Mantente Firme en la Esperanza

2 Tesalonicenses 1:1-3:18

11Nosotros, Pablo, Silas* y Timoteo, escribimos esta carta a la iglesia en Tesalónica, a ustedes que pertenecen a Dios nuestro Padre y al Señor Jesucristo.
2Que Dios nuestro Padre* y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.
3Amados hermanos, no podemos más que agradecerle a Dios por ustedes, porque su fe está floreciendo, y el amor de unos por otros, creciendo. 4Con orgullo les contamos a las demás iglesias de Dios acerca de la constancia y la fidelidad de ustedes en todas las persecuciones y privaciones que están sufriendo. 5Y Dios usará esa persecución para mostrar su justicia y para hacerlos dignos de su reino, por el cual sufren. 6En su justicia él les dará su merecido a quienes los persiguen.
7Y Dios les brindará descanso a ustedes que están siendo perseguidos y también a nosotros cuando el Señor Jesús aparezca desde el cielo. Él vendrá con sus ángeles poderosos, 8en llamas de fuego, y traerá juicio sobre los que no conocen a Dios y sobre los que se niegan a obedecer la Buena Noticia de nuestro Señor Jesús. 9Serán castigados con destrucción eterna, separados para siempre del Señor y de su glorioso poder. 10Aquel día cuando él venga, recibirá gloria de su pueblo santo y alabanza de todos los que creen. Esto también los incluye a ustedes, porque creyeron lo que les dijimos acerca de él.
11Así que seguimos orando por ustedes, pidiéndole a nuestro Dios que los ayude para que vivan una vida digna de su llamado. Que él les dé el poder para llevar a cabo todas las cosas buenas que la fe los mueve a hacer. 12Entonces el nombre de nuestro Señor Jesús será honrado por la vida que llevan ustedes, y serán honrados junto con él. Todo esto se hace posible por la gracia de nuestro Dios y Señor, Jesucristo.*
21Ahora, amados hermanos, aclaremos algunos aspectos sobre la venida de nuestro Señor Jesucristo y cómo seremos reunidos para encontrarnos con él. 2No se dejen perturbar ni se alarmen tan fácilmente por los que dicen que el día del Señor ya ha comenzado. No les crean, ni siquiera si afirman haber tenido una visión espiritual, una revelación o haber recibido una carta supuestamente de nosotros. 3No se dejen engañar por lo que dicen. Pues aquel día no vendrá hasta que haya una gran rebelión contra Dios y se dé a conocer el hombre de anarquía,* aquel que trae destrucción.* 4Se exaltará a sí mismo y se opondrá a todo lo que la gente llame «dios» y a cada objeto de culto. Incluso se sentará en el templo de Dios y afirmará que él mismo es Dios.
5¿No se acuerdan de que les mencioné todo esto cuando estuve con ustedes? 6Y ustedes saben qué es lo que lo detiene, porque solo puede darse a conocer cuando le llegue su momento. 7Pues esa anarquía ya está en marcha en forma secreta, y permanecerá secreta hasta que el que la detiene se quite de en medio. 8Entonces el hombre de anarquía será dado a conocer, pero el Señor Jesús lo matará con el soplo de su boca y lo destruirá con el esplendor de su venida.
9Ese hombre vendrá a hacer la obra de Satanás con poder, señales y milagros falsos. 10Se valdrá de toda clase de mentiras malignas para engañar a los que van rumbo a la destrucción, porque se niegan a amar y a aceptar la verdad que los salvaría. 11Por lo tanto, Dios hará que ellos sean engañados en gran manera y creerán esas mentiras. 12Entonces serán condenados por deleitarse en la maldad en lugar de creer en la verdad.
13En cuanto a nosotros, no podemos más que agradecerle a Dios por ustedes, queridos hermanos, amados por el Señor. Siempre estamos agradecidos de que Dios los eligió para que estén entre los primeros en experimentar* la salvación, una salvación que vino mediante el Espíritu —quien los hace santos— y por creer en la verdad. 14Él los llamó a la salvación cuando les anunciamos la Buena Noticia; ahora pueden participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15Con todo esto en mente, amados hermanos, permanezcan firmes y sigan bien aferrados a las enseñanzas que les transmitimos tanto en persona como por carta.
16Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, quien nos amó y por su gracia nos dio consuelo eterno y una esperanza maravillosa, 17los conforten y fortalezcan en todo lo bueno que ustedes hagan y digan.
31Finalmente, amados hermanos, les pedimos que oren por nosotros. Oren para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y sea honrado en todo lugar adonde llegue, así como cuando les llegó a ustedes. 2Oren, también, para que seamos rescatados de gente perversa y mala, porque no todos son creyentes. 3Pero el Señor es fiel; él los fortalecerá y los protegerá del maligno.* 4Además, confiamos en el Señor que ustedes hacen y seguirán haciendo lo que les ordenamos. 5Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo.
6Y ahora, amados hermanos, les damos el siguiente mandato en el nombre de nuestro Señor Jesucristo: aléjense de todos los creyentes que llevan vidas ociosas y que no siguen* la tradición que recibieron* de nosotros. 7Pues ustedes saben que deben imitarnos. No estuvimos sin hacer nada cuando los visitamos a ustedes. 8En ningún momento aceptamos comida de nadie sin pagarla. Trabajamos mucho de día y de noche a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes. 9Por cierto, teníamos el derecho de pedirles que nos alimentaran, pero quisimos dejarles un ejemplo que seguir. 10Incluso mientras estábamos con ustedes les dimos la siguiente orden: «Los que no están dispuestos a trabajar que tampoco coman».
11Sin embargo, oímos que algunos de ustedes llevan vidas de ocio, se niegan a trabajar y se entrometen en los asuntos de los demás. 12Les ordenamos a tales personas y les rogamos en el nombre del Señor Jesucristo que se tranquilicen y que trabajen para ganarse la vida. 13En cuanto al resto de ustedes, amados hermanos, nunca se cansen de hacer el bien.
14Tomen nota de quienes rehúsan obedecer lo que decimos en esta carta. Aléjense de ellos, para que se avergüencen. 15No los vean como enemigos, sino que llámenles la atención como lo harían con un hermano.*
16Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. El Señor sea con todos ustedes.
17Aquí está mi saludo de mi propio puño y letra: Pablo. Hago esto en todas mis cartas para probar que son mías.
18Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.

1:1 En griego Silvano, la forma griega de este nombre.
1:2 Algunos manuscritos dicen Dios el Padre.
1:12 O de nuestro Dios y de nuestro Señor Jesucristo.
2:3a Algunos manuscritos dicen el hombre de pecado.
2:3b En griego el hijo de destrucción.
2:13 Algunos manuscritos dicen los eligió desde el principio para experimentar.
3:3 O del mal.
3:6a En griego de todo hermano que lleva una vida ociosa y que no sigue.
3:6b Algunos manuscritos dicen ustedes recibieron.
3:15 En griego como a un hermano.

COMPARACIÓN, CONTRASTE & REPETICIÓN

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La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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