Vida Eterna por Medio de Jesús

1 Juan 1:1-5:21

11Les anunciamos al que existe desde el principio,* a quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo tocamos con nuestras propias manos. Él es la Palabra de vida. 2Él, quien es la vida misma, nos fue revelado, y nosotros lo vimos; y ahora testificamos y anunciamos a ustedes que él es la vida eterna. Estaba con el Padre, y luego nos fue revelado. 3Les anunciamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. 4Escribimos estas cosas para que ustedes puedan participar plenamente de nuestra alegría.*
5Este es el mensaje que oímos de Jesús* y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. 6Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad. 7Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
8Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; 9pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón.
21Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo. 2Él mismo es el sacrificio que pagó* por nuestros pecados, y no solo los nuestros sino también los de todo el mundo.
3Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. 4Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; 5pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. 6Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.
7Queridos amigos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino más bien uno antiguo que han tenido desde el principio. Ese mandamiento antiguo —ámense unos a otros— es el mismo mensaje que oyeron antes. 8Sin embargo, también es un mandamiento nuevo. Jesús vivió la verdad de este mandamiento, y ustedes también la viven. Pues la oscuridad está desapareciendo, y ya brilla la luz verdadera.
9Si alguien afirma: «Vivo en la luz», pero odia a otro creyente,* esa persona aún vive en la oscuridad. 10El que ama a otro creyente* vive en la luz y no hace que otros tropiecen; 11pero el que odia a otro creyente todavía vive y camina en la oscuridad. No sabe por dónde ir, pues la oscuridad lo ha cegado.
12Les escribo a ustedes, que son hijos de Dios,
porque sus pecados han sido perdonados por medio de Jesús.*
13Les escribo a ustedes, los que son maduros en la fe,*
porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio.
Les escribo a ustedes, los que son jóvenes en la fe,
porque han ganado la batalla contra el maligno.
14Les he escrito a ustedes, que son hijos de Dios,
porque conocen al Padre.
Les he escrito a ustedes, los que son maduros en la fe,
porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio.
Les he escrito a ustedes, los que son jóvenes en la fe,
porque son fuertes;
la palabra de Dios vive en sus corazones,
y han ganado la batalla contra el maligno.
15No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. 16Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; 17y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.
18Queridos hijos, llegó la última hora. Ustedes han oído que el Anticristo viene, y ya han surgido muchos anticristos. Por eso sabemos que la última hora ha llegado. 19Esas personas salieron de nuestras iglesias, pero en realidad nunca fueron parte de nosotros; de haber sido así, se habrían quedado con nosotros. Al irse demostraron que no eran parte de nosotros.
20Pero ustedes no son así, porque el Santo les ha dado su Espíritu,* y todos ustedes conocen la verdad. 21Así que les escribo no porque no conozcan la verdad, sino porque conocen la diferencia entre la verdad y la mentira. 22¿Y quién es un mentiroso? El que dice que Jesús no es el Cristo.* El que niega al Padre y al Hijo es un anticristo.* 23El que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; pero el que confiesa al Hijo tiene al Padre también.
24Por lo tanto, ustedes deben seguir fieles a lo que se les ha enseñado desde el principio. Si lo hacen, permanecerán en comunión con el Hijo y con el Padre; 25y en esta comunión disfrutamos de la vida eterna que él nos prometió.
26Les escribo estas cosas para advertirles acerca de los que quieren apartarlos del camino. 27Ustedes han recibido al Espíritu Santo,* y él vive dentro de cada uno de ustedes, así que no necesitan que nadie les enseñe lo que es la verdad. Pues el Espíritu* les enseña todo lo que necesitan saber, y lo que él enseña es verdad, no mentira. Así que, tal como él les ha enseñado, permanezcan en comunión con Cristo.
28Y ahora, queridos hijos, permanezcan en comunión con Cristo para que, cuando él regrese, estén llenos de valor y no se alejen de él avergonzados.
29Ya que sabemos que Cristo es justo, también sabemos que todos los que hacen lo que es justo son hijos de Dios.
31Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él. 2Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es. 3Y todos los que tienen esta gran expectativa se mantendrán puros, así como él es puro.
4Todo el que peca viola la ley de Dios, porque todo pecado va en contra de la ley de Dios; 5y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado. 6Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él.
7Queridos hijos, no dejen que nadie los engañe acerca de lo siguiente: cuando una persona hace lo correcto, demuestra que es justa, así como Cristo es justo. 8Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio; pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo. 9Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios* está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios. 10Por lo tanto, podemos identificar quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. Todo el que no se conduce con rectitud y no ama a los creyentes* no pertenece a Dios.
11Este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. 12No debemos ser como Caín, quien pertenecía al maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque Caín hacía lo malo y su hermano lo recto. 13Así que, amados hermanos, no se sorprendan si el mundo los odia.
14Si amamos a nuestros hermanos creyentes,* eso demuestra que hemos pasado de muerte a vida; pero el que no tiene amor sigue muerto. 15Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él.
16Conocemos lo que es el amor verdadero, porque Jesús entregó su vida por nosotros. De manera que nosotros también tenemos que dar la vida por nuestros hermanos. 17Si alguien tiene suficiente dinero para vivir bien y ve a un hermano en necesidad pero no le muestra compasión, ¿cómo puede estar el amor de Dios en esa persona?
18Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. 19Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios. 20Aun si nos sentimos culpables, Dios es superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo.
21Queridos amigos, si no nos sentimos culpables, podemos acercarnos a Dios con plena confianza. 22Y recibiremos de él todo lo que le pidamos porque lo obedecemos y hacemos las cosas que le agradan.
23Y su mandamiento es el siguiente: debemos creer en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y amarnos unos a otros, así como él nos lo ordenó. 24Los que obedecen los mandamientos de Dios permanecen en comunión con él, y él permanece en comunión con ellos. Y sabemos que él vive en nosotros, porque el Espíritu que nos dio vive en nosotros.
41Queridos amigos, no les crean a todos los que afirman hablar de parte del Espíritu. Pónganlos a prueba para averiguar si el espíritu que tienen realmente proviene de Dios, porque hay muchos falsos profetas en el mundo. 2Esta es la manera en que sabremos si tienen o no el Espíritu de Dios: si una persona que afirma ser profeta* reconoce que Jesucristo vino en un cuerpo humano, esa persona tiene el Espíritu de Dios; 3pero si alguien afirma ser profeta y no reconoce la verdad acerca de Jesús, aquella persona no es de Dios. Tal persona tiene el espíritu del Anticristo, del cual ustedes oyeron que viene al mundo, y de hecho, ya está aquí.
4Pero ustedes, mis queridos hijos, pertenecen a Dios. Ya lograron la victoria sobre esas personas, porque el Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo. 5Esas personas pertenecen a este mundo, por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo les presta atención. 6En cambio, nosotros pertenecemos a Dios, y los que conocen a Dios nos prestan atención. Como ellos no pertenecen a Dios, no nos prestan atención. Así es como sabemos si alguien tiene el Espíritu de verdad o el espíritu de engaño.
7Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; 8pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
9Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
11Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.
13Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros. 14Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo. 15Todos los que declaran que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios. 16Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.
Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; 17y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.
18En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 19Nos amamos unos a otros,* porque él nos amó primero.
20Si alguien dice: «Amo a Dios», pero odia a otro creyente,* esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? 21Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios deben amar también a sus hermanos creyentes.*
51Todo el que cree que Jesús es el Cristo* ha llegado a ser un hijo de Dios. Y todo el que ama al Padre ama también a los hijos nacidos de él. 2Sabemos que amamos a los hijos de Dios si amamos a Dios y obedecemos sus mandamientos. 3Amar a Dios significa obedecer sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga difícil de llevar. 4Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe. 5¿Y quién puede ganar esta batalla contra el mundo? Únicamente los que creen que Jesús es el Hijo de Dios.
6Y Jesucristo fue revelado como el Hijo de Dios por medio de su bautismo en agua y por derramar su sangre en la cruz,* es decir, no mediante agua solamente sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu, quien es la verdad, lo confirma con su testimonio. 7Por lo tanto, son tres los testigos* 8—el Espíritu, el agua y la sangre— y los tres están de acuerdo. 9Ya que creemos el testimonio humano, sin duda alguna podemos creer el testimonio de más valor que proviene de Dios; y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10Todo el que cree en el Hijo de Dios sabe en su corazón que este testimonio es verdadero. Los que no lo creen en realidad llaman a Dios mentiroso porque no creen el testimonio que él ha dado acerca de su Hijo.
11Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. 12El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna. 14Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada; 15y como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.
16Si alguno de ustedes ve que otro creyente* comete un pecado que no lleva a la muerte, debe orar por él, y Dios le dará vida a esa persona. Pero hay un pecado que lleva a la muerte, y no digo que se ore por quienes lo cometen. 17Todas las malas acciones son pecado, pero no todos los pecados llevan a la muerte.
18Sabemos que los hijos de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque el Hijo de Dios los mantiene protegidos, y el maligno no puede tocarlos. 19Sabemos que somos hijos de Dios y que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno.
20Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero.* Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.
21Queridos hijos, aléjense de todo lo que pueda ocupar el lugar de Dios en el corazón.*

