Respecto al Amor & la Adoración

1 Corintios 11:2-14:40

11 2Cuánto me alegro de que ustedes siempre me tienen en sus pensamientos y de que siguen las enseñanzas que les transmití. 3Pero hay algo que quiero que sepan: la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.* 4El hombre deshonra a su cabeza* si se cubre la cabeza mientras ora o profetiza. 5En cambio, la mujer deshonra a su cabeza* si ora o profetiza sin cubrirse la cabeza, porque es como si se la rapara. 6Efectivamente, si ella se niega a ponerse algo para cubrirse la cabeza, ¡debería cortarse todo el cabello! Ya que es vergonzoso que la mujer se corte el cabello o se rape la cabeza, debería cubrírsela con algo.*
7El hombre no debería ponerse nada sobre la cabeza cuando adora a Dios, porque el hombre fue hecho a la imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Y la mujer refleja la gloria del hombre. 8Pues el primer hombre no provino de ninguna mujer, sino que la primera mujer provino de un hombre. 9Y el hombre no fue hecho para la mujer, sino que la mujer fue hecha para el hombre. 10Por esta razón y debido a que los ángeles observan, la mujer debería cubrirse la cabeza para mostrar que está bajo autoridad.*
11Sin embargo, entre el pueblo del Señor, las mujeres no son independientes de los hombres, y los hombres no son independientes de las mujeres. 12Pues, aunque la primera mujer provino de un hombre, todos los demás hombres nacieron de una mujer, y todo proviene de Dios.
13Juzguen por sí mismos: ¿Es correcto que una mujer ore a Dios en público sin cubrirse la cabeza? 14¿No es obvio que es vergonzoso que un hombre tenga el cabello largo? 15¿Acaso el cabello largo no es el orgullo y la alegría de la mujer? Pues se le dio para que se cubra. 16Pero si alguien quiere discutir este tema, simplemente digo que no tenemos otra costumbre más que esa, y tampoco la tienen las demás iglesias de Dios.
17En las siguientes instrucciones, no puedo elogiarlos. Pues parece que hacen más daño que bien cuando se juntan. 18Primero, oigo que hay divisiones entre ustedes cuando se reúnen como iglesia y, hasta cierto punto, lo creo. 19Así que, ¡por supuesto que tiene que haber divisiones entre ustedes, para que los que tienen la aprobación de Dios sean reconocidos!
20Cuando ustedes se reúnen, la verdad es que no les interesa la Cena del Señor. 21Pues algunos se apresuran a comer su propia comida y no la comparten con los demás. Como resultado, algunos se quedan con hambre mientras que otros se emborrachan. 22¿Qué? ¿Acaso no tienen sus propias casas para comer y beber? ¿O de veras quieren deshonrar a la iglesia de Dios y avergonzar a los pobres? ¿Qué se supone que debo decir? ¿Quieren que los elogie? Pues bien, ¡de ninguna manera los elogiaré por esto!
23Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo. La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan 24y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes.* Hagan esto en memoria de mí». 25De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre. Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban». 26Pues, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva.
27Por lo tanto, cualquiera que coma este pan o beba de esta copa del Señor en forma indigna es culpable de pecar contra* el cuerpo y la sangre del Señor. 28Por esta razón, cada uno debería examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa. 29Pues, si alguno come el pan y bebe de la copa sin honrar el cuerpo de Cristo,* come y bebe el juicio de Dios sobre sí mismo. 30Esa es la razón por la que muchos de ustedes son débiles y están enfermos y algunos incluso han muerto.
31Si nos examináramos a nosotros mismos, Dios no nos juzgaría de esa manera. 32Sin embargo, cuando el Señor nos juzga, nos está disciplinando para que no seamos condenados junto con el mundo.
33Así que, mis amados hermanos, cuando se reúnan para la Cena del Señor, espérense unos a otros. 34Si de veras tienen hambre, que cada uno coma en su casa, a fin de no traer juicio sobre ustedes mismos cuando se reúnan. Les daré instrucciones sobre los demás asuntos después de mi llegada.
