, ya que le dan gracias a Dios antes de comer. Y los que se niegan a comer ciertos alimentos también quieren agradar al Señor y le dan gracias a Dios. 7Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. 8Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor. 9Cristo murió y resucitó con este propósito: ser Señor de los vivos y de los muertos.
10¿Por qué, entonces, juzgas a otro creyente*? ¿Por qué menosprecias a otro creyente? Recuerda que todos estaremos delante del tribunal de Dios. 11Pues dicen las Escrituras:
«Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—,*
toda rodilla se doblará ante mí,
y toda lengua declarará lealtad a Dios*».
12Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios. 13Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.
14Yo sé —y estoy convencido por la autoridad del Señor Jesús— que ningún alimento en sí mismo está mal; pero si alguien piensa que está mal comerlo, entonces, para esa persona, está mal. 15Si otro creyente se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo comes. No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió. 16Entonces no serás criticado por hacer algo que tú crees que es bueno. 17Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo. 18Si tú sirves a Cristo con esa actitud, agradarás a Dios y también tendrás la aprobación de los demás. 19Por lo tanto, procuremos que haya armonía en la iglesia y tratemos de edificarnos unos a otros.
20No destruyas la obra de Dios a causa de lo que comes. Recuerda que todos los alimentos están permitidos; lo malo es comer algo que haga tropezar a otro. 21Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer ninguna otra cosa que pudiera causar que otro creyente tropiece.* 22Tal vez crees que no hay nada malo en lo que haces, pero mantenlo entre tú y Dios. Benditos son los que no se sienten culpables por hacer algo que han decidido que es correcto. 23Pero si tienes dudas acerca de si debes o no comer algo en particular, entonces es pecado comerlo, pues no eres fiel a tus convicciones. Si haces algo que crees que está mal, pecas.*
151Los que somos fuertes debemos tener consideración de los que son sensibles a este tipo de cosas. No debemos agradarnos solamente a nosotros mismos. 2Deberíamos ayudar a otros a hacer lo que es correcto y edificarlos en el Señor. 3Pues ni siquiera Cristo vivió para agradarse a sí mismo. Como dicen las Escrituras: «Los insultos de aquellos que te insultan, oh Dios, han caído sobre mí»*. 4Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y ánimo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios.
5Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros, como corresponde a los seguidores de Cristo Jesús. 6Entonces todos ustedes podrán unirse en una sola voz para dar alabanza y gloria a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que Dios reciba la gloria. 8Recuerden que Cristo vino a servir a los judíos* para demostrar que Dios es fiel a las promesas que les hizo a los antepasados de ellos. 9También vino para que los gentiles* le dieran la gloria a Dios por la misericordia que él tuvo con ellos. A eso se refería el salmista cuando escribió:
«Por eso, te alabaré entre los gentiles,
cantaré alabanzas a tu nombre»*.
10Y en otro lugar está escrito:
«Alégrense con su pueblo,
oh gentiles»*.
11Y además:
«Alaben al Señor, todos ustedes, los gentiles.
Todos los pueblos de la tierra, alábenlo»*.
12Y en otro lugar Isaías dijo:
«El heredero del trono de David* vendrá
y reinará sobre los gentiles.
Ellos pondrán su esperanza en él»*.
13Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.

12:1 O Esa es la adoración espiritual de ustedes; o Ese es el servicio que se espera de ustedes.
12:3a O Basado en la gracia; comparar 1:5.
12:3b O fe que Dios nos haya dado; o según la medida de nuestra fe dada por Dios.
12:10 En griego con amor fraternal.
12:11 O más bien sirvan al Señor con un espíritu ferviente; o más bien dejen que el Espíritu los entusiasme siempre que sirvan al Señor.
12:19 Dt 32:35.
12:20 Pr 25:21-22.
13:9a Ex 20:13-15, 17.
13:9b Lv 19:18.
14:10 En griego a tu hermano; también en 14:10b, 13, 15, 21.
14:11a Is 49:18.
14:11b O declarará alabanza para Dios. Is 45:23 (versión griega).
14:21 Algunos manuscritos dicen tropiece o se ofenda o se debilite.
14:23 Algunos manuscritos ubican el texto de 16:25-27 aquí.
15:3 En griego te insultan han caído sobre mí. Sal 69:9.
15:8 En griego vino como siervo de la circuncisión.
15:9a Gentil[es], que no es judío.
15:9b Sal 18:49.
15:10 Dt 32:43.
15:11 Sal 117:1.
15:12a En griego La raíz de Isaí. David era hijo de Isaí.
15:12b Is 11:10 (versión griega).

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Qué instrucciones dadas por Dios puedes identificar en esta porción de las Escrituras?
  • Ponte en la marco original de esta historia y piensa de manera creativa como hubiera sido recibir estas instrucciones. ¿Cómo se relaciona esto al lugar donde vives y trabajas hoy en día?
  • ¿Qué esperanza inspirada por Dios notas en esta porción de las Escrituras? ¿Cómo puedes crecer para tener más de esta en tu vida?
  • Comprometete a compartir hoy con un amigo sobre lo que significa esta esperanza para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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