1:1 En griego Lo que fue desde el principio.
1:4 O para que nuestra alegría sea completa; algunos manuscritos dicen la alegría de ustedes.
1:5 En griego de él.
2:2 En griego Él es la propiciación.
2:9 En griego odia a su hermano; también en 2:11.
2:10 En griego ama a su hermano.
2:12 En griego por medio de su nombre.
2:13 En griego a ustedes, padres; también en 2:14.
2:20 En griego Pero ustedes tienen una unción del Santo.
2:22a O el Mesías.
2:22b O el anticristo.
2:27a En griego recibido la unción de parte de él.
2:27b En griego la unción.
3:9 En griego porque la simiente de él.
3:10 En griego no ama a su hermano.
3:14 En griego a los hermanos; similar en 3:16.
4:2 En griego si un espíritu; similar en 4:3.
4:19 En griego Nosotros amamos. Otros manuscritos dicen Nosotros amamos a Dios; incluso otros dicen Nosotros lo amamos.
4:20 En griego odia a su hermano.
4:21 En griego el que ama a Dios debe amar también a su hermano.
5:1 O el Mesías.
5:6 En griego Este es el que vino mediante agua y sangre.
5:7 Unos cuantos manuscritos muy tardíos agregan en el cielo: el Padre, la Palabra y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tenemos tres testigos en la tierra.
5:16 En griego un hermano.
5:20 En griego al que es verdadero.
5:21 En griego guárdense de los ídolos.

HAMBRE POR CONOCER MÁS A DIOS

  • Observa las acciones de Dios descritas en esta historia.
  • ¿Qué revelan acerca del carácter de Dios?
  • ¿Haz experimentado alguna vez esta dimensión del carácter de Dios en tu vida? Si es así, ¿cómo? Si no, ¿cómo podrías llegar a experimentarlo?
  • ¿Qué puedes hacer hoy para crecer en tu deseo de conocer y experimentar a Dios de una manera más íntima?
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente,
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