121Ahora, amados hermanos, con respecto a la pregunta acerca de las capacidades especiales que el Espíritu nos da, no quiero que lo malentiendan. 2Ustedes saben que, cuando todavía eran paganos, fueron llevados por mal camino y arrastrados a rendir culto a ídolos mudos. 3Por lo tanto, quiero que sepan que nadie que habla por el Espíritu de Dios maldice a Jesús, y nadie puede decir que Jesús es el Señor excepto por el Espíritu Santo.
4Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos. 5Hay distintas formas de servir, pero todos servimos al mismo Señor. 6Dios trabaja de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros.
7A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente. 8A uno el Espíritu le da la capacidad de dar consejos sabios*; a otro el mismo Espíritu le da un mensaje de conocimiento especial.* 9A otro el mismo Espíritu le da gran fe y a alguien más ese único Espíritu le da el don de sanidad. 10A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar. A alguien más le da la capacidad de discernir si un mensaje es del Espíritu de Dios o de otro espíritu. Todavía a otro se le da la capacidad de hablar en idiomas desconocidos,* mientras que a otro se le da la capacidad de interpretar lo que se está diciendo. 11Es el mismo y único Espíritu quien distribuye todos esos dones. Solamente él decide qué don cada uno debe tener.
12El cuerpo humano tiene muchas partes, pero las muchas partes forman un cuerpo entero. Lo mismo sucede con el cuerpo de Cristo. 13Entre nosotros hay algunos que son judíos y otros que son gentiles*; algunos son esclavos, y otros son libres. Pero todos fuimos bautizados en un solo cuerpo por un mismo Espíritu, y todos compartimos el mismo Espíritu.*
14Así es, el cuerpo consta de muchas partes diferentes, no de una sola parte. 15Si el pie dijera: «No formo parte del cuerpo porque no soy mano», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. 16Y si la oreja dijera: «No formo parte del cuerpo porque no soy ojo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? O si todo el cuerpo fuera oreja, ¿cómo podríamos oler?
18Pero nuestro cuerpo tiene muchas partes, y Dios ha puesto cada parte justo donde él quiere. 19¡Qué extraño sería el cuerpo si tuviera solo una parte! 20Efectivamente, hay muchas partes, pero un solo cuerpo. 21El ojo nunca puede decirle a la mano: «No te necesito». La cabeza tampoco puede decirle al pie: «No te necesito».
22De hecho, algunas partes del cuerpo que parecieran las más débiles y menos importantes, en realidad, son las más necesarias. 23Y las partes que consideramos menos honorables son las que vestimos con más esmero. Así que protegemos con mucho cuidado esas partes que no deberían verse, 24mientras que las partes más honorables no precisan esa atención especial. Por eso Dios ha formado el cuerpo de tal manera que se les dé más honor y cuidado a esas partes que tienen menos dignidad. 25Esto hace que haya armonía entre los miembros a fin de que los miembros se preocupen los unos por los otros. 26Si una parte sufre, las demás partes sufren con ella y, si a una parte se le da honra, todas las partes se alegran.
27Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo. 28A continuación hay algunas de las partes que Dios ha designado para la iglesia:
en primer lugar, los apóstoles;
en segundo lugar, los profetas;
en tercer lugar, los maestros;
luego los que hacen milagros,
los que tienen el don de sanidad,
los que pueden ayudar a otros,
los que tienen el don de liderazgo,
los que hablan en idiomas desconocidos.
29¿Acaso somos todos apóstoles? ¿Somos todos profetas? ¿Somos todos maestros? ¿Tenemos todos el poder de hacer milagros? 30¿Tenemos todos el don de sanidad? ¿Tenemos todos la capacidad de hablar en idiomas desconocidos? ¿Tenemos todos la capacidad de interpretar idiomas desconocidos? ¡Por supuesto que no! 31Por lo tanto, ustedes deberían desear encarecidamente los dones que son de más ayuda.
Pero ahora déjenme mostrarles una manera de vida que supera a todas las demás.
131Si pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles pero no amara a los demás, yo solo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena. 2Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. 3Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de eso*; pero si no amara a los demás, no habría logrado nada.
4El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso 5ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. 6No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. 7El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.
8La profecía, el hablar en idiomas desconocidos,* y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre! 9Ahora nuestro conocimiento es parcial e incompleto, ¡y aun el don de profecía revela solo una parte de todo el panorama! 10Sin embargo, cuando llegue el tiempo de la perfección, esas cosas parciales se volverán inútiles.
11Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero cuando crecí, dejé atrás las cosas de niño. 12Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad.* Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.
13Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.
141¡Que el amor sea su meta más alta! Pero también deberían desear las capacidades especiales que da el Espíritu, sobre todo la capacidad de profetizar. 2Pues, si alguien tiene la capacidad de hablar en lenguas,* le hablará solamente a Dios, dado que la gente no podrá entenderle. Hablará por el poder del Espíritu,* pero todo será un misterio. 3En cambio, el que profetiza fortalece a otros, los anima y los consuela. 4La persona que habla en lenguas se fortalece a sí misma, pero el que dice una palabra de profecía fortalece a toda la iglesia.
5Yo desearía que todos pudieran hablar en lenguas, pero más aún me gustaría que todos pudieran profetizar. Pues la profecía es superior que hablar en lenguas, a menos que alguien interprete lo que se dice, para que toda la iglesia se fortalezca.
6Amados hermanos, si yo fuera a visitarlos y les hablara en un idioma desconocido,* ¿de qué les serviría a ustedes? En cambio, si les llevo una revelación o un conocimiento especial o una profecía o una enseñanza, eso sí les sería de ayuda. 7Aun los instrumentos inanimados como la flauta y el arpa, tienen que emitir sonidos nítidos, o nadie reconocerá la melodía. 8Si el toque de trompeta no es entendible, ¿cómo sabrán los soldados que se les llama a la batalla?
9Lo mismo ocurre con ustedes. Si hablan a la gente con palabras que no entienden, ¿cómo podrían saber lo que ustedes dicen? Sería igual que hablarle al viento.
10Hay muchos idiomas diferentes en el mundo, y cada uno tiene significado; 11pero si no entiendo un idioma, soy un extranjero para el que lo habla, y el que lo habla es un extranjero para mí. 12Lo mismo ocurre con ustedes. Ya que están tan deseosos de tener las capacidades especiales que da el Espíritu, procuren las que fortalecerán a toda la iglesia.
13Por lo tanto, el que habla en lenguas también debería pedir en oración la capacidad de interpretar lo que se ha dicho. 14Pues, si oro en lenguas, mi espíritu ora, pero yo no entiendo lo que digo.
15¿Qué debo hacer entonces? Oraré en el espíritu* y también oraré con palabras que entiendo. Cantaré en el espíritu y también cantaré con palabras que entiendo. 16Pues, si alabas a Dios solamente en el espíritu, ¿cómo podrán los que no te entienden alabar a Dios contigo? ¿Cómo podrán unirse a tus agradecimientos cuando no entienden lo que dices? 17Tú darás gracias muy bien, pero eso no fortalecerá a la gente que te oye.
18Yo le agradezco a Dios que hablo en lenguas más que cualquiera de ustedes; 19pero en una reunión de la iglesia, para ayudar a otros preferiría hablar cinco palabras comprensibles que diez mil palabras en un idioma desconocido.
20Amados hermanos, no sean infantiles en su comprensión de estas cosas. Sean inocentes como bebés en cuanto a la maldad pero maduros en la comprensión de asuntos como estos. 21En las Escrituras* está escrito:
«Hablaré a mi propio pueblo
en idiomas extraños
y mediante labios de extranjeros.
Pero aun así, no me escucharán»*,
dice el Señor.
22Así que, como ven, el hablar en lenguas es una señal no para los creyentes sino para los incrédulos. La profecía, sin embargo, es para el beneficio de los creyentes, no de los incrédulos. 23Aun así, si los incrédulos o la gente que no entiende esas cosas entran en la reunión de la iglesia y oyen a todos hablando en un idioma desconocido, pensarán que ustedes están locos; 24pero si todos ustedes están profetizando, y los incrédulos o la gente que no entiende esas cosas entran en la reunión, serán convencidos de pecado y juzgados por lo que ustedes dicen. 25Al escuchar, sus pensamientos secretos quedarán al descubierto y caerán de rodillas y adorarán a Dios declarando: «En verdad, Dios está aquí entre ustedes».
26Ahora bien, mis hermanos, hagamos un resumen. Cuando se reúnan, uno de ustedes cantará, otro enseñará, otro contará alguna revelación especial que Dios le haya dado, otro hablará en lenguas y otro interpretará lo que se dice; pero cada cosa que se haga debe fortalecer a cada uno de ustedes.
27No más de dos o tres deberían hablar en lenguas. Deben hablar uno a la vez y que alguien interprete lo que ellos digan. 28Pero, si no hay nadie presente que pueda interpretar, ellos deberán guardar silencio en la reunión de la iglesia y hablar en lenguas a Dios en forma privada.
29Que dos o tres personas profeticen y que los demás evalúen lo que se dice. 30Pero, si alguien está profetizando y otra persona recibe una revelación del Señor, el que está hablando debe callarse. 31De esa manera, todos los que profeticen tendrán su turno para hablar, uno después de otro, para que todos aprendan y sean alentados. 32Recuerden que la gente que profetiza está en control de su espíritu y puede turnarse con otros. 33Pues Dios no es Dios de desorden sino de paz, como en todas las reuniones del pueblo santo de Dios.*
34Las mujeres deben guardar silencio durante las reuniones de la iglesia. No es apropiado que hablen. Deben ser sumisas, tal como dice la ley. 35Si tienen preguntas, que le pregunten a su marido en casa, porque no es apropiado que las mujeres hablen en las reuniones de la iglesia.*
36¿O acaso piensan, corintios, que la palabra de Dios se originó con ustedes? ¿Son ustedes los únicos a quienes fue entregada? 37Si alguien afirma ser profeta o piensa que es espiritual, debería reconocer que lo que digo es un mandato del Señor mismo; 38pero si no lo reconoce, él tampoco será reconocido.*
39Por lo tanto, mis amados hermanos, con todo corazón deseen profetizar y no prohíban que se hable en lenguas; 40pero asegúrense de que todo se haga de forma apropiada y con orden.

11:3 O que sepan: el origen de todo hombre es Cristo, el origen de la mujer es el hombre, y el origen de Cristo es Dios. O que sepan: cada hombre es responsable ante Cristo, la mujer es responsable ante su marido, y Cristo es responsable ante Dios.
11:4 O deshonra a Cristo.
11:5 O deshonra a su marido.
11:6 O debería tener el cabello largo.
11:10 En griego debería tener una autoridad sobre su cabeza.
11:24 En griego mi cuerpo, que es para ustedes; otros manuscritos dicen mi cuerpo, que es partido para ustedes.
11:27 O es responsable de.
11:29 En griego el cuerpo; otros manuscritos dicen el cuerpo del Señor.
12:8a O le da una palabra de sabiduría.
12:8b O le da una palabra de conocimiento.
12:10 O en diversas lenguas, también en 12:28, 30.
12:13a Gentil[es], que no es judío. En griego son griegos.
12:13b En griego y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
13:3 Algunos manuscritos dicen sacrificara mi cuerpo para ser quemado.
13:8 O en lenguas.
13:12 En griego veremos cara a cara.
14:2a O en idiomas desconocidos; también en 14:4, 5, 13, 14, 18, 22, 26, 27, 28, 39.
14:2b O Hablará en su espíritu.
14:6 O en lenguas; también en 14:19, 23.
14:15 O en el Espíritu; también en 14:15b, 16.
14:21a En griego En la ley.
14:21b Is 28:11-12.
14:33 La frase como en todas las reuniones del pueblo santo de Dios podría, en cambio, unirse al comienzo de 14:34.
14:35 Algunos manuscritos ubican los versículos 34-35 después de 14:40.
14:38 Algunos manuscritos dicen si ignora esto, permanece en su ignorancia.

MANDAMIENTOS & PROMESAS

  • ¿Que mandamientos dados por Dios puedes descubrir en esta historia?
  • Introdúcete en la historia e imagina cómo hubiera sido recibir este mandamiento. ¿Cómo lo relacionarías con tu vida personal hoy en día?
  • ¿Qué promesas inspiradas por Dios puedes descubrir en esta historia? ¿Cómo puedes vivir más de estas promesas en tu vida?
  • Haz un dibujo que represente lo que estas promesas significan para ti.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
© Tyndale House Foundation, 2010.
Todos los derechos reservados.

© 2018 SourceView LLC.
11